Archivos

Un paseo por la ruta de la seda. Restaurante Gaytan

GAYTAN

C/ Príncipe de Vergara, 205
MADRID
Teléfono 91 348 50 30

 

 

La ruta de la seda fue una red de rutas comerciales que, partiendo del negocio de la seda en el siglo I a. C., se fue extendiendo a través de Asía, India, Persia, pasando por África o Europa y  llegando, a lo largo de los siglos, hasta países mediterráneos como Italia o España, incluyendo en  sus mercancías  piedras preciosas, especias, perfumes y otros exóticos productos, que marcó un hito en el mundo, descubriendo con este intercambio, culturas y costumbres desconocidas.

Este es el hilo conductor del menú de Javier Aranda, chef ya reconocido con una muy merecida estrella Michelin en La Cabra. Con una interpretación de la cocina de los distintos países por donde viajas, sin levantarte de la mesa y adaptada al gusto español en algunos de sus productos.

 

 

Infinitos detalles se observan desde que entras al local, una sala enorme, un juego de luces y sombras perfecto, su decoración minimalista, con unas impresionantes columnas cubiertas de láminas de madera, unas originales mesas de raíz desnudas, suficientemente separadas y mirando a la estrella del local: su gran cocina ovalada, de un blanco luminoso, donde como si de un escenario se tratase los comensales ven paso a paso como se va elaborando el menú.

 

 

Comenzamos con un cóctel de bienvenida, que empieza con un raspado de hielo con zumo de piña y mango, albahaca y cilantro, jengibre y azúcar moscovado. Curiosa la maquina del siglo XIX, donde se elabora este granizado, originaria de Venezuela, una preciosidad. Después nos ofrecieron dos delicias más, un melocotón infusionado con  Palo Cortado y una copa de ron, curry y chocolate. No está mal para entrar en materia.

 

IMG_1905

 

Completa la bienvenida un pequeño juego de trueque que se desvela durante la cena.

Y una vez sentados comienza el espectáculo. Partiendo de Xian y terminando en Madrid, nos embarcamos en un viaje a través de La ruta de la seda y las especias con una puesta en escena muy cuidada hasta el último detalle.

Curioso es, por ejemplo, que hasta los posacubiertos se cambian en alusión al país del que se está degustando el plato.

 

 

Partimos de China con una pequeña infusión de pollo con mirin, hoja de sisho y setas chinas.

 

Infusión de Pollo Amarillo

 

Seguimos con una versión del sándwich más antiguo del mundo, el RouJia Mo, hecho con cordero en lugar de cerdo que es su versión original.

 

ROUJIA MO

 

Uno de los que más me gustaron fue el Pato Pekin, un delicioso taco de hoisin crujiente conteniendo un confit de pato con pepino y puerro. Lo sirven sobre una reproducción de la Gran Muralla China, preciosa presentación para un plato exquisito.

 

TACO DE PATO

 

Y saltamos a Mongolia.

 

PRESENTACION TARTARE

 

Otra original puesta en escena. Una taleguilla de piel cuyo interior esconde un tartar de chicharro fermentado en miso y sake, que el comensal golpea suavemente sobre la mesa, en un recuerdo a lo que dice la tradición del origen del steak tartar. Cuentan algunas crónicas que las largas jornadas del guerrero pueblo tártaro no les dejaba apenas tiempo para comer, por eso llevaban la carne cruda bajo la silla de montar y se iba macerando en el camino.

Este plato se acompaña de chips de patata morada, ajo negro, yema de huevo y unos originales cubiertos para su preparación. Delicioso

De Nepal nos sirvieron un Momo de habitas verdes acompañado de una barbacoa mini de presa ibérica en un original hornillo sobre la mesa, en Nepal nos contaron que se hace con búfalo. Me encantaron las mezclas de sabores.

 

 

En Persia nos pusieron un Rodaballo con una mouse de berenjena y un crujiente de arroz.

 

RODABALLO

 

Italia no podía estar representada sin hacer mención a su plato estrella, la pasta, aquí interpretada con un ravioli deconstruido de pollo de corral, muy interesante y acertado con un pesto delicioso y acompañado de una pequeña focaccia.

 

 

Y llegó la hora de los postres:

Francia y España son los protagonistas.

En Francia un milhojas de pasta brick rellena de ganache de chocolate y naranja confitada, la sirven sobre un precioso atril y con forma de libro. Riquísimo postre.

 

LIBRO DE MILHOJAS

 

Y para terminar un castizo Chocolate con churros en su original versión, una imagen vale más que mil palabras.

 

CHOCOLATE CON CHURROS

 

Lo único que me pareció más flojito fue el maridaje. No suelo elegirlo en otras ocasiones que se han dado, pues me gusta más pedir un vino de mi gusto, que maride con todos los platos y normalmente el sumiller suele aconsejarme, pero en esta ocasión no estuvo en la recepción y al explicarnos el maître el menú, nos vimos un poco guiados hacía esta opción, que dado que era un viaje por distintos países, consideramos podría ser interesante. No fue así. No me pareció muy original mezclar China con un jerez, y el resto de vinos, aunque correctos, no destacaron en ningún momento. Imagino que lo intentan adaptar al gusto español, pero, podría ser un detalle ofrecer un vino italiano o un francés, muy del gusto mediterráneo, cuando llegamos a estos países.

 

 

Una atención correctísima, como no podría ser de otra forma y el espectáculo de estar viendo trabajar en la cocina, remata una experiencia muy interesante.

 

IMG_1930

 

Una experiencia marina extraordinaria. Restaurante El Rodat

 

EL RODAT

Carrer de la Murciana, 9
JÁVEA, ALICANTE
Teléfono: 96 647 07 10

 

IMG_1452 RECORTADA

 

¿Se puede estar tres horas cenando y disfrutar cada segundo?

Si, se puede. Es lo que consigue el chef Nazario Cano y su equipo, Edurne Martín, la excepcional jefa de sala y el encantador sumiller, Joan Coll en el restaurante El Rodat.

La cocina de Nazario Cano es pura innovación. Con una base de la cocina tradicional valenciana, su propuesta es una experimentación de aromas, texturas, sabores, y colores apelando a todos los sentidos en una mezcla perfecta.

Con una dilatada experiencia, su técnica convierte la materia prima en una fiesta digna de la Estrella Michelín que posee.

Sus diferentes menús degustación están dedicados al mar,” La Cala”; “La Bahía”; El Litoral” y “Mar Abierto”, pescados y mariscos de la zona conforman su base.

 

Elegimos “La Bahía”, y no nos defraudó la experiencia.

En un entorno tranquilo, con una decoración minimalista sin apenas adornos, con colores suaves, mesas amplias y separadas, sin prisa, sin pausa, disfrutando de los cinco sentidos, así es como trascurre la velada con una puesta en escena extraordinaria. Es puro espectáculo.

Empezando por La Bienvenida.

 

 

Nos explica Edurne que lo que quiere transmitirnos, es sumergirse en  Jávea y yo, que llevo muchos años visitando esta localidad, se perfectamente a lo que se refiere.

Jávea es mar y naranjos y para recrearlo te dan unos auriculares para oír el sonido del mar, y al mismo tiempo, en una caracola al tacto muy fría, degustas un caldo de berberechos, mientras contemplas y hueles un centro de mesa con hojas de naranjo y hielo seco sobre el que depositan agua creando un efecto espectacular con el humo y olor a azahar.

Inmersión total con los cinco sentidos en el menú que nos espera. Bienvenida de diez.

Y antes de empezar con el menú nos traen los Aperitivos del Mar.

MESA APERITIVOS

 

Un despliegue de pequeños bocados que disponen en la mesa con una puesta en escena fantástica….¿me estoy repitiendo? Si, es que toda la noche es así, llena de detalles y atenciones.

 

 

Entre los aperitivos destacan unas cintas fritas, con un gusto agridulce y un toque picante.

 

CINTAS

 

O los exquisitos bombones de mar, indescriptibles, brazo de gitano de mantequilla de algas, hamburguesitas de mar con lechuga de mar y pesto de algas, bombones de ostras y chocolate blanco, una maravilla.,

 

APERITIVOS VERDES

 

Y así uno tras otro distintos sabores y texturas, a los que siguen un pulpo seco, muy típico de la zona, pero por supuesto tratado de otra forma y singularmente puesto sobre una pequeña red negra que “tiran” sobre la mesa y, un original cangrejo del que se come todo, hecho de las cascaras del molusco y relleno de su carne. Un bocado delicioso.

 

Y empezamos el menú,

Una Pescadilla encurtida en pil pil frio de sus cabezas. Un plato redondo.

 

PESCADILLA

 

Morralet con caldo Thai, una aportación asiática a su cocina mediterránea

Seguimos con Panceta de Mar, agua de legumbres y denso de tocino ahumado.

 

 

A estas alturas presentan un plato que para mi gusto fue el mejor de la noche, si es que se puede elegir.

 

CABALLA

Caballa, helado de salmorejo con salmorreta de humo y tomates de “penjar” confitados.

Espectacular. La salmorreta es la base de los arroces de Alicante, una mezcla de ñoras, tomate, sal, ajos y aceite. Claro está, como no podía ser de otra manera, el chef la utiliza para cubrir un delicioso helado de salmorejo. La caballa, eje principal del plato, se termina en mesa y te proporcionan para ello un reloj de arena con el tiempo justo para cocerla. Acompañados de unos tomates “de colgar” confitados.

Si a estas alturas ya estaba en disfrute total, todavía quedaba más.

Morteruelo de mar, no sé como lo consigue, pero es el sabor típico del morteruelo conquense pero en marino. Muy original.

 

MORTERUELO

 

Unas muy ricas Cocochas a la parrilla, entorno y viajes

Y Un rape de roca, ajo blanco de sus cabezas, foie en salazón y paté de sus interiores.

 

Y llegamos a los postres, que como no, también sorprendieron por su originalidad y presentación.

Empezamos con un Mantecado de tomate verde, melón, apio y aroma de pino, deliciosa la combinación.

 

TOMATE

 

Y unas Milhojas de berenjena y limón con toffee de sus pieles, una joya.

 

BERENJENA

 

Todo ello acompañado de un buen vino recomendado por Joan Coll, un gran profesional con el que da gusto conversar y aprender.

 

PETIT FOUR

 

La atención del personal de sala está perfectamente sincronizada con el espectáculo que es el menú. La simpatía de Edurne Martín y sus meticulosas explicaciones con cada plato te hacen comprender la complejidad y la creatividad de una merecida estrella Michelin.

En definitiva una gozada.

 

MENÚ

En un palacio cántabro dos estrellas Michelín. Restaurante Cenador de Amós

CENADOR DE AMÓS

Plaza del Sol, s/n
VILLAVERDE DE PONTONES, CANTABRIA
Teléfono: 942 50 82 43

 

 

En un pequeño pueblo de Cantabria, Villaverde de Pontones destaca un palacio del siglo XVIII, El Palacio Mazarrasa.

                               

Este edificio es el que utilizaron Jesús Sánchez y su mujer Marián Martínez para ubicar su restaurante y en 1993 abrieron El Cenador de Amós.

Se me ocurrió llamar sobre la marcha, paseando por la zona y tuve suerte de que me diesen mesa el mismo día. Nada más llegar nos recibieron como si de los anfitriones de una casa particular se tratase, enseñándonos, en primer lugar el palacio. Rompiendo el hielo con un aperitivo de anchoas, como no podía ser de otra manera, pasamos a ver la fantástica bodega con unas 500 referencias, curioseando sin prisa sobre una colección, que el sumiller nos iba enseñando con la pasión de quien sin duda disfruta de su profesión.

A continuación subimos a ver la panadería, una instalación reciente, donde desde 2017 elaboran, con masa madre de harina de trigo ecológica, el pan, que luego vas a degustar con el menú.

En un pequeño salón con chimenea, antiguo comedor de la casa, con un precioso suelo de baldosas a juego con el friso de las paredes, pasamos a tomar otro aperitivo servido por un encantador murciano, que nos explicó el orden y la forma más adecuada de tomarlo. Exquisito comienzo para lo que venía después.

El comedor principal  está situado en lo que era el antiguo patio por donde entraban los coches de caballos. Reformado, conservando los arcos de piedra, la madera de castaño y roble, las puertas con cristal soplado, perfectamente combinado el espacio impolutamente blanco con detalles minimalistas más modernos, mezclado con algún mueble antiguo, hacen un conjunto luminoso y bellísimo.

 

                   

Posee también otros comedores con una decoración diferente, aunque éste en el que estuvimos me pareció perfecto.

Y ¿qué decir de la cocina de un dos estrellas Michelín?, pues que aquí la calidad y esmero ya la esperas, y siempre nos sorprenden.

La cocina de Jesús se basa en el buen producto de mercado y temporada llevado al más alto nivel en la elaboración y presentación.

Tiene tres menús degustación.

Elegimos In-Esencia por recomendación especial del maître y desde luego fue un acierto. Además, tuvieron el detalle de cambiarme uno de los platos que componen el menú porque no me apetecía mucho, algo que en otros restaurantes no suelen hacerlo para un solo comensal, al ser menú cerrado.

Maridamos con un vino de la Ribera Sacra recomendación del sumiller que acompañó perfectamente todos los platos.

Empezamos con un crujiente de borraja y asado de verduras, riquísimo,

Una ensalada de bocado, lechuga de anero y vinagreta de mostaza, una fresca explosión de sabor.

Perfecto de foie sobre bizcocho de aceituna negra, increíblemente rico, los toques de la esfera de melocotón que acompañan, además de dar al plato una visión más preciosista, el sabor es inigualable.

La huerta de Navarra con licuado de guisante lágrima, la perfección hecha plato, deliciosas las verduras, el punto, el sabor en estado puro.

Cocido marino con anguila, verduras y bogavante,

 

De segundos  Un lenguado con vinagreta de tomate, el que me resultó más normal, estando rico también y  un más que excelente Ciervo a la parrilla con salsa de vino tinto,

 

De postre

Tallarines de mango y maracuyá con sopa cítrica, delicioso,

Y Chocolates de origen, praliné de avellanas y helado de café.

Como colofón el detalle final de los petit four, una presentación de diez, que me recordaba a una maqueta en miniatura  de una de esas habitaciones japonesas donde se realiza la ceremonia del té.

 

Mención especial al servicio de una profesionalidad, amabilidad y cercanía que nos hizo vivir una experiencia muy agradable.

Alrededor de la trufa. Restaurante Taberna de Lillas Pastia

TABERNA DE LILLAS PASTIA

Plaza Navarra, 4
HUESCA
Teléfono: 974 211 691

 

Original manera de rendir homenaje al ciento cincuenta aniversario de la ópera “Carmen” poniendo nombre al restaurante como la famosa taberna donde la protagonista espera a su amor en medio de un sórdido ambiente de contrabandistas y gente de mala reputación.

Situado en un precioso edificio modernista que era la antigua biblioteca del Circulo Oscense, una vez que atraviesas la magnífica puerta y el vestíbulo con sus grandes lámparas de araña, de su sencilla decoración lo que más me llamó la atención fue el tronco en la gran mesa central de servicio, o el detalle de los pequeños roperos cerca de las mesas.

Con una merecida estrella Michelin, Carmelo Bosque, su cocinero, amante de la trufa negra ofrece, a parte de la carta, dos menús, uno más largo y especializado en este hongo y otro que mantiene durante todo el año “Carmen”. Elegimos como no podía ser de otra manera el menú Carmen.

Empezamos con un aperitivo, un vermut invertido con esferificaciones de aceitunas y macarons de trufa, original y delicioso.

 

 

Dos entrantes comunes para ambos comensales, Sopa de cebolla con huevo poche y crujiente de boletus y Arroz de trufa con royal de foie, este último espectacular. Se nota el protagonismo de la trufa negra, especialidad de la casa en plena temporada.

 

 

 

Como segundos elegimos Cocochas de bacalao al pilpil y Perdiz en guiso con setas, nuevamente exquisita para mi gusto la combinación de las trompetillas negras y las rosiñol en este guiso.

Y para terminar un delicioso Cremoso de vainilla Bourbon y granizado de whisky y el postre denominado Chocolates una riquísima mezcla de texturas.

El servicio correcto, y un detalle que me encantó es que nos diesen la prueba del vino a los dos comensales, algo que no suele ser habitual y que denota una sensibilidad hacia los diferentes gustos, opiniones y paladares de las distintas personas que conforman una mesa.

Un placer de comida, altamente recomendable.

 

Con olor a jazmín. Restaurante Casa Pepa

 

CASA PEPA

Partida Pamis 7-30
ONDARA, ALICANTE
Teléfono: 965766606

 

En medio del campo, en la pedanía de Pamis, rodeada de naranjos y olivos se encuentra este restaurante en lo que era una casa de campo hace más de un siglo. Difícil de encontrar, no estaría de más un indicador en la carretera.

La artífice de su cocina fue Pepa Romans fallecida el pasado Diciembre. Una mujer que abrió sus puertas en 1986, una vez criados sus hijos, y que de manera autodidacta comenzó con una cocina tradicional propia de la zona de la Marina Alta, que fue innovando y transformando, hasta conseguir de esta forma en el año 2000 su Estrella Michelin.

 

Hoy son sus hijas Sole y Tona Ballester, que ya regentaban hace años el restaurante, quienes continúan su legado.

Su decoración es de una elegante sencillez, de ambiente relajado. No pude disfrutar de su precioso jardín, porque no estaba montada la terraza y eso que hacía  una noche estupenda. Una gran pérdida, porque solo el olor a jazmín y azahar ya invita a una velada al aire libre.

 

 

Además de carta, tienen dos menús degustación. Optamos por el más largo, para probar más cosas y la verdad es que fue una experiencia fantástica. Quizás es un poco más sencillo que otros restaurantes con Estrella Michelin, le falta un poco de Glamur  y calidez en el servicio y tiene detalles que podría mejorar, como por ejemplo que el sumiller solo se dirija a los caballeros, tanto para entregar la carta de vinos, como para preguntar la elección, recomendar o dar a probar. Hoy día las mujeres estamos ya a la altura de poder elegir un vino sin que nos supervise nadie, excepto el profesional que está haciendo su trabajo. Queda ya un .poco anticuada esta actitud.

Comenzamos con una pizarra con tres delicias, Pan de aceitunas, crema de higos anchoa y piñones y un gazpacho de albahaca.

Enseguida entramos en materia con una exquisita Ostra Guillardeau, granizado de manzana y haba tonka, que me dejó gratamente impresionada.

El segundo entrante Turrón de foie y maíz con maracuyá y gelatina de moscatel quizás menos original, muy rico también.A continuación el Frio de magret, brotes y frambuesa un plato redondo con un montón de matices.

 

De segundos empezamos con un Rape asado con salicornia y vinagreta de melocotón plato que a mi concretamente, no me dijo nada especial,

para continuar con un exquisito Cabrito amontillado de jerez y tomillo, que me compensó de la decepción anterior con creces

 

Y para rematar la faena una Sopa de fresas con helado de yogurt correcta sin más.

En definitiva una cocina excelente, muy bien resuelta como no podría esperarse menos, pero quizás un poco justa para un Estrella Michelin.

Dos estrellas de elegancia y fusión. Restaurante El Club Allard

 

EL CLUB ALLARD

Ferraz  2
MADRID.
Teléfono: 915 59 09 39

 

DSC_0528Tenía muchas ganas de ir, pero hay lista de espera y es difícil la reserva, si no es  con un poco de antelación. Puede que fuese debido al verano, esta vez lo conseguí.

El Club Allard está en un edificio modernista de principios del siglo pasado, La Casa Gallardo. Se inauguró como un club privado y conserva ese aire de exclusividad y sobriedad de los sitios reservados para una élite. En 2003 se abrió al público y se fue convirtiendo en lo que es hoy, un referente culinario en la Capital, con dos estrellas Michelín.

No tiene ningún rotulo en el exterior, se accede por el portal del edificio y está situado en la entreplanta donde enseguida salen a recibirte, detalle, que desde el primer momento, te introduce en lo que a partir de ese momento va a ser una experiencia de sensaciones únicas.

Su elegante decoración en tonos neutros, blancos, grises, negros, solo rotos por los impresionantes espejos barrocos y unas magnificas lámparas de araña invitan a una tranquila velada y a disfrutar de la experiencia.

DSC_0526El restaurante obtuvo las dos estrellas Michelín de la mano de su antiguo Chef Diego Guerrero. Al marchar este, su mano derecha María Marte se convirtió en la nueva Chef y revalidó en 2014 las dos estrellas. Es admirable la biografía de esta mujer, una historia de trabajo y superación, empezando desde muy abajo cuando vino de la República Dominicana y como llegó hasta ocupar el lugar destacado en la gastronomía madrileña que ocupa hoy.

No conocí la cocina de Diego Guerrero pero lo que hace María es extraordinario.

En este nivel de restauración es difícil explicar las sensaciones de cada uno de los platos y lo más interesante es descubrirlos por uno mismo sin que te desvelen ningún secreto.

Ofrecen tres menús o viajes gastronómicos: Encuentro, Seducción y Revolución.

Como no descarto volver algún día elegimos el primero que consta de 3 aperitivos, 2 primeros, 2 segundos y dos postres.

Y empezó la fiesta. A lo largo de todo el menú María incluye ese toque de platos de su tierra, fusionándolos de una manera muy sutil con distintos guiños, pequeños detalles incluidos perfectamente en cada plato.

Como aperitivos una Anguila Ahumada con Rocoto y Cocoblanco, perfecta la mezcla del rocoto, una especie de pimiento picante usado en America Latina, combinado con la leche de coco y el suave ahumado de la anguila, exquisito.

Después ¡ah! ¡Sorpresa! como si de una cervecita se tratase nos sirven un Chupito de Pez Mantequilla y esparrago blanco al que acompañaba una tostada con huevas de salmón y perlas de aceite de oliva, un plato muy original tanto de aspecto como de sabor.

DSC_0522Para terminar con un bocado delicioso el Cupcake de Huevo de Codorniz y trufa.

Cuando todavía estas deleitándote con esta mezcla de sabores empiezan los primeros platos.

Arroz del Mar, trampantojo que no desvelo para sorpresa cuando vayáis.

Y Pato a la Brasa con maíz, estupendo el punto del pato y una de las cosas que más me ha gustado de la cocina de María es que siendo muy original tanto en sabores aromas y presentación, como no podía ser menos tratándose de este tipo de restaurantes, respeta mucho el producto original, algo que en otros locales no suele darse. Aquí el pato es pato, el asado, asado y el rape, rape independientemente del adorno, el tratamiento del plato etc.

Como segundos, Sancocho de rape acompañado de plátano frito, en esa fusión de la que hablaba anteriormente. Y Asado Negro, otro ejemplo de plato de origen dominicano pero hecho con secreto ibérico, para mi gusto este fue el más flojo  o quizás es que yo a este nivel ya tenía las expectativas muy altas por lo probado anteriormente.

Los postres forman parte de la historia más íntima de María Marte, según he leído en distintas entrevistas que le han hecho últimamente.

flor de hibiscus

Foto de la web del restaurante

La Flor de Hibiscus con Pisco Sour, fue su primera creación dulce, un trampantojo muy trabajado a base de frambuesa, crumble de pistachos y la originalidad de una espuma de Pisco Sour, todo ello en forma de Flor de Hibiscus. Al parecer tanto éxito ha tenido el plato y tanto es el cariño que le tiene, que posee un tatuaje con esta flor en homenaje al postre creado. Desde luego está delicioso.

DSC_0531Otra maravilla es La Pera- Piña también recordando a la niñez de la Chef al parecer por unos zumos que tomaba de pequeña en su tierra que se llamaban así. Se trata de una pera de chocolate rellena de espuma de piña, sublime.

Y para terminar La Pizarra, unos dulces  a modo de tizas y letras como si de un pizarrín escolar se tratase, muy original.DSC_0532

El vino a un precio razonable con respecto al nivel del local.

El personal con una atención esmerada como no podía ser de otra manera y destacando la amabilidad de María Marte, saliendo a saludarnos al final de la cena ocupándose de que todo hubiese estado perfecto, encantadora.

El detalle de dar antes de irte  el menú con la fecha como recuerdo pone el broche a una noche perfecta.MENU MANUEL.jpg

Una estrella bajo el Montgó. Restaurante BonAmb

BONAMB

Carretera de Benitachell km 10
JAVEA
ALICANTE
Teléfono: 965084440

 

DSC_0151El restaurante BonAmb está situado en las afueras del Parque Natural del Montgó, en un entorno precioso con vistas a las montañas.

Lástima que  la noche que lo visité por la predicción de lluvias no pudimos aprovechar la terraza, pero la sala interior fue una buena opción.

Decorada de una forma sencilla con mesas amplias, líneas rectas, paredes encaladas y techo de madera y con un pequeño detalle muy original como centro en cada mesa, una talla de arcilla diferente en cada una.

DSC_0143

Destaca una mesa de trabajo en el centro de la sala, que además de decorar y separar las mesas, es muy cómoda para clientes y personal.

Ofrecen carta y tres menús degustación, cuya diferencia es la cantidad de platos que contienen.

Nos decantamos por el más pequeño, Sabores del Montgó, compuesto de unos aperitivos, 7 platos, y golosinas.

Como siempre en este tipo de restaurantes es difícil describir la cantidad de sensaciones, olores, texturas y sabores que a partir del primer bocado empiezas a disfrutar.

La mayoría del menú elegido está enfocado a sabores marinos, excepto un pichón asado al final.

Increíble el mero marinado al minuto con calabaza, yogurt y capuchina, nunca había tenido esa sensación del pescado marinándose según lo vas comiendo.

DSC_0148Deliciosas las cigalas asadas con salsa de naranja e infusión thai, y que en el momento de servirlas las rocían ligeramente con ralladura de una variedad de lima, que aromatiza increíblemente el plato.

Nunca hubiese imaginado sacarle tanto partido a una caballa en vapor de salmuera con jugo agripicante, aguacate, gel de limón y ramallo de mar, sencillamente sublime.

Pasando por unos salmonetes exquisitos también o  un  cardo con una cama de brandada, hierbas y caviar…

Y un postre de sabores cítricos en una magia de plato.

Rematan con lo que llaman golosinas, que para mi gusto  no fue lo más espectacular, aunque no desmerecen, pero la verdad es que el listón estaba a un nivel a estas alturas que difícilmente podría superarse.

Para acompañar, nos dejamos aconsejar por el sumiller, que eligió un vino en consonancia con el viaje gastronómico que íbamos a realizar y fiel a su profesionalidad estuvo realmente acertado.DSC_0142

Todo el personal estuvo a la altura de la calidad de un restaurante con una estrella Michelin, procurando en todo momento hacer la velada agradable. Empezando por el encantador jefe de sala Pablo Catalá, pendiente en todo momento de nuestra satisfacción.

Al final Alberto Ferruz, chef y artífice de estos manjares, salió a la sala y departió con todas las mesas, un joven simpático, con esa humildad que distingue a las personas que no necesitan aparentar ni demostrar más de lo que acabábamos de disfrutar.

En resumen dos horas y media que se pasan volando en una noche perfecta y que recomiendo si pasáis por este precioso lugar. Una estrella bien merecida.