EL FARO DE CÁDIZ
Calle San Félix 15
CÁDIZ
Teléfono:956 21 10 68
El restaurante El Faro de Cádiz, lleva casi cincuenta años abierto, está ubicado en el popular barrio de La Viña, antiguo barrio de pescadores con calles estrechas y empedradas, edificios antiguos y un número importante de bares de tapas, lugar idóneo para pasear y meterse en la vida del Cádiz más auténtico, no en vano es de La Viña de donde arranca todos los años su famoso Carnaval.
Hace más de 25 años que estuve por primera vez, entonces no tenía mucha experiencia en restaurantes y me pareció maravilloso. Después siempre que he vuelto a Cádiz, para mí es visita obligada por la cantidad de gratos recuerdos que me trae.
Hay una canción que dice que donde has sido feliz una vez no se debe nunca volver. Pues bien, en este caso con los años no ha perdido ni un ápice de su esplendor.
Es un restaurante de grandes dimensiones, pero como está dividido en distintos salones y reservados, resulta muy acogedor, por su decoración clásica y cálida a la vez.

Son increíbles sus tortillitas de camarones, las mejores que he probado en mi vida, y son muchas las que he probado. Y sublime el pescado a la sal. De los postres sin duda me quedo con los hojaldres rellenos, exquisitos.
Su personal, profesional de toda la vida, se esmera en la atención al cliente, no faltando ningún detalle.
El restaurante no es barato, pero merece la visita.







as debe haber poca gente que no conozca esta preciosa villa medieval de Segovia, declarada conjunto histórico en 1951, amurallada toda ella y cuya única entrada y salida es La Puerta de la Villa. Son famosos sus asados de cordero y cochinillo, el Concierto de las Velas, que se celebra el primer y segundo sábado de Julio todos los años, su castillo, que actualmente expone obras de Ignacio Zuloaga que lo compró y lo convirtió en su taller. Su cárcel en cuya visita guiada, se cuentan usos y costumbres de la época con respecto a la curiosa política penitenciaria. Sin olvidar su Plaza Porticada lugar de encuentro y tapeo.




El detalle estuvo divertido, pero nos cobraron 44 euros por la cestita y nos pareció un poco excesivo, teniendo en cuenta que el fallo había sido suyo.
a en la entrada del restaurante junto a la puerta de entrada y frente a la barra. Pues bien este detalle fue el que nos molestó durante toda la cena, porque no sólo es que estés junto a la barra, sino que, además ofrecen servicio de bebidas en ella, con lo cual a escasos 20 centímetros y a la altura de tu cabeza, puedes tener, como era nuestro caso, a una pareja sentada en taburetes altos viéndoles literalmente la ropa interior o que el zapato te quede a la altura de la cara, eso sin contar que en el caso de la mesa que estaba en nuestro mismo plano al otro lado de la puerta del local con otra pareja sentada, lo que les acompañaba en la barra era un grupo de amigas, que estuvieron prácticamente toda la cena tomando unas bebidas y hablando a gritos, lo cual no creo que crease el mejor ambiente para un local decorado a modo de bistró francés, muy bonito, romántico y lleno de detalles, que probablemente, si hubiésemos estado en una mesa del interior, la cena hubiese sido diferente, porque la comida realmente está muy bien.

lato de merluza casi entero, cuando ya había pedido el postre y mi marido había terminado, se ofrecieron a ponerme alguna media ración de otra cosa, sin preguntar qué había pasado, si me había gustado, lo que era obvio que no. Decliné la invitación. Eso sí, nos invitaron a un café.









