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Grecia más cerca. Restaurante Milos

MILOS

Calle Francisco Silvela, 30
MADRID
Teléfono: 914 175 705

Hacía tiempo que no probaba la cocina griega, salvo algún guiño en otro tipo de restaurantes, no abundan los específicos dedicados a esta especialidad, tanto como otro tipo de cocinas, que ahora, están más de moda.

Así es que Milos es una buena opción para degustar estos ricos platos.

Es un local amplio, que combina los colores azul y blanco en las paredes y en parte del mobiliario, evocando esas construcciones típicas de Grecia con las paredes encaladas en blanco y los marcos de puertas y ventanas en azul.

Con detalles, como cuadros con reproducciones en relieve de escenas que te transportan a la antigua Grecia, y esculturas o pinturas ,como un Minotauro en el centro de una de las paredes.

Bonita ambientación para una inmersión en esta rica cocina.

Tienen una carta extensa y es ideal para compartir con amigos.

La cocina griega tiene sabores conocidos, compartimos algunos ingredientes, el aceite de oliva, las verduras, el queso, carnes y pescados, que en algunas elaboraciones nos resultan familiares. Claro está, cada país le da su toque peculiar y en Grecia también hay influencias de otros países, por ejemplo de Oriente Medio.

El ambiente es familiar y el personal amable y solícito a las preguntas del cliente.

De entrantes probamos Feta Sousami

Queso feta envuelto en hojaldre griego con miel y semillas de sésamo. Me encantó la mezcla de un queso con tanto sabor, como es el feta, con el dulzor de la miel.

Deliciosas las empanadillas griegas. Tres variedades de las que no sabría elegir cual me gustó más,

Spanakopita (espinacas y feta); Tyropita (quesos griegos); Sousamito (kalamata y tomate) con salsa de yogur

Para los vegetarianos, como plato principal, tienen un par de opciones interesantes. Tomamos Exhohikó Laxanika

Un hojaldre relleno de verduras y queso con salsa pesto, muy rico.

Poseen una parrilla de la que están orgullosos y que tengo que probar más en otra ocasión, Esta vez lo hicimos con la parte destinada al mar.

Souvlaki Garides

Unas brochetas de langostinos, envueltos en bacon, asados con tirokafteri, una crema de feta, con nueces y eneldo

Y con Mavro Giouvetsi

Que consiste en Kritharaki, pasta orzo negra, un tipo de pasta de sémola de trigo con la forma de un grano de arroz, con chipirones a la brasa, es un plato un poco picante, lo que lo hace más interesante, por lo menos para mí.

Y ¿Cómo no? la típica

Mousaka 

Capas de berenjena, patata y carne picada, gratinada con bechamel, exquisita

Y los postres, dónde está mayoritariamente presente el yogurt

Yiaurtopita

Tarta de yogur griego con helado de yogur griego y mermelada, muy rico

Y Yogur griego con nueces y miel, sencillo y exquisito

Por supuesto tienen otros postres sin yogurt, pero a mí me encanta el yogurt griego y es el sitio ideal para tomarlo.

En definitiva, una experiencia para repetir. Me quedó mucho por probar.

Disfrutando la cocina libanesa. Restaurante Antuanet

ANTUANET

Calle de Augusto Figueroa, 21
MADRID
Teléfono: 610 49 06 04

Últimamente paseando por Chueca encuentro nuevas aperturas de restaurantes. Es un barrio en constante movimiento y la que otrora fuera la calle de las zapaterías, Augusto Figueroa, se está convirtiendo, como el resto del barrio, en zona gourmet. Es el caso de Antuanet, abierto hace un par de meses, ya se vislumbra como todo un referente de la cocina libanesa en Madrid.

Esta cocina está considerada una de las más saludables del mundo por la abundancia de granos integrales, frutas y verduras, legumbres y el consumo de grasas animales con moderación. Aquí la mezclan con la gastronomía árabe, dándole una vuelta a las presentaciones y un toque personal, como algún guiño a la cocina siria, por ejemplo.

La tradición libanesa, como en la mayor parte de los países mediterráneos, está muy relacionada con la comida, nexo de unión de amigos y familia, celebraciones en torno a una mesa.

Por ello muchos platos son ideales para compartir y probar distintas elaboraciones. Yo os recomiendo aprovechéis para ir con amigos. Aunque el local también invita a una cena más íntima.

Su original decoración. Telas colgando del techo arropando originales lámparas, espejos en las paredes, suelos de madera, sillas forradas, mesas negras desnudas y esas paredes de papel pintado, conforman un espacio singular que te atrapa desde que entras por la puerta con su preciosa lámpara junto a la barra.

Otra de las cosas que te conquistan desde el primer minuto es la simpatía y amabilidad de todo el equipo. Mención especial a Rainer y Luz, aunque no quiero olvidarme del resto, que, sin lugar a dudas, están pendientes en todo momento del cliente y de explicar todas y cada una de las elaboraciones que van poniendo en la mesa.

Hay infinidad de platillos deliciosos y maneras de combinarlos. Así puedes repetir y siempre probar algo distinto en cada visita.

Nosotros empezamos con unas originales margaritas, acompañando a un aperitivo compuesto de unas aceitunas de Kalamata, que me encantan y Labne, una crema de yogurt de vaca, pepino, hierbabuena y aceite de oliva virgen con un riquísimo pan libanés. Este es un comienzo que ya te augura de que va a ir el resto de la comida.

Como no podía ser de otra manera, al hummus tradicional que puedes pedir, han añadido dos variaciones más en carta, el hummus pesto y el hummus con  trufa que es el que probamos, un toque delicioso que da al plato la trufa negra.

El surtido de mezzes frios, te da opción a conocer más los sabores de esta cocina y probar más platos.

Aquí es difícil elegir cual gusta más, porque la verdad es que es un disfrute cada uno de ellos.

El Tajín mutabal,

Mutabal tradicional con remolacha y aceite de oliva virgen extra

Baba ganouj

Berenjenas asadas, tomate, pepino, pimiento verde y rojo, cebolla morada, nueces, granada con aceite de oliva virgen extra, limón y vinagreta de melaza de granada, ¡casi nada!  Como para no estar bueno.

Mutabal

Crema de berenjenas asadas con tahina, (una pasta elaborada a partir de semillas de sésamo) ajo, yogurt natural granada y aceite de oliva virgen

Hummus tradicional

No por clásico menos rico, aunque más conocido. Crema de garbanzos con tahina limón y aceite de oliva virgen

Muhammara

Crema de pimientos, cebolla, nueces, melaza de granada y aceite de oliva extra.

Esta gastronomía es ideal para vegetarianos por la cantidad de vegetales que utiliza.

Otra de las características como podéis ver por las fotos es el gran colorido de sus platos, que la hacen muy apetecible a la vista.

Para seguir probando, optamos también por una pequeña variedad de Mezzes calientes

Falafel

Masa de garbanzos con ajo y cilantro, deliciosos

 Kibbe

Una masa de carne picada y bulgur, (un preparado de trigo cuya apariencia es similar al arroz y que se obtiene tras la cocción y el posterior secado de los granos de trigo enteros, posteriormente machacados) rellena de carne picada con cebolla y piñones.

No lo había probado nunca y va a ser uno de mis fijos cuando vuelva, que volveré, seguro.

Rakayek

Hojaldre de baklava relleno de queso con sésamo, suave y muy rico también.

Todo ello acompañado con salsa de yogur, tahina y mermelada de tomate.

Tienen un Surtido de Parrilla que puedes mezclar a tu elección. 4 brochetas que acompañan de salsa de ajo, arroz basmati y patatas en gajos.

Pueden ser de ternera a la parrilla, de pechuga de pollo, de una combinación de carne picada de cordero y ternera con piñones o con pistachos o verduras, todas ellas deliciosas.

¡Y los postres, ay!  los postres,

Puedes elegir el famoso Baklava, esos pastelitos tradicionales, elaborados con una pasta de frutos secos, pistachos o nueces trituradas y canela envueltos en una masa filo y regado con almíbar, o miel, dulce, dulce y delicioso.

Sin duda el que para mí es la estrella que no os podéis perder es Kunafa con queso, tradicional de Alepo está elaborado con queso pistachos y fideos crujientes. Lo traen recién hecho a la mesa y es absolutamente exquisito, una maravilla.

No podía faltar como remate de una cena fantástica, un té, con un coqueto servicio y acompañado de unas pastas, es el clima perfecto para una sobremesa tranquila.

Tuvieron el detalle de invitarnos a unos licores, muy bien presentados también. Consiguen que el tiempo se pase volando. Un sitio ideal para compartir confidencias, experiencias y charlas con familia o amigos.

De sabores, música y leyendas. Restaurante Araia

ARAIA

Calle Murillo 3.
MADRID
Teléfono: 648 09 27 56

Bajo el paraguas de un recuerdo, una leyenda… la de Araia, una isla perdida en un terremoto, que acabó con una cultura hedonista, rica en mezclas, y armonía, nace este proyecto de la mano de Pedro Aijon y Carlos López Martín, que quiere ser eso, una isla de sabores, texturas, sonidos y un ambiente diferente.

A Pedro ya le conocía de un proyecto anterior. El tándem que hacen los dos junto con el chef Artiom Berdnykov y un encantador equipo, augura un buen futuro.

Nada más entrar en el local, impacta su decoración. Las paredes como bloques de cemento o piedra, con esas originales mesas metálicas simulando islas, mesas altas, cómodas para charlar y disfrutar de la comida, bebida y la sobremesa.

Los centros de flores secas, el barro en los portacubiertos, el esparto en los bajoplatos, la madera en las bandejas, una vajilla muy cuidada y variada. No falta un detalle, se ve que lo han hecho con mimo. Preciosos los apliques en la pared con una vela. La luz indirecta y tenue y las telas colgadas en el techo lo hacen más acogedor.

Todo aquí es distinto y como no ¡la comida!. Una carta ideada para compartir, con producto de proximidad absolutamente reconocible, con sabores diferentes. Mediterráneo en sus distintas mezclas.

Los domingos en lo que llaman Baazar amenizan las tardes con música creada por diferentes Dj’s con el objetivo de viajar por diferentes ritmos y sonidos, mientras disfrutas de la comida o la bebida, porque también tienen una carta de cocteles o brebajes como aquí se denominan.

Su carta la dividen en Cosecha, Bahía, Pastos, Temporales y Postres

Empezamos con un hummus de pimiento como aperitivo

De Cosecha probamos las Patatas al tomillo con mayonesa de Kalamata y albahaca,

Crujientes por fuera y tiernas por dentro con un toque fantástico en la piel que las hace deliciosas y esa mayonesa, me encantan las aceitunas de Kalamata, una variedad griega y el sabor que le da a la salsa es maravilloso.

Y también el  Carpaccio de remolacha asada, burrata, cebolla encurtida y pesto de semillas de calabaza

Muy acertado el juego de los distintos ingredientes en este plato una mezcla muy rica.

De Bahia el Rape en adobo de Zumaque con salsa de aguacates ahumados

Rescatan una receta clásica, la del rape alangostado, solo que aquí  en vez de hacerlo con pimentón lo hacen con zumaque una especia acida de sabor que se emplea mucho en la cocina árabe. Está delicioso.

De Pastos pedimos el Lomo bajo de ternera con mantequilla ahumada y pimientos confitados, una imagen vale más que mil palabras, y creo que la foto ya intuye como estaba el plato.

El postre también fue algo distinto que no había probado nunca y me sorprendió gratamente.

Pasta filo rellena de amapola y pasas con helado de miel de la Alpujarra, un sabor que no te deja indiferente

Lo regamos con una recomendación de Pedro un tinto Microcósmico de Bodegas Frontonio. Uva garnacha cultivada de forma sostenible, con procedimientos artesanos y poca producción, un vino diferente que combinó perfectamente con toda la cena.   

En definitiva, un sitio al que sin duda volveré. Ya somos Araianos convencidos y seguro que llevaremos a descubrir esta isla a amigos y conocidos.                               

Un imprescindible en Chueca. Restaurante Diurno

DIURNO

Calle de San Marcos, 37
MADRID
Teléfono: 915 22 00 09

Hacía tiempo que no iba a Diurno. Madrid tiene tanta oferta que, aunque te guste un restaurante, cuesta repetir frecuentemente. Hace años hice una reseña en este blog y creo que merece una nueva mención, dado que sigue siendo un sitio de referencia en la zona.

Fue uno de los videoclubs más activos de Madrid en su día. Y de aquel tiempo conservan como buenos amantes del cine que son, una impresionante estantería llena de títulos.

De los primeros locales en Madrid que abrieron de la mañana a la noche. Lo mismo te puedes tomar un brunch, un almuerzo rápido, un café o cenar más formalmente y tomar una copa, en un ambiente cosmopolita con la mezcla que da uno de los barrios más emblemáticos, Chueca, que se ha ido consolidando año tras año.

Su decoración con tres ambientes, grandes ventanales en una esquina privilegiada, moderna a la vez que elegante con unas mesas cubiertas de mantel mezcladas con otras desnudas, alguna redonda y otras con banco corrido. Nada está dejado al azar, todo concuerda y admite así distintos disfrutes, en pareja, con amigos, comida de trabajo o al salir de él…

Salpicado de plantas y con luces indirectas completan un acogedor conjunto.

En cuanto a su cocina, como ellos mismos se definen es una base española con toques de otros lugares, eso sí, a su manera. Tienen muchos platos para compartir y es perfecto también para esas cenas informales con amigos.

Esta vez quisimos compartir y mezclar. Así probamos unas ‘‘Gyozas de pato y verduras con salsa dulce de chiles”, cada vez me gustan más las Gyozas, las voy probando en distintas versiones, y en esta ocasión están muy ricas.

Delicioso este Tiradito de gambón rojo con aceite de lima, mayonesa chipotle y pamplinas

Este es mejor que no lo compartáis mucho, yo me lo comería en dos bocados está exquisito.

Super original el Crujiente de nachos a nuestro estilo con salsa de queso, pollo, pico de gallo y crema agria. Un estilo propio al presentar los nachos caseros en capas superpuestas y dejando el relleno entre ellas, de manera que al romperlo la salsa se mezcla perfectamente. Muy recomendables.

Mezcla sugerente la presa y el gambón en estas Albondigas de presa ibérica y gambón rojo con salsa de curry rojo sobre arroz jazmín

Y por supuesto hay que dejar sitio para los postres

No sabría cual me gustó más. Si los probé los tres. Ya he dicho que la intención era compartir.

Milhojas crujiente con mousse de yogur griego y frambuesas. Se quedó corto de frambuesas, me habría comido mil.

Tarta de queso al horno con coulis de frutos rojos, muy rica.

Y el postre que si está bien hecho no falla nunca y en este caso lo está,

Flan de la abuela, crujiente de almendra y coulis de chocolate y fresas

La atención del personal muy cálida. Simpáticas y atentas a cualquier detalle.

En definitiva, un sitio para repetir.

Transgresor, vivaz y exquisito. Restaurante La Nobia

LA NOBIA

Calle del Salitre, 45
MADRID
Teléfono: 910 01 59 67

Para los que no conozcáis Madrid, Lavapiés es un barrio en pleno centro de la ciudad, que acoge a personas de distintas culturas. Es por ello, que está lleno de locales, tanto tradicionales, castizos de toda la vida, como otros procedentes de ciudadanos de otros países, que han puesto sus negocios aquí, convirtiéndolo en una mezcla maravillosa en constante movimiento. Puedes encontrar centros culturales como Tabacalera y La Casa Encendida donde continuamente se organizan exposiciones y otros eventos.

O visitar su vecino Museo Reina Sofía. Y como no, una amplia y diversa oferta gastronómica.

Una muestra de esa diversidad es La Nobia.

Cuando entras en el restaurante, no te deja indiferente. Su decoración impacta. En un local con paredes de ladrillo visto, destacan las obras de Ze Carrión, sobre todo el impresionante mural al lado de la cocina, una novia muy especial y absolutamente fantástica.

Zesar Carrión, que decora con sus obras el restaurante, es licenciado en Bellas Artes y docente de Artes Plásticas, está en el punto intermedio entre el graffiti y el arte urbano, con materiales y formas típicas del graffiti pero con un concepto pictórico más academicista. Ya colaboró en otro restaurante precursor de este, Juan Raro, en la misma zona y del que seguro que os hablaré en este blog.

El resto de la decoración sigue una estética con detalles vintage y lo que me llamó mucho la atención son sus preciosas sillas tapizadas, tanto, que investigando un poquito, he visto que son de una restauradora de la zona, Sra Wood, dedicada al reciclaje, y reparación de muebles antiguos. Me encantaron, además son muy cómodas para una sobremesa.

En cuanto a la oferta gastronómica, ellos se definen como una Castizo Taberna, aunque yo diría que hay algo más. Es una cocina trabajada con sabores reconocidos y toques innovadores.

Uno de sus entrantes

Pez limón con leche de tigre Nikkei, manzana verde, cancha y cebolla, un tiradito típicamente peruano muy suave, refrescante para estos tiempos tan calurosos.

Otros de los fijos es el Puerro asado con mojo, bacalao ahumado, piñones y aceituna.

El puerro es un plato que ya en muchos restaurantes lo ponen en muy diversas elaboraciones. Aquí el bacalao fresquito da una tregua al picante del mojo.

Fuera de carta siempre sorprenden con algo, por ejemplo, este Brioche de Changurro, un bocado jugoso y muy rico.

O los extraordinarios

Garbanzos con tinta de calamar y cocochas, un plato realmente delicioso.

Como platos un poco más fuertes el Bonito con jugo de maíz tostado y puré de cuitlacoche, impresionante, en su justo punto, muy original el jugo de maíz y el mejicano cuitlacoche.

Otro de los imprescindibles es el Cordero meloso en su jugo con miel y berenjena a la llama, muy, pero que muy recomendable. Limpio, tierno, se deshace en boca un plato redondo.

No podían bajar de nivel en los postres,

Una muy rica Tarta de queso

Y una Esponja de chocolate con crema de chai y jengibre, ¡increíble!

Destacar también la atención de todo el equipo. Con un trato cálido y profesional.

Uno para tener fijo en la agenda.

Vivirlo y compartirlo. Restaurante Sargo

SARGO

Calle del General Díaz Porlier, 57
MADRID
Teléfono: 910 10 66 57

Sargo es uno de esos restaurantes que valen para diversos acontecimientos, lo mismo puedes disfrutar de una comida con amigos, una celebración en familia o una cena romántica. Porque Sargo es polivalente y es capaz de adaptarse a tu evento particular, incluidos algunos más numerosos, puesto que se compone de cuatro estancias bien diferenciadas, pero que en caso necesario se pueden unir entre sí.

Una barra que te da la bienvenida, para tapear o tomar un coctel más informal. La salas divididas por tres ambientes y dos alturas que le dan al local un tono más acogedor y una terraza cubierta también muy coqueta para comer en el exterior.

Fotos de la web del restaurante

Con una decoración que combina los colores alegres y más frescos del piso más bajo y el aire más formal cuando subes unos pequeños escalones que dan lugar a dos salas más. En todo el local destacan el gran número de plantas repartidas por los rincones y dividiendo espacios, detalle que impresiona y le aporta junto a la madera y sus tonos blancos y azules ese aire relajado que invita a una sobremesa tranquila.

Este buen ambiente también ayuda a crearlo su personal, atento y cálido pendiente de la satisfacción del cliente en todo momento.

Su cocina mediterránea de mercado como ellos mismos la definen, con un punto original tanto en la preparación como en la presentación, en algunos casos espectacular como es por ejemplo el cabracho frito.

Para empezar compartimos unas Croquetas melosas, interesante que te pongan 4 unidades de jamón ibérico y 4 de langostinos. A mí me encantan las dos y así no tienes que pedir dos raciones para probarlas.

Mención aparte merece el  Chipirón de potera y pisto de ají amarillo, original el toque que le da el ají.

Tienen una oferta estupenda tanto en carnes como en pescados. Nosotros optamos por estos últimos.

Un tradicional Bacalao Islandia con mermelada de ajo tostado y pimiento de piquillo, en su justo punto, jugoso y delicioso. Bueno para muestra la foto. No digo más.

Y del tradicional Bacalao, igual de impresionante el toque japonés con el Tataki de atún rojo Balfegó,  ahumado al sarmiento con romescu japonés y piñones

Correcto el Canelón de Txangurro napado con bechamel de langostinos, para mi gusto quizás el más flojito. Posiblemente porque el resto estuvo a más altura.

Y la estrella que no os podéis perder por su originalidad y su espectacular presentación es el

Cabracho frito con ensalada y nuestra salsa tártara

Lo sirven entero y para comer con las manos. Si, si con las manos. Te proporcionan unos guantes por aquello de no guarrearte demasiado, aunque a mí la verdad comer con las manos en algunas ocasiones me parece delicioso. Aunque lo acompañan de salsa, solo está exquisito.

Es un clásico su Tarta casera de queso fundente maravillosa.

Y volviendo a los toques asiáticos, unas originales Gyozas de manzana con helado de manzana verde y vainilla, postre refrescante que combina a la perfección con la tarta de queso si se comparten ambos platos.

En definitiva un sitio de los que hay que tener en la agenda.

El lujo de los sabores castizos. Restaurante Casa Lobo

CASA LOBO

Calle de Echegaray, 8
MADRID
Teléfono: 913 60 00 01

Está de moda la cocina tradicional entre tantas ofertas de fusión y cocinas internacionales. La vuelta al origen, al puchero. Es curioso que en un entorno tan aparentemente cosmopolita como es el Gran Hotel Inglés hayan reservado su espacio gastronómico a recuperar los platos más castizos de ese Madrid del siglo XIX.

Toman el nombre de una vieja leyenda. La actual calle Echegaray se llamó calle del lobo.

Al parecer en el siglo XVII existió un taxidermista que, en la entrada del local, exhibía un lobo disecado de modo que diese un poco de miedo a los niños del barrio. La leyenda dice que un niño se peleó con el lobo para presumir con sus amigos y lo destrozó. El taxidermista, muy enfadado, lo hirió de muerte, pero la Virgen hizo un milagro y lo salvó. Eso sí, el lobo ya destrozado, no pudo dar nunca más miedo a los paseantes del lugar.

Con este curioso suceso, Casa Lobo aprovecha para inundar su local de referencias a este hermoso animal, y tanto en paredes, cuadros y vajillas está presente su imagen.

Con una decoración elegante, a tono con el Hotel, dando un aire más moderno la cocina vista o las mesas desnudas. Materiales nobles como el cuero o la madera y el detalle de las botellas de vino en la mesa a modo de pequeña lamparita, dan un toque especial al local.

El ambiente por tanto es elegante y el trato cercano.

Su cocina basada en las antiguas casas de comidas, dándole una vuelta actual sin olvidar su esencia, recuperando recetas del Madrid del siglo XIX.

Mientras esperábamos nos obsequiaron con un delicioso aperitivo. Unos bocaditos de steak tartar

Empezamos probando dos de sus platos emblemáticos.

El muy original “Cochifrito de orejitas de lechón al aliño de miel y chorizo picante”. Delicioso, crujiente a la vez que meloso, y si le quieres dar un toque más moderno, como lo sirven sobre una hoja de lechuga, se puede comer a modo de Sam y le da un frescor añadido.

Y como no, algo tan castizo como los Soldaditos de Pavía, un aperitivo típicamente madrileño a base de bacalao rebozado acompañado de pimiento rojo, exquisito, en su justo punto.

Otro de sus clásicos es la Pepitoria de pollo de corral al estilo tradicional, una receta que ya aparece en recetarios del siglo XVI o nombradas en sus obras por Cervantes, Góngora o Quevedo entre otros. Un plato típico de tabernas, retomado con maestría por el chef.

Muy rica la Pluma ibérica con especias morunas y piquillo confitados

Y en pescados, el que nunca falla Lenguado al estilo Meunière con mantequilla tostada y alcaparras

Y cómo siempre digo, en los postres es donde el restaurante se la juega, ya que el comensal suele llegar ya un poco lleno y es ahí donde se nota el nivel de la cocina.

En esta ocasión no defraudan.

Increíble el Arroz con leche y estofado de arándanos. Altamente recomendable, ese giro maravilloso que le dan con el estofado de arándanos.

Una vuelta a la tierna infancia con sus Natillas nostálgicas del Gran Hotel Inglés

Y la elegancia y sutileza de presentación de los Buñuelos “Rocher”, la versión tibia del famoso bombón. Impresionantes.

Un sitio para disfrutar de una comida tranquila en familia, pareja o amigos,  en un entorno elegante y sin prisas.

Bistró en Las Letras. Restaurante La Malontina

LA MALONTINA

Calle de la Verónica, 4,
MADRID
Teléfono: 914 20 31 08

Me encanta dejarme sorprender. Es verdad que la oferta gastronómica en Madrid es tan variada que siempre puedes probar algo nuevo. Lo que pasa con La Malontina es que es un lugar de aires tradicionales y sorprende.

Tradicional en su esencia, ese aire a casa de comidas elevado a la categoría de pequeño bistró que tanto le va al barrio donde se encuentra, mi barrio favorito, el de Las Letras. Ese aire bohemio, íntimo y casero, con poquitas mesas y ambiente familiar.

Foto gentileza del Restaurante

Es curioso que lleve tantos años abierto, antes llamado La Tragantúa y no lo hubiese probado. Estoy redescubriendo mi antiguo barrio años después y cada día lo añoro más.

Está situado en una zona tranquila detrás del Caixa Forum lo que invita a combinar una experiencia cultural con una gourmet.

Su decoración siguiendo esa línea de sobria sencillez, madera en los suelos y combinación del mismo material con la piedra en los dinteles de la puerta. Pequeñas mesas alineadas en un banco corrido con unas cómodas sillas vintage, y detalles más vanguardistas como las lámparas y los pequeños cuadros, sin olvidar la bonita y variada vajilla que cambia con los distintos platos. ¡Cómo me gusta que cada día los restaurantes cuiden más el tema de las vajillas!

Fotos gentileza del Restaurante

Y bueno, aquí se viene a comer ¿no? Pues sí y además bien.

Su cocina sigue un aire personalísimo cuyo artífice es Pablo Fernández Acera, su Chef. Basado en un buen producto, bien tratado y en algunos casos con un gran toque de imaginación y creatividad.

Para entrar en materia empezamos con unos Torreznos con patata revolcona y mojo rojo canario

Así dicho parecería un plato para paladares fuertes, sin embargo la combinación de ingredientes suma y para mi gusto le da un toque muy singular.

Para completar los entrantes compartimos un Chili crab ibérico

Este si que me dejó impactada. El chili crab es un plato de marisco originario de Singapur. Suele hacerse con cangrejos salteados en una salsa agridulce de tomate y chili. Bueno esto es la teoría.

Pues Pablo ha decidido hacerlo con oreja de cerdo. Si, si,  como lo leéis, oreja de cerdo. Y el resultado es alucinante. ¡Qué rico!

En el capítulo de pescados probamos el Bacalao confitado con morcilla de burgos y patatas revolconas. Si, repetí revolconas, bueno ya sabéis los que me seguís que yo con las revolconas tengo una relación sentimental. Y otra original combinación bacalao y morcilla de burgos dos productos que me encantan juntos, rebien.

Y Rape gallego al horno, fuera de carta. Un rape de ración traído directamente de Marín en Pontevedra, lo hacen al horno con un sencillo aliño de ajo y perejil y el jugo que suelta el propio pescado. Servido con patata panadera y con una asombrosa presentación, exquisito.

También fuera de carta nos sugirieron la Costilla de ternera a baja temperatura

Cocinada durante nueve horas a baja temperatura, tiene un toque picante, porque la tienen macerando durante 24 horas en una personal y secreta combinación del chef  de especias, cuidado con los paladares delicados porque este es fuerte.

Para relajar y rematar los postres a la altura del resto de la comida.

Una crema de mango y mascarpone, deliciosa y refrescante mezcla.

Y para los chocolateros el Lingote de chocolate y frambuesa, pues eso no hay nada más que decir, muy rico también.

En cuanto al equipo de sala super amables y cercanas, pendiente en todo momento de la satisfacción del cliente.

Si he de poner una pega es la de no poder hacer un poco más de sobremesa. En este tipo de lugares, se echa de menos poder estar más tiempo, disfrutando de café y copa charlando tranquilamente, pero los tiempos son difíciles y entiendo que establezcan turnos y yo que siempre he huido de ellos, ahora, después de los duros momentos de pandemia, los acepto, esperando volvamos a la normalidad absoluta, y estas cosas queden para otro tipo de restaurantes.

En definitiva un sitio para poner en la agenda y volver a probar más platos de los que me quedaron y de los que seguro se seguirá inventando Pablo.

Foto gentileza del Restaurante

Nunca es tarde si la dicha es buena. Restaurante Toga

TOGA

Calle de Juanelo, 23
MADRID
Teléfono: 910 41 44 39

Increíble que no conociese este restaurante. Si, ya sé que en Madrid es difícil estar al día, pero Toga lleva abierto unos años. No obstante, Nunca es tarde si la dicha es buena, y vaya si lo es.

En una calle tranquila y pequeña del Madrid más castizo, junto a la plaza de Cascorro en pleno Rastro se sitúa este rincón gastronómico.

Un local de decoración sencilla, con no muchas mesas, paredes desnudas, únicamente salpicadas por algunos cuadros, pequeñas exposiciones temporales, que le dan el detalle rompedor a la sencillez del lugar.

Resulta vivo y acogedor a la vez. Ideal para compartir velada con amigos o en pareja.

Esto unido al trato cercano del equipo en sala, simpáticos, cordiales y atentos en todo momento suman a la fantástica experiencia gastronómica.

Porque si, ha sido una experiencia para repetir.

Su cocina es un mestizaje, mezcla, fusión o como queráis llamarlo de la cocina latinoamericana con la asiática, pero dándole su propia reinterpretación.

Su carta pequeña y variada abarca gustos para todos y a un precio muy competitivo.

Para comenzar un refrescante Tiradito de Lubina con ajo y mayonesa de lima

Lo acompañan de un riquísimo pan tostado con aceite. Un conjunto delicioso.

Originales en forma y relleno sus Croquetas de pisto y queso manchego, increíble sabor, ya forman parte de mis preferidas.

Fantastica la Pluma ibérica con escalibada y salsa ponzu, que acierto el toque japonés de la salsa a un producto tan nuestro y el punto tan bueno que le dan.

No desmerece en absoluto a lo ya probado El Pollo a la llama con tartar de gamba y salsa de mango y azafrán. Una mezcla maravillosa, sabor, sabor y sabor, muy recomendable.

Y una de las estrellas que ya es un clásico en el lugar y no os podéis perder son sus Noodles con mayonesa de kimchi y atún rojo crudo. Brutal, combinación perfecta de los fideos chinos al wok con mayonesa de kimchi, una salsa coreana ya presente en bastantes elaboraciones gratinada y por encima unos deliciosos dados de atún rojo. La mezcla es alucinante.

Después de estos platos de gran sabor, el broche refrescante lo pone la Piña en almíbar con mascarpone, chocolate blanco y crema de lima, servido en un vaso mezclando los ingredientes de abajo a arriba, me dejó sin habla.

Y como no podía ser de otra manera en un lugar donde sus artífices son dos argentinos y un uruguayo es obligado probar el Alfajor de chocolate y dulce de leche, que ya te deja rematada del todo.

En resumen, un lugar de mestizaje, una cocina cuidada, una atención esmerada y unos precios más que razonables. ¿Qué más se puede pedir? Volver.

Un riojano con encanto. Restaurante Algarabía

ALGARABÍA

Calle de la Unión, 8
MADRID
Teléfono: 915 42 41 31

Algarabía, desde luego no te deja indiferente. No solo es un restaurante intimo, pequeño y romántico, sino que, una vez que te sientas a la mesa, te sientes como si unos amigos, en este caso amigas, te hubiesen invitado a cenar. Y es que, Isabel en la sala y Pilar en la cocina, llevan el negocio como si de un apéndice de su casa se tratase.

Situado en pleno centro de Madrid, en la preciosa zona próxima al Teatro Real, en una calle discreta, un local con pocas mesas, decorado de forma clásica con un toque muy personal, adornado con flores y plantas y un montón de detalles repartidos aquí y allá, y alguna pequeña exposición o mercadillo temporal.

Resulta un lugar muy acogedor, donde puedes pasar una velada tranquila y hacer una sobremesa en pareja o con amigos, sin prisas.

Aunque Isabel no te ofrezca la carta de vinos, porque su espíritu riojano la lleva a recomendarte, muy acertadamente, un caldo que será excepcional, merece la pena pedírsela, porque el libro en sí es una obra de arte.

Su cocina es típicamente riojana, con esos platos tradicionales a los que Pilar les da su impronta personal y su mimo particular, con buen producto y raciones generosas.

Para empezar, nos pusieron de aperitivo una fantástica Brandada de bacalao con una salsa de tomate y almendra, exquisito.

Seguimos con unos Trigueros crujientes, una especialidad de la casa, que no os podéis perder. A la exquisita materia prima, suma la manera que tiene Pilar de prepararlos, envueltos en una masa brie y acompañados de salsa romescu.

No podíamos dejar de probar sus clásicas Croquetas, nunca fallan

Uno de mis favoritos El bacalao a la riojana del que no dejé ni las huellas, espectacular

Sorprendente el Patorrillo, un plato típico de la cocina de La Rioja, guiso de manos y callos de cordero, una elaboración que es bastante laboriosa.

De postres, una original Crema fría al caramelo, receta personal de Pilar, el secreto mejor guardado, según su hermana Isabel, a caballo entre las natillas y el flan sin ser ninguna de las dos cosas, muy rica.

Y no podía faltar la Lamina crujiente de chocolate y frambuesa, delicioso.

Todo ello acompañado, como no podía ser de otra manera por un Rioja recomendado, un Tarón crianza que maridó perfectamente con el menú.

En resumen, una experiencia para vivirla en primera persona y repetir siempre que se pueda.