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Transgresor, vivaz y exquisito. Restaurante La Nobia

LA NOBIA

Calle del Salitre, 45
MADRID
Teléfono: 910 01 59 67

Para los que no conozcáis Madrid, Lavapiés es un barrio en pleno centro de la ciudad, que acoge a personas de distintas culturas. Es por ello, que está lleno de locales, tanto tradicionales, castizos de toda la vida, como otros procedentes de ciudadanos de otros países, que han puesto sus negocios aquí, convirtiéndolo en una mezcla maravillosa en constante movimiento. Puedes encontrar centros culturales como Tabacalera y La Casa Encendida donde continuamente se organizan exposiciones y otros eventos.

O visitar su vecino Museo Reina Sofía. Y como no, una amplia y diversa oferta gastronómica.

Una muestra de esa diversidad es La Nobia.

Cuando entras en el restaurante, no te deja indiferente. Su decoración impacta. En un local con paredes de ladrillo visto, destacan las obras de Ze Carrión, sobre todo el impresionante mural al lado de la cocina, una novia muy especial y absolutamente fantástica.

Zesar Carrión, que decora con sus obras el restaurante, es licenciado en Bellas Artes y docente de Artes Plásticas, está en el punto intermedio entre el graffiti y el arte urbano, con materiales y formas típicas del graffiti pero con un concepto pictórico más academicista. Ya colaboró en otro restaurante precursor de este, Juan Raro, en la misma zona y del que seguro que os hablaré en este blog.

El resto de la decoración sigue una estética con detalles vintage y lo que me llamó mucho la atención son sus preciosas sillas tapizadas, tanto, que investigando un poquito, he visto que son de una restauradora de la zona, Sra Wood, dedicada al reciclaje, y reparación de muebles antiguos. Me encantaron, además son muy cómodas para una sobremesa.

En cuanto a la oferta gastronómica, ellos se definen como una Castizo Taberna, aunque yo diría que hay algo más. Es una cocina trabajada con sabores reconocidos y toques innovadores.

Uno de sus entrantes

Pez limón con leche de tigre Nikkei, manzana verde, cancha y cebolla, un tiradito típicamente peruano muy suave, refrescante para estos tiempos tan calurosos.

Otros de los fijos es el Puerro asado con mojo, bacalao ahumado, piñones y aceituna.

El puerro es un plato que ya en muchos restaurantes lo ponen en muy diversas elaboraciones. Aquí el bacalao fresquito da una tregua al picante del mojo.

Fuera de carta siempre sorprenden con algo, por ejemplo, este Brioche de Changurro, un bocado jugoso y muy rico.

O los extraordinarios

Garbanzos con tinta de calamar y cocochas, un plato realmente delicioso.

Como platos un poco más fuertes el Bonito con jugo de maíz tostado y puré de cuitlacoche, impresionante, en su justo punto, muy original el jugo de maíz y el mejicano cuitlacoche.

Otro de los imprescindibles es el Cordero meloso en su jugo con miel y berenjena a la llama, muy, pero que muy recomendable. Limpio, tierno, se deshace en boca un plato redondo.

No podían bajar de nivel en los postres,

Una muy rica Tarta de queso

Y una Esponja de chocolate con crema de chai y jengibre, ¡increíble!

Destacar también la atención de todo el equipo. Con un trato cálido y profesional.

Uno para tener fijo en la agenda.

Vivirlo y compartirlo. Restaurante Sargo

SARGO

Calle del General Díaz Porlier, 57
MADRID
Teléfono: 910 10 66 57

Sargo es uno de esos restaurantes que valen para diversos acontecimientos, lo mismo puedes disfrutar de una comida con amigos, una celebración en familia o una cena romántica. Porque Sargo es polivalente y es capaz de adaptarse a tu evento particular, incluidos algunos más numerosos, puesto que se compone de cuatro estancias bien diferenciadas, pero que en caso necesario se pueden unir entre sí.

Una barra que te da la bienvenida, para tapear o tomar un coctel más informal. La salas divididas por tres ambientes y dos alturas que le dan al local un tono más acogedor y una terraza cubierta también muy coqueta para comer en el exterior.

Fotos de la web del restaurante

Con una decoración que combina los colores alegres y más frescos del piso más bajo y el aire más formal cuando subes unos pequeños escalones que dan lugar a dos salas más. En todo el local destacan el gran número de plantas repartidas por los rincones y dividiendo espacios, detalle que impresiona y le aporta junto a la madera y sus tonos blancos y azules ese aire relajado que invita a una sobremesa tranquila.

Este buen ambiente también ayuda a crearlo su personal, atento y cálido pendiente de la satisfacción del cliente en todo momento.

Su cocina mediterránea de mercado como ellos mismos la definen, con un punto original tanto en la preparación como en la presentación, en algunos casos espectacular como es por ejemplo el cabracho frito.

Para empezar compartimos unas Croquetas melosas, interesante que te pongan 4 unidades de jamón ibérico y 4 de langostinos. A mí me encantan las dos y así no tienes que pedir dos raciones para probarlas.

Mención aparte merece el  Chipirón de potera y pisto de ají amarillo, original el toque que le da el ají.

Tienen una oferta estupenda tanto en carnes como en pescados. Nosotros optamos por estos últimos.

Un tradicional Bacalao Islandia con mermelada de ajo tostado y pimiento de piquillo, en su justo punto, jugoso y delicioso. Bueno para muestra la foto. No digo más.

Y del tradicional Bacalao, igual de impresionante el toque japonés con el Tataki de atún rojo Balfegó,  ahumado al sarmiento con romescu japonés y piñones

Correcto el Canelón de Txangurro napado con bechamel de langostinos, para mi gusto quizás el más flojito. Posiblemente porque el resto estuvo a más altura.

Y la estrella que no os podéis perder por su originalidad y su espectacular presentación es el

Cabracho frito con ensalada y nuestra salsa tártara

Lo sirven entero y para comer con las manos. Si, si con las manos. Te proporcionan unos guantes por aquello de no guarrearte demasiado, aunque a mí la verdad comer con las manos en algunas ocasiones me parece delicioso. Aunque lo acompañan de salsa, solo está exquisito.

Es un clásico su Tarta casera de queso fundente maravillosa.

Y volviendo a los toques asiáticos, unas originales Gyozas de manzana con helado de manzana verde y vainilla, postre refrescante que combina a la perfección con la tarta de queso si se comparten ambos platos.

En definitiva un sitio de los que hay que tener en la agenda.

El lujo de los sabores castizos. Restaurante Casa Lobo

CASA LOBO

Calle de Echegaray, 8
MADRID
Teléfono: 913 60 00 01

Está de moda la cocina tradicional entre tantas ofertas de fusión y cocinas internacionales. La vuelta al origen, al puchero. Es curioso que en un entorno tan aparentemente cosmopolita como es el Gran Hotel Inglés hayan reservado su espacio gastronómico a recuperar los platos más castizos de ese Madrid del siglo XIX.

Toman el nombre de una vieja leyenda. La actual calle Echegaray se llamó calle del lobo.

Al parecer en el siglo XVII existió un taxidermista que, en la entrada del local, exhibía un lobo disecado de modo que diese un poco de miedo a los niños del barrio. La leyenda dice que un niño se peleó con el lobo para presumir con sus amigos y lo destrozó. El taxidermista, muy enfadado, lo hirió de muerte, pero la Virgen hizo un milagro y lo salvó. Eso sí, el lobo ya destrozado, no pudo dar nunca más miedo a los paseantes del lugar.

Con este curioso suceso, Casa Lobo aprovecha para inundar su local de referencias a este hermoso animal, y tanto en paredes, cuadros y vajillas está presente su imagen.

Con una decoración elegante, a tono con el Hotel, dando un aire más moderno la cocina vista o las mesas desnudas. Materiales nobles como el cuero o la madera y el detalle de las botellas de vino en la mesa a modo de pequeña lamparita, dan un toque especial al local.

El ambiente por tanto es elegante y el trato cercano.

Su cocina basada en las antiguas casas de comidas, dándole una vuelta actual sin olvidar su esencia, recuperando recetas del Madrid del siglo XIX.

Mientras esperábamos nos obsequiaron con un delicioso aperitivo. Unos bocaditos de steak tartar

Empezamos probando dos de sus platos emblemáticos.

El muy original “Cochifrito de orejitas de lechón al aliño de miel y chorizo picante”. Delicioso, crujiente a la vez que meloso, y si le quieres dar un toque más moderno, como lo sirven sobre una hoja de lechuga, se puede comer a modo de Sam y le da un frescor añadido.

Y como no, algo tan castizo como los Soldaditos de Pavía, un aperitivo típicamente madrileño a base de bacalao rebozado acompañado de pimiento rojo, exquisito, en su justo punto.

Otro de sus clásicos es la Pepitoria de pollo de corral al estilo tradicional, una receta que ya aparece en recetarios del siglo XVI o nombradas en sus obras por Cervantes, Góngora o Quevedo entre otros. Un plato típico de tabernas, retomado con maestría por el chef.

Muy rica la Pluma ibérica con especias morunas y piquillo confitados

Y en pescados, el que nunca falla Lenguado al estilo Meunière con mantequilla tostada y alcaparras

Y cómo siempre digo, en los postres es donde el restaurante se la juega, ya que el comensal suele llegar ya un poco lleno y es ahí donde se nota el nivel de la cocina.

En esta ocasión no defraudan.

Increíble el Arroz con leche y estofado de arándanos. Altamente recomendable, ese giro maravilloso que le dan con el estofado de arándanos.

Una vuelta a la tierna infancia con sus Natillas nostálgicas del Gran Hotel Inglés

Y la elegancia y sutileza de presentación de los Buñuelos “Rocher”, la versión tibia del famoso bombón. Impresionantes.

Un sitio para disfrutar de una comida tranquila en familia, pareja o amigos,  en un entorno elegante y sin prisas.

Bistró en Las Letras. Restaurante La Malontina

LA MALONTINA

Calle de la Verónica, 4,
MADRID
Teléfono: 914 20 31 08

Me encanta dejarme sorprender. Es verdad que la oferta gastronómica en Madrid es tan variada que siempre puedes probar algo nuevo. Lo que pasa con La Malontina es que es un lugar de aires tradicionales y sorprende.

Tradicional en su esencia, ese aire a casa de comidas elevado a la categoría de pequeño bistró que tanto le va al barrio donde se encuentra, mi barrio favorito, el de Las Letras. Ese aire bohemio, íntimo y casero, con poquitas mesas y ambiente familiar.

Foto gentileza del Restaurante

Es curioso que lleve tantos años abierto, antes llamado La Tragantúa y no lo hubiese probado. Estoy redescubriendo mi antiguo barrio años después y cada día lo añoro más.

Está situado en una zona tranquila detrás del Caixa Forum lo que invita a combinar una experiencia cultural con una gourmet.

Su decoración siguiendo esa línea de sobria sencillez, madera en los suelos y combinación del mismo material con la piedra en los dinteles de la puerta. Pequeñas mesas alineadas en un banco corrido con unas cómodas sillas vintage, y detalles más vanguardistas como las lámparas y los pequeños cuadros, sin olvidar la bonita y variada vajilla que cambia con los distintos platos. ¡Cómo me gusta que cada día los restaurantes cuiden más el tema de las vajillas!

Fotos gentileza del Restaurante

Y bueno, aquí se viene a comer ¿no? Pues sí y además bien.

Su cocina sigue un aire personalísimo cuyo artífice es Pablo Fernández Acera, su Chef. Basado en un buen producto, bien tratado y en algunos casos con un gran toque de imaginación y creatividad.

Para entrar en materia empezamos con unos Torreznos con patata revolcona y mojo rojo canario

Así dicho parecería un plato para paladares fuertes, sin embargo la combinación de ingredientes suma y para mi gusto le da un toque muy singular.

Para completar los entrantes compartimos un Chili crab ibérico

Este si que me dejó impactada. El chili crab es un plato de marisco originario de Singapur. Suele hacerse con cangrejos salteados en una salsa agridulce de tomate y chili. Bueno esto es la teoría.

Pues Pablo ha decidido hacerlo con oreja de cerdo. Si, si,  como lo leéis, oreja de cerdo. Y el resultado es alucinante. ¡Qué rico!

En el capítulo de pescados probamos el Bacalao confitado con morcilla de burgos y patatas revolconas. Si, repetí revolconas, bueno ya sabéis los que me seguís que yo con las revolconas tengo una relación sentimental. Y otra original combinación bacalao y morcilla de burgos dos productos que me encantan juntos, rebien.

Y Rape gallego al horno, fuera de carta. Un rape de ración traído directamente de Marín en Pontevedra, lo hacen al horno con un sencillo aliño de ajo y perejil y el jugo que suelta el propio pescado. Servido con patata panadera y con una asombrosa presentación, exquisito.

También fuera de carta nos sugirieron la Costilla de ternera a baja temperatura

Cocinada durante nueve horas a baja temperatura, tiene un toque picante, porque la tienen macerando durante 24 horas en una personal y secreta combinación del chef  de especias, cuidado con los paladares delicados porque este es fuerte.

Para relajar y rematar los postres a la altura del resto de la comida.

Una crema de mango y mascarpone, deliciosa y refrescante mezcla.

Y para los chocolateros el Lingote de chocolate y frambuesa, pues eso no hay nada más que decir, muy rico también.

En cuanto al equipo de sala super amables y cercanas, pendiente en todo momento de la satisfacción del cliente.

Si he de poner una pega es la de no poder hacer un poco más de sobremesa. En este tipo de lugares, se echa de menos poder estar más tiempo, disfrutando de café y copa charlando tranquilamente, pero los tiempos son difíciles y entiendo que establezcan turnos y yo que siempre he huido de ellos, ahora, después de los duros momentos de pandemia, los acepto, esperando volvamos a la normalidad absoluta, y estas cosas queden para otro tipo de restaurantes.

En definitiva un sitio para poner en la agenda y volver a probar más platos de los que me quedaron y de los que seguro se seguirá inventando Pablo.

Foto gentileza del Restaurante

Nunca es tarde si la dicha es buena. Restaurante Toga

TOGA

Calle de Juanelo, 23
MADRID
Teléfono: 910 41 44 39

Increíble que no conociese este restaurante. Si, ya sé que en Madrid es difícil estar al día, pero Toga lleva abierto unos años. No obstante, Nunca es tarde si la dicha es buena, y vaya si lo es.

En una calle tranquila y pequeña del Madrid más castizo, junto a la plaza de Cascorro en pleno Rastro se sitúa este rincón gastronómico.

Un local de decoración sencilla, con no muchas mesas, paredes desnudas, únicamente salpicadas por algunos cuadros, pequeñas exposiciones temporales, que le dan el detalle rompedor a la sencillez del lugar.

Resulta vivo y acogedor a la vez. Ideal para compartir velada con amigos o en pareja.

Esto unido al trato cercano del equipo en sala, simpáticos, cordiales y atentos en todo momento suman a la fantástica experiencia gastronómica.

Porque si, ha sido una experiencia para repetir.

Su cocina es un mestizaje, mezcla, fusión o como queráis llamarlo de la cocina latinoamericana con la asiática, pero dándole su propia reinterpretación.

Su carta pequeña y variada abarca gustos para todos y a un precio muy competitivo.

Para comenzar un refrescante Tiradito de Lubina con ajo y mayonesa de lima

Lo acompañan de un riquísimo pan tostado con aceite. Un conjunto delicioso.

Originales en forma y relleno sus Croquetas de pisto y queso manchego, increíble sabor, ya forman parte de mis preferidas.

Fantastica la Pluma ibérica con escalibada y salsa ponzu, que acierto el toque japonés de la salsa a un producto tan nuestro y el punto tan bueno que le dan.

No desmerece en absoluto a lo ya probado El Pollo a la llama con tartar de gamba y salsa de mango y azafrán. Una mezcla maravillosa, sabor, sabor y sabor, muy recomendable.

Y una de las estrellas que ya es un clásico en el lugar y no os podéis perder son sus Noodles con mayonesa de kimchi y atún rojo crudo. Brutal, combinación perfecta de los fideos chinos al wok con mayonesa de kimchi, una salsa coreana ya presente en bastantes elaboraciones gratinada y por encima unos deliciosos dados de atún rojo. La mezcla es alucinante.

Después de estos platos de gran sabor, el broche refrescante lo pone la Piña en almíbar con mascarpone, chocolate blanco y crema de lima, servido en un vaso mezclando los ingredientes de abajo a arriba, me dejó sin habla.

Y como no podía ser de otra manera en un lugar donde sus artífices son dos argentinos y un uruguayo es obligado probar el Alfajor de chocolate y dulce de leche, que ya te deja rematada del todo.

En resumen, un lugar de mestizaje, una cocina cuidada, una atención esmerada y unos precios más que razonables. ¿Qué más se puede pedir? Volver.

Un riojano con encanto. Restaurante Algarabía

ALGARABÍA

Calle de la Unión, 8
MADRID
Teléfono: 915 42 41 31

Algarabía, desde luego no te deja indiferente. No solo es un restaurante intimo, pequeño y romántico, sino que, una vez que te sientas a la mesa, te sientes como si unos amigos, en este caso amigas, te hubiesen invitado a cenar. Y es que, Isabel en la sala y Pilar en la cocina, llevan el negocio como si de un apéndice de su casa se tratase.

Situado en pleno centro de Madrid, en la preciosa zona próxima al Teatro Real, en una calle discreta, un local con pocas mesas, decorado de forma clásica con un toque muy personal, adornado con flores y plantas y un montón de detalles repartidos aquí y allá, y alguna pequeña exposición o mercadillo temporal.

Resulta un lugar muy acogedor, donde puedes pasar una velada tranquila y hacer una sobremesa en pareja o con amigos, sin prisas.

Aunque Isabel no te ofrezca la carta de vinos, porque su espíritu riojano la lleva a recomendarte, muy acertadamente, un caldo que será excepcional, merece la pena pedírsela, porque el libro en sí es una obra de arte.

Su cocina es típicamente riojana, con esos platos tradicionales a los que Pilar les da su impronta personal y su mimo particular, con buen producto y raciones generosas.

Para empezar, nos pusieron de aperitivo una fantástica Brandada de bacalao con una salsa de tomate y almendra, exquisito.

Seguimos con unos Trigueros crujientes, una especialidad de la casa, que no os podéis perder. A la exquisita materia prima, suma la manera que tiene Pilar de prepararlos, envueltos en una masa brie y acompañados de salsa romescu.

No podíamos dejar de probar sus clásicas Croquetas, nunca fallan

Uno de mis favoritos El bacalao a la riojana del que no dejé ni las huellas, espectacular

Sorprendente el Patorrillo, un plato típico de la cocina de La Rioja, guiso de manos y callos de cordero, una elaboración que es bastante laboriosa.

De postres, una original Crema fría al caramelo, receta personal de Pilar, el secreto mejor guardado, según su hermana Isabel, a caballo entre las natillas y el flan sin ser ninguna de las dos cosas, muy rica.

Y no podía faltar la Lamina crujiente de chocolate y frambuesa, delicioso.

Todo ello acompañado, como no podía ser de otra manera por un Rioja recomendado, un Tarón crianza que maridó perfectamente con el menú.

En resumen, una experiencia para vivirla en primera persona y repetir siempre que se pueda.

Explosión de sabores. Restaurante Kuoco 360

KUOCO

Calle De San Bartolome, 14
MADRID
Teléfono: 911 995 377

No es una cocina de fusión al uso, porque los ingredientes de distintas cocinas de diferentes culturas están tan sabiamente mezclados, integrados los unos con los otros, tan amalgamados, que forman un bocado único, exquisito y una explosión de sabor difícilmente explicable con palabras, hay que vivirlo. Esto es Kuoco.

En pleno barrio de Chueca con una sencilla decoración, pequeñas mesas en madera desnuda, colores neutros rotos por las fotos colgadas en la pared y los cojines repartidos por los bancos corridos, moderno y cálido a la vez, invita a compartir. Especial mención al detalle de la vajilla, hecha para cada plato, personalizada, artesana y muy original. Hasta la croqueta tiene su hueco, nada se deja al azar.

Me gustó mucho ese aire aparentemente informal y pensado hasta el último detalle para lograr, que realmente estés a gusto y disfrutes de la comida. Porque disfrutar, se disfruta desde el primer minuto hasta el final.

Al fondo, en la cocina vista, un ajetreado y muy cordial equipo con el chef Rafa Bérgamo al frente, son los artífices de esta fiesta gastronómica.

Andrés Correa al frente de la sala, encantador, va explicando el viaje que cada plato va haciendo, en esa mezcla que pasa por la cocina española, asiática, francesa, japonesa, mexicana y un largo etcétera.

Nos decantamos por el menú degustación,

Empezamos por la Gamba Ajillo Thai una gamba roja, emulsión de chile fermentado, ajo, finger lime, ito-togarashi.

Es alucinante el sabor de la clásica gamba al ajillo con el picante del chile y el toque japonés, que le da el ito-togarashi, un comienzo fuerte, fuerte.

Seguimos con una Ostra Francesa, ají amarillo, chalaquita, harissa

Brutal la mezcla peruana del aji y la chalaquita con el Marruecos de la harissa en un producto tan peculiar como es la ostra.

Mira que he probado croquetas, y siempre es un producto que puede llegar a sorprender.

Aquí continuamos con la Croqueta Pato Pekin, deliciosa, en su punto y con ese sabor de pato laqueado tan especial.

Singular la Vieira Kombujime, Llama, tamari, cítricos, huevas de trucha y jícama

También aquí se repite la combinación mexicana y japonesa en un maridaje perfecto.

Seguimos con un bocado en un brioche tostado,

Steak Tartar de solomillo, gochujang (salsa coreana) sésamo y mantequilla tostada y coronado con trufa negra, impresionante.

Probamos también la versión con bogavante, fuera del menú, sin palabras….

Y como platos fuertes,

La Laksallesa

Corvina, guisantes al wok, tsukemono cherry, ghoas, hojas de curry

Marcada en brasa y servida sobre una exquisita crema con guisantes al wok y tsukemono o encurtido japonés, tan impactante como deliciosa.

Rematamos con un Canette De Bresse,

Trufa de temporada, robuchón chirivias, glasa cantonesa de sus huesos

Una vuelta al mítico plato de Robuchón, esta vez con un suave puré de chirivías y una salsa sublime que acompaña de trufa rallada, un plato redondo.

Estos últimos platos acompañados de un pan hecho en la casa y una mantequilla ahumada.

En el mismo nivel de excelencia están los postres.

El goloso Violeta

Chocolate, violeta, grosella negra

Y el refrescante Mango Thai

mango, ganache de chocolate blanco, granizado de maracuyá, sopa de galanga

Broche perfecto para un menú de diez.

Lo acompañamos de un Lalama, un Ribera Sacra, que maridó a la perfección con todos los platos.

En resumen, una gozada de cena. Un equipo extraordinario con una muy cálida atención y unas ganas de volver a probar muchas más cosas de la carta.

Bendita locura. Restaurante Piantao

PIANTAO

P.º de la Chopera, 69
MADRID
Teléfono: 914 67 54 02

Los que me seguís habéis podido adivinar que no soy especialmente carnívora, aunque hay carnes y carnes y no ir a Piantao a probarlas es perderse un manjar.

La verdad es que no podían haber elegido mejor sitio para situar el local. Justo enfrente del Centro Cultural  Matadero Madrid donde en su día estuvo situado el matadero de ganado y el mercado municipal.

Hoy este espacio de Arganzuela se ha convertido en zona gourmet y desde luego Piantao no es un “argentino cualquiera” y como gourmet se puede considerar.

El gran local está decorado con una estética industrial y un gusto exquisito, las paredes en ladrillo visto o simplemente enfoscadas, contrastan con el cálido suelo de madera o de arcilla en el interior.

Las desnudas mesas de madera con un original camino de mesa en cuero y las cómodas sillas de cuero también, metal en lámparas y ventanas, un acabado que te lleva a la joya del local su parrilla, difícil de describir hay que meterse en ella para disfrutarla en su intensidad.

Diseñada por el artífice de todo el proyecto, Javier Brichetto, el maestro parrillero, con sus distintos departamentos para cocinar las diferentes elaboraciones con variadas técnicas, horno de ladrillo para las empanadas, humitas y panes, distintas parrillas, el precioso brasero en U con sus troncos de madera ardiendo, o esa gran polea articulada con las que regulan el fuego, es verdaderamente impactante.

Y la amabilidad de Irene a bordo de todo el tinglado que te invita a acercarte y te quedas boquiabierta con el espectáculo.

En fin, que luego te explicas como puede estar todo tan bueno. Completan la escena los muebles de madera a modo de cámaras frigoríficas, y múltiples detalles como, la vajilla y cubertería personalizada, las servilletas y el cuero argentino presente en todo el local también en delantales y otros atuendos de los parrilleros.

Y la fiesta comienza desde el primer momento con ese pan que te sirven mientras esperas, especialmente el Pan Chipa, pequeños panecillos de queso servidos dentro de un saquito, recién horneados y que acompañados de la mantequilla ahumada de la casa, es un preludio de lo que te espera disfrutar. El resto de panes están deliciosos pero es que una vez pruebas este podrías comerte mil.

Un pequeño chupito de calabaza para ir entonando da paso a los entrantes elegidos.

Empanada criolla de carne cortada a cuchillo con salsa Yasgua

Diferentes a las probadas en otros lugares, probablemente porque la masa es casera, la carne cortada a cuchillo, hechas en horno de leña, de una calidad extraordinaria.

Provolone estacionado, tomates secos Mendocinos, oregano fresco y hojas de berros

De los mejores que he probado, un queso madurado durante sesenta días, tomates asados y las hierbas frescas, delicioso.

No podía faltar el típico chorizo criollo, aunque aquí nada es típico y está a la altura del resto.

El que más me llamó la atención por desconocido para mi fue el Chorizo Rueda Chacarrero, embutido casero elaborado con carnes de vacuno argentinas y una mezcla de especias e ingredientes como nuez moscada cominos y hongos boletus. Y realmente está rico rico.

En el capítulo de las carnes yo diría que da igual lo que pidas porque la materia prima es espectacular y el tratamiento en la brasa sublime.

Los diferentes cortes argentinos de los que ya estamos habituados aquí se perfeccionan tanto en la elaboración como en la presentación.

El Ojo de Bife, uno de los cortes más jugosos y tiernos con su justa infiltración de grasa.

Los “acompañamientos de las carnes” son platos en sí mismos que directamente se podrían disfrutar solos.

Original la Papa del camionero rellena con quesillo parmesano y cebolleta

Y la Batata al rescoldo quemada con azúcar de caña glaseada con fondo de ternera, una delicia.

Pero para mí la estrella es la Humita en chala con salsa de pimentón y cebolleta, nunca la había probado y me pareció un bocado exquisito, altamente recomendable.

Y si pasamos a los postres, cualquiera que haya estado en un argentino ya sabe cómo se las gastan con el dulce, y claro Piantao no se podía quedar atrás en este apartado, solo las fotos lo dicen todo.

Yo no puedo dejar pasar el Panqueque con dulce de leche quemado con azúcar de caña, en mi recuerdo queda permanentemente lo rico que está.

Imprescindible dejar sitio para el Alfajor helado de dulce de leche y chocolate con algarrobo

O un sencillo pero no por ello menos rico Flan de dulce de leche

Acompañado de un vino recomendado de Mendoza, Argentina, La Mascota y una atención en sala cálida y profesional. Sin duda para tener en la agenda y repetir y repetir.

¡Qué buena la tarta Queña!. Restaurante Casa Ormaza

CASA ORMAZA

Infanta María Teresa , 15
MADRID
Teléfono: : 913 19 88 48

Hace unos años que os hablé en este blog de la cocina de Paloma García Lomas en este modesto y coqueto local.

He vuelto después de pandemia y sigue conservando el mismo encanto y su maravillosa cocina.

Su tradicional aperitivo de mondas de patata que te mueres de lo rico que está para ir abriendo boca.

Sus deliciosas Croquetas de cabrales y gamoneu, típico queso de Cangas de Onís, sobre fondo de reineta.

No podía faltar, como buen asturiano que se precie, un impresionante Cachopo de Ternera relleno de queso y jamón.

En pescado nunca se queda atrás y tenía que probar su bacalao fuera de carta, delicioso.

Y su plato premiado en uno de los concursos a los que han asistido a lo largo de su trayectoria gastronómica, sus maravillosas Codornices de la Ormaza

Y por supuesto la extraordinaria e imprescindible Tarta Queña, receta de más de 200 años transmitida de generación en generación.

La calidez de Paloma y su equipo y la intimidad de este pequeño rincón decorado con tan buen gusto, con una buena colección de libros de cocina, la bonita vajilla, las lámparas y esos pequeños detalles salpicados en todo el restaurante, hacen sentirte como en casa.

Muy agradecida también a la mención de mi publicación pasada entre las variadas reseñas de medios de comunicación expuestas en sus paredes.

Un lugar muy recomendable sin duda para repetir y repetir.

Experiencia agridulce. Restaurante Asia Gallery

ASIA GALLERY

Plaza de las Cortes, 7
MADRID
Teléfono: 913 60 00 49

Hacía mucho tiempo que quería probar este restaurante. Un familiar muy cercano me había hablado maravillas, de las muchas veces que había ido antes de la pandemia.

Así pues, aprovechamos un encuentro festivo y familiar para probarlo, pero me temo que las maravillas se quedaron en el pasado.

El entorno, desde luego, es fantástico. Situado en el Hotel Palace, ya de por sí es una grata experiencia cruzar su maravillosa rotonda.

Entrar en el restaurante impresiona. Decorado al estilo oriental de los años 20, con sedas, pinturas y muebles de gran calidad, que recuerdan a la China Imperial, con múltiples detalles, como sus esplendidos cuadros originales, lámparas, jarrones, un sinfín de piezas que hacen del sitio un lugar único, de donde no puedes apartar la vista contemplando su glamour.

Tiene también, apartados rincones en distinta altura, en una suerte de baldaquino con cortinas, para más intimidad de pequeños grupos, muy coqueto.

Hasta aquí todo perfecto. Desde aquí todo por mejorar.

Me hablaron de  la calidad y calidez en la atención. Pues, o no tuvimos un buen día, o esto ha pasado a la historia. La actitud displicente y bastante fría con que nos recibió el encargado de la sala, te predispone a un momento de decepción.

Como mis acompañantes ya habían estado, tenían preferencias en el menú, aun así, no obtuvimos ningún consejo para los que no habíamos estado nunca. Una comanda tomada con bastante prisa para el lugar y el precio que tiene, y unos camareros despistados y malhumorados.

En cuanto a la cocina, como no podía ser menos todo estaba delicioso he de decir.

Empezamos con unos Dumpling de pollo a la plancha

Unos Rollitos crujientes Nemesio, un plato de origen vietnamita

Y una selección de verduras salteadas

Como platos principales pedimos el Pato asado al estilo cantonés

Y su plato estrella el Pato lacado estilo Pekín del que debo decir que está exquisito. Lo sirven enrollado en crepes con puerro y pepino que le dan un toque muy jugoso, aunque al parecer antes lo trinchaban delante del cliente y esto también se ha perdido. Lástima porque hasta en los restaurantes más modestos lo he presenciado y suele ser un espectáculo. No me gustó el detalle de que ya los sirviesen hechos, no me parece adecuado para este nivel de restauración.

En los postres

Un Coulant de chocolate con helado de vainilla

Y Crujientes de frutos rojos y maracuyá.

La verdad es que me ha quedado un recuerdo agridulce. Por una parte pasé una velada estupenda por compartir momentos familiares entrañables y la comida estaba bien, pero las expectativas que tenía puestas se vieron frustradas por un desigual resultado. Creo que o tuve mala suerte o viven del recuerdo de tiempos pasados. Una lástima para un local tan bonito, espero puedan mejorar.