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Cosmopolita, sofisticado, diferente. Restaurante Zen Asian Supper Club

ZEN ASIAN SUPPER CLUB

Calle Velázquez, 128
MADRID
Teléfono: 914 571 873

Estoy encantada con la experiencia en ZEN Asian Supper Club.

Desde el primer momento, yo diría que, desde que llamas para reservar, la atención es exquisita y así se sucede durante toda la velada por parte de todo el equipo. Tanto Eduardo como  Jeffrey, los maitres como el resto del personal están pendientes en todo momento del bienestar del cliente.

Foto cedida por el restaurante

El local es fascinante. Cuando entras, un pequeño y coqueto rincón, a modo de mesita de té, con una barra y unas cuantas mesas como para picotear, no te hace intuir lo que te espera en el piso de arriba.

Fotos cedidas por el restaurante

Precedida por unas mesas bajas para tomar un coctel, un pasillo con una mesa de DJ que funciona desde la comida a la noche, te guía hasta una gran sala con una decoración mágica.

Infinitos detalles, antigüedades originales de China, puertas, celosías milenarias, lámparas, el precioso tapizado de sillas y cojines, hacen del lugar una mezcla entre tradición y sofisticación, al estilo de los clubes de Londres y Nueva York donde buscan inspiración.

Con dos grandes barras a ambos lados de la gran sala principal, una, donde puedes ver como preparan sus originales cocteles y la otra, donde se disfruta de la elaboración de los sushis.

Al fondo una cristalera que esconde una terraza de la que no pude disfrutar al estar cerrada por la temperatura exterior, pero que pienso probar en cuanto llegue el buen tiempo.

Foto cedida por el restaurante

En cuanto a su cocina puedes encontrar platos tanto chinos, japoneses o tailandeses en una magnifica ejecución.

Tiene una carta muy variada donde puedes encontrar desde los variados sushis, sashimis o rolls, pasando por sus sopas tailandesas, dim sum, gyozas, brochetas, arroces y carnes exquisitamente preparadas.

Optamos por un menú degustación

Empezamos por una Sopa agripicante, la clásica sopa Schuan de pollo y setas, una delicia

Increíbles las Gyozas de pollo con vinagreta de soja

Mi primera vez en probar los Spicy Sichuan Dumplings, de cerdo ibérico al vapor con aceite de chili, me parecieron sublimes y un manjar que me he estado perdiendo todo este tiempo.

Cómo estrella no podía dejar uno de los platos de la comida china que me enloquece el Sichuan Crispy Duck  pato crujiente con finas tortitas y salsa hoisin, puerros y pepino.

Preparado en mesa, es un espectáculo, ver lo jugoso que está. Te dejan las tortitas para luego condimentarlo al gusto, junto con su guarnición el Chow Fan Zen Style, arroz frito estilo zen con carne de pato y piña.

Y para terminar un postre dulzón que tanto apetece después de estas cenas llenas de sabor.

Sin duda a partir de ahora, va a ser mi asiático de referencia. Volveré a probar más platos en esa formidable terraza

Artesanía decorativa y gastronómica. Restaurante Terracotta

TERRACOTTA

C. de Velázquez, 80,
MADRID
Teléfono: 91 485 63 46

Lo que impacta, según entras, es su decoración. Elegante y diferente.

La terracota proviene del italiano “tierra cocida” barro cocido, arcilla, que modelada, se endurece al calor del fuego y se convierte en objetos, a veces sencillos, a veces obras de arte.

Así, el restaurante toma este nombre y basan su filosofía en la artesanía, tanto decorativa como gastronómica.

Los colores naturales de la pared, en ladrillo visto o adobe; el corcho natural en el techo, las mesas en piedra, o algunas, como la que nos tocó a nosotros, de pequeños azulejos colocados uno a uno; las cortinas de lino, la madera; colores y texturas distintas, perfectamente combinadas, multitud de detalles.

La vajilla hecha a mano, preciosa, que resalta la presentación de los platos, junto con una estratégica iluminación, todo conforma un conjunto que resulta en un ambiente tranquilo y muy acogedor.

Mención merece también, la bajada al baño. Una escalera decorada con preciosa cerámica en las paredes y en una pequeña estantería, da paso a unos baños tan originales como el resto del local.

Este entorno te prepara para una cocina a la altura.

Basada en el producto de mercado, cambian la carta conservando algunos fijos. Métodos de cocción largos, consiguiendo fondos y salsas espectaculares y un respeto a los sabores tradicionales de la cocina mediterránea, con algún toque de autor y una cuidada presentación.

Las raciones están pensadas para compartir y se adaptan al número de comensales, si de origen no coinciden con los mismos.

Nosotros empezamos con unas Croquetas de carabinero, velo ibérico y alioli de ajo negro, deliciosas.

Compartimos, también como entrante, los Bombones de pato confitado, setas de temporada salteadas, trigueros y tomillo fresco, imprescindible, un plato espectacular

Los segundos no se quedan atrás.

Fantásticos los Lomitos de bacalao, escalibada al carbón y pil pil ligero de sus jugos, piparras frescas y chips de ajo, ¡casi nada!, una maravilla de combinación.

Tierna, jugosa y con una salsa que quita el hipo, la Carrillera de ternera glaseada con parmentier de patata, una verdadera gozada.

Siguiendo con el disfrute de sus salsas y su productazo la Presa ibérica de bellota al horno de carbón, verduritas salteadas y glacée de vino de marsala.

Y no os olvidéis de dejar sitio para el postre, sobre todo su Tarta árabe de nata y lemon curd,  perfecto remate de una cena de lujo.

Su personal cálido y pendiente en todo momento de nuestro bienestar.

Un restaurante ideal para cualquier tipo de celebración.

Cuenta con una barra, unas mesas altas a la entrada donde se puede tomar un coctel artesanal o picotear algo más informal. Aquí impacta también, el gran macramé negro en la pared.

Fotos cedidas por el restaurante

Y atravesando la sala tras una cortina un reservado que se puede transformar para un grupo más numeroso.

Foto cedida por el restaurante

En verano también cuentan con terraza.

En definitiva, para apuntar en la agenda de los fijos para repetir.

Castiza, Gallega y Viajera. Taberna La Lorenza

LA LORENZA

Calle del Dr. Piga, 3
MADRID
Teléfono: 911 82 69 28

El barrio de Lavapiés siempre ha sido un hervidero de gente en la calle, mesones, bodegas, bares de todo tipo, dieron paso a otras culturas y se llenó de distintas opciones culinarias, indios, árabes, asiáticos, senegaleses, esa mezcla tan característica del barrio.

De un tiempo a esta parte ha aparecido un nuevo nicho gastronómico que convive con todo ello. Son restaurantes que combinan la tradición española con toques internacionales y técnicas más sofisticadas, que cuidan la presentación de sus platos, aportando nuevos aires al barrio.

El caso de La Lorenza es muy especial. Situado en un local donde existía ya una vieja taberna la han actualizado, conservando ese aire típico, manteniendo su gran barra de zinc, los viejos suelos de terrazo, los bonitos azulejos en la pared, muy concurrida para tomar algo informal, da paso a una sala con una sencilla decoración, paredes blancas salpicadas de cuadros y mesas de madera, donde se puede cenar en animada charla.

Porque es ese espíritu, el que transmite este sitio, el de la comida compartida con amigos y las conversaciones interminables, porque aquí no hay prisa, nadie te presiona, los platos llegan al punto, son tremendamente amables y cercanos y dejan que el cliente se tome su tiempo y disfrute del momento.

Foto cedida por el restaurante.

Los responsables de todo ello Xan y Claudia de procedencia gallega plasman en su cocina esas raíces, manteniendo la esencia y mezclándola con sus conocimientos de otras cocinas sobre todo asiáticas.

Así te ofrecen una Tortilla melosa de patata, espectacular.

O la Oreja a la plancha con patata revolcona, que tanto me gustan.

Para refrescar, la Ensalada de burrata con vinagreta de tomate seco, membrillo y pistachos. Me encantó el toque dulce del membrillo con la vinagreta. Un plato abundante recomendable para compartir. Algo bastante común en muchos de ellos.

Uno de los que más me impresionó fueron sus Gyozas de caldeirada de pulpo y espuma de patata ahumada, un guiso tan gallego envuelto en las famosas empanadillas japonesas que rematan con una espuma de miso y mirin, un contraste maravilloso.

Extraordinario también el Canelón de manitas de cerdo, rabo de vaca y setas

Su Steak tartar con tostaditas para amantes de la carne “poco hecha”

En el capítulo de pescados no se quedan atrás. Una fantástica Raya a la mantequilla de P.X me dejó boquiabierta. Una ración muy generosa.

Siempre tienen algo fuera de carta, como estos Tacos de costilla de cerdo asada a baja temperatura deshuesada con salsa hoisin

O unas deliciosas Mollejas de cordero a la plancha y su guarnición

¿Y los postres?

Ay los postres, no podían quedarse atrás.

Fuerte, esponjosa y dulce a la vez su Tarta de queso gorgonzola

Muy original y delicioso el Coulant de almendra con espuma de crema de orujo

Todo ello aderezado y acompañado por un vino de la tierra. Un Mencía de la Ribera Sacra que ya he probado en varias ocasiones. Guimaro.

Un sitio al que he ido un par de veces y que ya va a formar parte de mi agenda

10 Restaurantes en Madrid para San Valentín

En Madrid hay mil ofertas para comer o cenar.

Yo os propongo diez opciones para celebrar San Valentín con vuestra pareja.

De todos ellos hay detalles en este blog y podéis ver fotos y menús.

Íntimo

VINOTECA MORATÍN

https://cuestiondedetalles.com/2019/12/01/intimo-bistro-restaurante-vinoteca-moratin/

Romántico,

ETER

https://cuestiondedetalles.com/2022/12/30/mimando-los-detalles-restaurante-eter/

Sofisticado,

URRECHU

https://cuestiondedetalles.com/2020/12/25/disfruta-siente-saborea-restaurante-urrechu-velazquez/

Elegantes,

ALABASTER

https://cuestiondedetalles.com/2020/11/28/sabor-gallego-en-los-jeronimos-restaurante-alabaster/

y, EL PICAPORTE

https://cuestiondedetalles.com/2020/02/04/abriendo-la-puerta-al-sabor-y-el-buen-ambiente-restaurante-el-picaporte/

Diferente

ANTUANET

https://cuestiondedetalles.com/2022/10/24/disfrutando-la-cocina-libanesa-restaurante-antuanet/

Caseros 

ALGARABÍA

https://cuestiondedetalles.com/2022/01/11/un-riojano-con-encanto-restaurante-algarabia/

y,  CASA ORMAZA

https://cuestiondedetalles.com/2021/11/01/que-buena-la-tarta-quena-restaurante-casa-ormaza-2/

Italiano

NOI

https://cuestiondedetalles.com/2020/10/25/autentico-y-rompedor-restaurante-noi/

Gourmet

TRICICLO

https://cuestiondedetalles.com/2021/05/18/una-fiesta-gastronomica-restaurante-triciclo/

Espero que os guste la experiencia y me la contéis…

La mejor Pinsa de Madrid. Restaurante Gustazio.

GUSTAZIO GASTROBAR

Embajadores, 197,
MADRID
Teléfono: 912 30 22 98

A estas alturas seguro que muchos de vosotros ya sabéis lo que es una Pinsa.

Es una especialidad típica del antiguo puerto de Ostia. Su masa compuesta de una mezcla de trigo, arroz y soja consigue dejarla muy suave por dentro y crujiente por fuera. Cómo además tiene una fermentación larga de unas 72 horas y alto contenido en agua es más ligera y digerible respecto a la tradicional pizza.

En Gustazio son especialistas y a lo largo de estos años que lleva abierto, las he ido probando con distintos ingredientes. Todas exquisitas.

En su pequeño local de aire industrial, con una gran cocina, donde se les ve trabajar y unas pocas mesas, a las que hace ya un tiempo se unió una terraza, que complementa el aforo, se han consolidado en el barrio de los metales, como uno de los mejores restaurantes italianos de la zona. Porque este Gastrobar, como a ellos les gusta llamar, no solo ofrece estas maravillosas Pinsas, sino que además tiene una oferta culinaria mucho más amplia.

Imprescindible su Tagliere Misto  compuesta de unos riquísimos embutidos y quesos italianos que acompañan de encurtidos, miel y el típico pan de la región de Cerdeña, el pan Carasau

Sus ricas pastas, a veces sublimes como esta “Carbonara de Tonno” spaghetti con auténtica carbonara y un maravilloso atún rojo Balfegó, conocido como el mejor a nivel mundial.

Y es que otra de las características de su cocina es la calidad de los productos de los que se proveen. Y eso se nota en el resultado.

¡Ay!  en cuanto a las Pinsas, ¿Con cuál me quedaría? No sé, están todas tan ricas… Además según pasa el tiempo, van cambiando y renovando la carta, con lo cual además de tomar las que más te gustan, puedes innovar y probar otras nuevas

Esta es la Acquolina con mozzarella, calabacín, queso gorgonzola, speck, un ahumado italiano y con avellanas picadas…

La Coppa compuesta por embutido copa, mozzarella, provola ahumada, queso burrata, tomatitos secos, grelos y berenjena encurtidas.

O también en su versión con jamón en lugar de coppa

Cuando vayáis, seguro que encontráis nuevas pinsas, o parecidos ingredientes con el mismo nombre, siempre en la misma excelencia.

Y para los fuertes paladares la Nerone con tomate picante, mozzarella stracciatella, embutido ventricina picante y hilos de guindilla, explosiva de verdad para los más picantones.

Y como no podía ser de otra manera en los postres también son maestros.

En una taza de cristal presentan un rico Tiramisú, que es apto para los vegetarianos también, dado que se hace con queso mascarpone que se produce a partir de la crema de leche y la coagulación de la nata se lleva a cabo sin cuajo animal.

O el Babbá un bizcocho borracho con crema pastelera clásica y de chocolate.

Y sus ricos Cannoli siciliani

Cómo su nombre indica típico de Sicilia, son unos canutillos rellenos de ricotta dulce con cacao amargo y pistacho. Sin palabras

Luca, Fabrizio y Vania, junto con su equipo, son los artífices de este negocio. Y su amabilidad y calidez hacen sentirte muy a gusto. Hace tiempo que forman parte de mi agenda y seguiré volviendo.

Además, en esos días que no te apetece salir de casa, también puedes disfrutar de sus pinsas porque te las llevan a casa o las recoges allí llamándoles previamente.

Así no hay escusas para probarlas.

Cocina de autor escondida en un bar. Restaurante Uskar

USKAR

Calle de Alonso del Barco, 11
MADRID
Teléfono: 911 39 68 63

Una noche huyendo del ajetreado Lavapiés en pleno mes de agosto, encontré una terraza muy agradable cerca de la glorieta de Embajadores. Hasta aquí, nada anormal. Pedimos unas raciones y ahí empezó mi relación con Uskar. La presentación de sus platos, la amabilidad de su personal me conquistó, y aún quedaba lo mejor, probar su cocina en el restaurante.

Así que volví y volví.

El nombre de Uskar es el que dieron los musulmanes a la ciudad de Huéscar en Granada, una ciudad que por su ubicación en aquellos días a veces era musulmana y a veces cristiana.

Quizás por eso José Miguel Valdivieso chef del lugar tiene tantas influencias en sus platos, en lo que podríamos llamar sin lugar a dudas cocina de autor. Ya que con un producto tradicional y de temporada crea mezcla y le da una vuelta a recetas de las que consigue sabores diferentes.

La apariencia exterior no le hace justicia. Cuando entras, una sala coqueta, con colores cálidos y mesas desnudas de madera, pequeños detalles en las paredes y una librería-bodega con sus mejores caldos, otro de los alicientes del restaurante. Una interesante bodega con muy buenas referencias a cargo de Raúl García, jefe de sala y sumiller, que se encarga de recomendarte un vino que maride perfectamente con el menú. Yo siempre me dejo aconsejar por él y no me ha ido nada mal.

Y ¿qué se puede degustar?

Entre sus fijos de carta son exquisitas sus Sardinas en vinagre con mojo verde

O unos originales Torreznos crujientes con mayonesa de kimchi, un toque coreano a un producto tan tradicional y que le da un gusto muy especial.

Tampoco faltan sus maravillosas croquetas, nosotros las probamos de chipirones y camarones, fantásticas, o los Fingers de bacalao con mayonesa de kimchi con un suave rebozado y esa salsa que incluyen en alguna de sus raciones.

Otro clásico de la casa es el Calamar a la brasa con pipirrana, una imagen vale más que mil palabras.

Y exquisitos y para repetir mil veces los Canelones de carrillera al curry rojo y bechamel de coco

Y … los fuera de carta ¡increibles!

Unos Níscalos guisados con patatas, huevo frito trufado y trufa rallada, riquísimos un plato que si os lo ofrecen tenéis que probar.

Otro día nos ofrecieron una versión con chorizo, muy bueno también aunque yo prefiero el anterior.

Sin duda el que me dejó impactada fue el Cuello de cordero a baja temperatura con puré de patatas violeta y setas, un timbal de tierno y jugoso cordero deshuesado, muy pero que muy recomendable. Lo repiten a menudo con lo cual igual tenéis suerte y os lo ofrecen el día que vayáis. Creo que deberían meterlo en carta porque es impresionante.

Otro de los impactantes Taco de atún con plátano granada y tirabeques

A estas alturas creo que ha quedado claro por qué he vuelto y seguiré volviendo… y quedan los postres.

Su riquísima versión del Lemon Pie con helado de lima, gel de limón, mousse de tomillo limonero y merengue seco

O La Tarta de queso azul con cremoso de toffee salado, para paladares un poco más fuertes.

Y ¿Quién no ha disfrutado en su niñez de una merienda de pan y chocolate? Pues esta es la versión de José Miguel Valdivieso en Recuerdos de la Infancia, un cremoso chocolate con sal y perlas de aceite virgen acompañado de un rico pan tostado. Una delicia.

Y ¿Cómo no? Aquí también hay sorpresitas fuera de carta como la

Espuma de castaña con gel de albaricoque y chocolate blanco, tierra de galleta, crujiente de sésamo y merengue seco negro, brutal, maravilloso.

Así es esta joyita escondida en un barrio normal cuyos vecinos tienen mucha suerte de tenerlo tan a mano. Yo por mi parte seguiré disfrutándolo siempre que pueda, pues ya forma parte de mi agenda.

Mimando los detalles. Restaurante Eter

ÈTER

Calle del Granito, 20,
MADRID
Teléfono: 918 78 07 87

Érase una vez un pequeño restaurante de aires afrancesados, donde me topé, de casualidad, con estos dos hermanos, que me conquistaron desde el primer día. Entonces, acompañados de sus padres en sus primeros pasos, ya se intuía que había algo diferente.

Unos meses después, dieron un vuelco al local y con nuevo nombre y nuevos aires crearon Èter y empezó la fiesta. Cuando fui a visitarles me convenció su cocina, creativa, atrevida, muy personal. De esto hace más de un año y publiqué la experiencia en este blog, sorprendida de encontrar tanta calidad, originalidad y progreso en tan poco tiempo.

A partir de entonces, han dado un salto infinito, con numerosas menciones en prensa y un Sol de la Guía Repsol de por medio. De manera que se hizo difícil volver a encontrar mesa. De la noche a la mañana se cubrían todas las reservas muy rápidamente.

Hace unos días por fin conseguí volver y la constatación de que iba bien encaminada cuando los conocí, me hizo realmente feliz. Disfrutamos de una cena de alto nivel.

Conservan el encanto de un pequeño local con una decoración sencilla y elegante, una luz acogedora, música suave y unas mesas redondas que a mi personalmente me resultan más intimas y facilitan las sobremesas tranquilas.

Siempre han mimado los detalles. A medida que han ido evolucionando en la cocina, también lo han hecho en la sala. Cuidando la vajilla, la elegida cristalería, buscando entre las tiendas especializadas aquellas piezas que van a encajar perfectamente con ese plato, que tienen pensado, porque Mario y Sergio forman un tándem y también aquí se entienden perfectamente y viven el momento antes de que se produzca. Conservando algunas originalidades que tenían en principio, como el cubertero que ponen en la mesa para que sea el cliente el que haga los cambios necesarios.

Su cocina ha evolucionado con unos platos que, teniendo una base de producto sencillo y conocido, mezclan con ingredientes menos conocidos, fusionándolos de tal manera que casan perfectamente, consiguiendo sabores y texturas que solo se logran con una buena técnica. 

El menú cerrado que nos ofrecieron comienza con un “Caldo de bienvenida de invierno” con nabo, puerro, sudachi, un cítrico exclusivo de Japón, que le da un toque especial y col china.

A continuación, unos snacks

Un “Flan de boletus”, acompañado de caramelo de mantequilla tostada, piñones tostados y enokis o seta de aguja de oro, es  una seta blanca, alargada muy popular en la cocina de Asia, servido en un pequeño cuenco, está delicioso.

Una “Tartaleta pasta filo de conejo en escabeche con romescu”, para comer de un solo bocado y disfrutarlo.

 Y una “Galleta de remolacha con pate de sardina gel de tomatillo verde y jalapeño”

Un comienzo que me dejó impactada y que sería augurio de lo que vendría después

“Pan de masa madre Carbonara de cecina champiñón y cebolla, tuétano rallado y brotes de apio de montaña”

Seguimos con un plato muy otoñal, una maravillosa mezcla de setas,

Escabeche de níscalo con lengua de vaca (la seta), salteada con ajo y perejil, galleta de trompeta negra, espuma de queso idiazábal Cuitlacoche y polvo de puerro y por encima una delicada hojita de remolacha definiendo el otoño. Cuidadísima presentación, en una mezcla deliciosa, el delicado sabor de las setas con el intenso idiazábal y el toque de la cuitlacoche, una absoluta gozada.

Lo acompañan de una muy especial mantequilla a la que no te puedes resistir.

Arroz con remolacha, anguila ahumada y queso payoyo con brotes de remolacha

Intermedio de un menú que se va haciendo más y más apetecible. Sabores que se mezclan y combinan de una manera extraordinaria, el queso originario de la sierra de Cádiz del que ya os he hablado en alguna ocasión, y la anguila hacen aquí una pareja perfecta.

Pasamos al pescado con un Mero a la brasa acompañado con tupinambo, tubérculo de sabor más intenso y dulce que la alcachofa y las hojas silvestres de la mostaza, acompañado de un pil pil elaborado con el colágeno del mero. Plato suave en su punto, muy rico también.

Y cuando Mario nos dijo que el plato fuerte lo reservaba para el final, nunca me imaginé que comería pasadas las 10 de la noche unos judiones. Y sí los comimos y los disfrutamos, solo que esta vez Sergio les da una vuelta y lo guisa con rabo de toro y con especias indias, una verdadera pasada.

Dal de judiones con especias y rabo de toro guisado

Todo esto acompañado de un vino francés, que nos recomendó Mario, como siempre suele hacer, explicándonos, con esa pasión que le caracteriza, el origen y notas de cata. “Une Tranche d’Amour” procedente de los viñedos de Philippe Jambon en el pueblo de Chasselas, en el departamento de Saône-et-Loire de la región de Bourgogne-Franche-Comté, de vendimia manual,
10 meses en fudres grandes de roble sobre sus lías finas, un vino extraordinario que nos combinó a la perfección con todo el menú.

Y Llegamos a los postres,

El primero muy refrescante

Un gel de bergamota y yuzu, una panacota de coco y galanga de galleta de trigo sarraceno y coco, pistacho y un helado de bayas de verbena, hojas de lima kafi y pimienta sanso.

Lo acompañan de una copa de Kombucha de flor de crisantemo, una bebida muy especial

Y más dulce el siguiente.,

Cacao de avellana, cacao de castaña y un sablé prensado, (unas roquitas de galletas), puntos de mascarpone, helado de trigo sarraceno y polvo de la soja torrefactada.

Remate de una noche perfecta.

Mario que ha llevado siempre la sala a la perfección ahora tiene dos colaboradores Belén y Mario, que miman al cliente con la misma filosofía que han mantenido los dos hermanos. Siempre han tenido claro que a la calidad de la cocina hay que sumarle la empatía y simpatía con el cliente, consiguiendo un ambiente acogedor, tranquilo para disfrutar de la velada.

La próxima, ¿la estrella soñada? ¡Ojalá!.

La Posada del Sabor. Restaurante Tampu

TAMPU

Calle de Prim, 13,
MADRID
Teléfono: 913 99 25 50

Lo de Tampu ha sido amor a primera vista.

Desde el minuto uno empiezas a disfrutar. Son encantadores desde que entras por la puerta.

Tampu, en quechua significa parador, posada, así es que si vas por la zona del barrio de Justicia o Chueca, párate y acércate a la calle Prim y disfrutarás del puro sabor.

Es un gran local con distintos apartados, una zona de barra, donde te puedes tomar un coctel, una sala más abierta y otra interior con pequeños apartados, de forma que puedes conseguir una gran versatilidad dependiendo de la ocasión, en pareja, amigos, familia,…Posee también un precioso reservado para un grupo un poco mayor.

Me gustó mucho su decoración con mimbre y madera, colores neutros que juegan con la luz, más claridad en la entrada y más tenue en el interior, con ese reflejo dorado que inunda el local y que le da un toque más íntimo y personal. Detalles como los separadores de mesas, su bonita vajilla, los posacubiertos de madera con el logo del local o la original carta, encerrada en una cubierta de madera.

Su cocina se basa en el recetario peruano. He estado en algún restaurante de comida peruana, con mejores o peores experiencias, pero este es otro nivel.

Su cocina es creativa, tanto en las presentaciones como en las mezclas de sabores. Tiene esa base tradicional, imprescindible para un cocinero profesional, con innovación y platos muy trabajados. Consigue bocados que se recuerdan en el tiempo, texturas, sabores, olores. Es desde luego el mejor que he probado.

El artífice de estas creaciones es el chef Miguel Valdiviezo, que lleva ya años experimentando y perfeccionando su forma de entender la cocina de su país natal. Podría definirla como una cocina de autor, puesto que es la interpretación que le da a cada plato lo que lo hace tan especial.

Mientras miramos la carta, degustamos uno de sus clásicos Pisco Sour acompañado de un rico aperitivo.

A modo de libro, también físicamente, la carta se divide en varios capítulos.

El primero “Jugando con la tradición”, se divide en bocados fríos y calientes y son, eso, un bocado, y se sirven por unidades.

Probamos

El Mejillón, La Hierbabuena Y La Batata

Se trata de un mejillón cocido en su concha, cubierto de un granizado de hierba buena, ají limo y jengibre, crema de leche de tigre de langostinos, vieira y chipirón, hilos crujientes de batata dulce.

Me habría comido media docena. Absolutamente exquisito.

La Navaja, El Parmesano Y El Huacatay

Una navaja cruda cubierta de una crema de parmesano acevichada y ligeramente gratinada a soplete, crema de huacatay, puré de batata, cebolla e ito togarashi (guindilla japonesa en hilos). Deliciosa también.

De los calientes,

La Bombita De Arroz Con Pato

Un arroz con pato, con crema huancaína, una salsa típica de esa zona de Perú y sarza criolla.

Indescriptible, este conviene recrearse en irlo mezclando con la salsa, muy recomendable.

La Vieira, El Maíz Y El Sachatomate

Es una vieira marcada con salsa de anticucho, servida sobre una tortita de maíz a la chiclayana, una crema dulce de sachatomate y huevas de pez volador. Preciosa presentación y delicioso bocado.

Capítulo 2 “La tradición es la transmisión del fuego , no la adoración a las cenizas”.

¿Cómo no probar la causa en versión Miguel Valdiviezo?

La Causa El Pulpo Y El Vino

Pulpo al wok, salteado con ají limo y pulpa frambuesa fermentada, terminándolo con un glaseado de miel de vino de syrah, todo puesto sobre un rectángulo de causa rellena de aguacate

La mejor causa que he probado hasta ahora. Muy rico.

Otro de este capítulo para recordar y saborear en el tiempo, es el

Muchame Italo-Nikkei

Inspirándose en el tradicional muchame del callao, presentan un atún rojo fresco, huevas curadas de maruca, katsuobushi (láminas de bonito seco), todo sobrepuesto sobre una ensaladita de cebolla, tomate semi-seco italiano, ají limo y aguacate fresco, acompañado de una salsa de miso-maracuyá y pan carasatu de la Cerdeña.

Una vez presentado, el personal de sala lo mezcla magistralmente y se toma con unas finas tostadas que acompañan. Extraordinario.

Del Capítulo 3 “El ceviche sin ají es como un beso sin lengua” ( lo dice el chef)

He probado tres, dos ceviches y un tiradito.

No penséis que me he comido todo esto en una cena, aunque no te cansas nunca y está exquisito, lo he hecho en varias veces….

El Clasico De Tampu

Corvina, choclo, cancha y papa a la huancaína, emula el sabor y textura de un ceviche poco ortodoxo, pero que era como el chef lo comía en su niñez, en una carretilla de barrio de la Lima pobre de los 80

Y sin duda el que más me gustó de los dos, el que debéis pedir, si os gusta un poco más picante que el anterior. Este es puro sabor

El Amazónico

Corvina con una leche de tigre hecha con los dos pilares de sabor de la gastronomía selvática, el ají charapita, y la cúrcuma, acompañado de cebolla y un nido de plátano macho verde relleno de aguacate fresco y mango verde.

Y el Tiradito Nikkei

Atún rojo en corte sashimi, sobre una leche de tigre al puré de sésamo y rocoto, ceviche de algas, chips de raíz de loto, crema de aguacate y una ensaladita de cebolla, tomate y edamame.

Una mezcla que acabó de enamorarme, el atún, las algas, la crema de aguacate, todo absolutamente todo, delicioso.

Pasamos al capítulo 5, si ya sé que me he saltado uno, pero todavía quiero volver a probar más cosas.

El Ají De Gallina

Es la receta más tradicional de la cocina colonial, haciéndola a base de gallina como se hacía antiguamente con nueces pecanas, cebolla, ajo, ají amarillo, pan leche y parmesano. Como resultado esta exquisita crema con trozos de gallina servidas sobre rodajas de patata y acompañada de arroz blanco.

El Lomo Saltado

Inspirado en los inmigrantes chinos en Perú hacen este plato criollo con trozos de añojo de Ávila salteado al wok con cebolla, tomate, tiritas de ají amarillo y choclo desgranado, vinagre de vino blanco y la salsa de soja japonesa. Lo acompañan de patatas frita y arroz.

En algunos platos como por ejemplo este, ofrecen medias raciones, lo cual es muy interesante, no solo para poder probar más platos sino también para personas con menos apetito.

En el capítulo de los postres no se quedan atrás.

El Suspiro De La Limeña Rabiosa

Deliciosa crema de suspiro con salsa de maracuyá y chía. Merengue seco y polvo de ají panca. Un postre tradicional con ese toque especial.

Y por supuesto el postre de chocolate que no podía faltar

Cacao, Nuez, Maíz Y Ají Panca


Tarta de chocolate rellena de nueces caramelizadas y mousse de chocolate, tejas de chocolate peruano (Amazonas con oro y Piura con ají panca) crumble de maíz cancha y helado de nuez.

Si habéis leído hasta aquí, ya sabéis que no os lo podéis perder porque es una absoluta gozada.

Eso unido a la amabilidad y profesionalidad del equipo de sala, con Josephlyn Alvarado, David Melgar y David Lino al frente, que te asesoran, tanto en el menú, como con la bodega, consiguen que la velada sea perfecta.

Sin duda va a ser un referente en mi agenda, y voy a volver más veces.

Grecia más cerca. Restaurante Milos

MILOS

Calle Francisco Silvela, 30
MADRID
Teléfono: 914 175 705

Hacía tiempo que no probaba la cocina griega, salvo algún guiño en otro tipo de restaurantes, no abundan los específicos dedicados a esta especialidad, tanto como otro tipo de cocinas, que ahora, están más de moda.

Así es que Milos es una buena opción para degustar estos ricos platos.

Es un local amplio, que combina los colores azul y blanco en las paredes y en parte del mobiliario, evocando esas construcciones típicas de Grecia con las paredes encaladas en blanco y los marcos de puertas y ventanas en azul.

Con detalles, como cuadros con reproducciones en relieve de escenas que te transportan a la antigua Grecia, y esculturas o pinturas ,como un Minotauro en el centro de una de las paredes.

Bonita ambientación para una inmersión en esta rica cocina.

Tienen una carta extensa y es ideal para compartir con amigos.

La cocina griega tiene sabores conocidos, compartimos algunos ingredientes, el aceite de oliva, las verduras, el queso, carnes y pescados, que en algunas elaboraciones nos resultan familiares. Claro está, cada país le da su toque peculiar y en Grecia también hay influencias de otros países, por ejemplo de Oriente Medio.

El ambiente es familiar y el personal amable y solícito a las preguntas del cliente.

De entrantes probamos Feta Sousami

Queso feta envuelto en hojaldre griego con miel y semillas de sésamo. Me encantó la mezcla de un queso con tanto sabor, como es el feta, con el dulzor de la miel.

Deliciosas las empanadillas griegas. Tres variedades de las que no sabría elegir cual me gustó más,

Spanakopita (espinacas y feta); Tyropita (quesos griegos); Sousamito (kalamata y tomate) con salsa de yogur

Para los vegetarianos, como plato principal, tienen un par de opciones interesantes. Tomamos Exhohikó Laxanika

Un hojaldre relleno de verduras y queso con salsa pesto, muy rico.

Poseen una parrilla de la que están orgullosos y que tengo que probar más en otra ocasión, Esta vez lo hicimos con la parte destinada al mar.

Souvlaki Garides

Unas brochetas de langostinos, envueltos en bacon, asados con tirokafteri, una crema de feta, con nueces y eneldo

Y con Mavro Giouvetsi

Que consiste en Kritharaki, pasta orzo negra, un tipo de pasta de sémola de trigo con la forma de un grano de arroz, con chipirones a la brasa, es un plato un poco picante, lo que lo hace más interesante, por lo menos para mí.

Y ¿Cómo no? la típica

Mousaka 

Capas de berenjena, patata y carne picada, gratinada con bechamel, exquisita

Y los postres, dónde está mayoritariamente presente el yogurt

Yiaurtopita

Tarta de yogur griego con helado de yogur griego y mermelada, muy rico

Y Yogur griego con nueces y miel, sencillo y exquisito

Por supuesto tienen otros postres sin yogurt, pero a mí me encanta el yogurt griego y es el sitio ideal para tomarlo.

En definitiva, una experiencia para repetir. Me quedó mucho por probar.

Magia con un cochinito. Restaurante Atrio

ATRIO

Plaza San Mateo, 1
CÁCERES
Teléfono: 927 24 29 28

Situado en un precioso edificio en pleno casco histórico de Cáceres, un lugar privilegiado, patrimonio de la humanidad, este tres estrellas Michelín, ofrece un contraste curioso, la tradición que se respira fuera, con unos edificios, en todo el casco antiguo, tan bien conservados, y el interior del restaurante, moderno, amplio, elegante y sencillo, que parece darte una pista de lo que es también la cocina de Toño, esa materia prima tradicional con una técnica innovadora, creando platos absolutamente maravillosos.

Porque en Extremadura no hay nada más tradicional que el cerdo, y es precisamente este, el hilo conductor del menú de Atrio, que está presente en todos sus platos desde el aperitivo hasta el postre, en unas presentaciones, en algunas ocasiones hasta mágicas y con una mezcla de sabores, olores, texturas… una gozada para el paladar. Una degustación que supera un plato al anterior, hasta que llega un momento en que uno se deja llevar y es un disfrute absoluto.

Tuvimos un trato fantástico. Y es que Toño Pérez y José Polo son unos anfitriones perfectos. Su sencillez y calidez son dignas de admiración. Sin un ápice de divismo y eso que su fama transciende fronteras, departen con el comensal, están pendientes en todo momento de la satisfacción del cliente, comentan anécdotas y platos, un encanto, que transmiten a todo el equipo, simpáticos, profesionales y tremendamente amables.

Esta pareja se complementa perfectamente en sala y cocina, siempre he dicho que cuando se comparte vida y afición se nota en el resultado. Soy una romántica, que queréis que os diga, pero ya tengo varias experiencias en este tema y este blog ha dado cuenta de algunas de ellas.

Atrio también posee una joya excepcional, su Bodega, una de las mejores del mundo. Una colección conseguida por José Polo a lo largo de los años.

Nada más llegar al restaurante es lo primero que te enseñan. Ay! Qué pena ser una neófita en la materia. Solo ver su arquitectura ya impacta, no me extraña que algunos la llamen la Capilla Sixtina del vino. En forma circular, muy luminosa, con unas estanterías de madera y un techo precioso, reposan prestigiosas y únicas referencias que conviven con vinos de pequeños viticultores y otros más modestos para el común de los mortales.

Impresiona ver algunas botellas con más de 200 años, cuidadas con tanto primor, con un valor incalculable, muchos de estos vinos forman parte de su extensa carta y se pueden naturalmente disfrutar si el bolsillo lo permite.

Nosotros nos dejamos asesorar por el sumiller, José Luis que como buen profesional supo indicarnos un vino de acuerdo a nuestro presupuesto y gusto.

Fotos bodega cedidas por el restaurante

La sala es grande, y nuestra situación fue inmejorable, ya que estuvimos en un rincón más apartado, en una mesa iluminada naturalmente por un gran ventanal, que da a un patio precioso. Un detalle romántico que hizo la comida más íntima. Están en todo, celebrábamos cumpleaños y no pudo resultar mejor.

Siempre es difícil describir las sensaciones que uno tiene en este tipo de restaurantes.

Voy a tratar de introduciros en este universo, para invitaros a probarlo si tenéis ocasión.

El menú que probamos lo denominan Tiempos de Sol.

Tiene como hilo conductor el cerdo, o como ellos lo denominan “El cochinito feliz” ese que campa libre por la Dehesa comiendo bellotas. Su alimentación y el ejercicio que hace, consiguen que la carne del cerdo ibérico sea tan jugosa y su sabor único.

Así comenzamos con unos snacks para entrar en materia,

Aceituna negra lino y amaranto, Patata con queso de los Ibores, y eneldo en una fina lámina y una Lionesa con panceta ahumada y orégano

El siguiente apartado lo llaman simpáticamente

Cuando nuestro cochinito se va a la playa….

Un delicado bocado de Ventresca de Atún en manteca colorá, una versión distinta de la Gilda, en este caso Gilda de loncheja ibérica, manzana y anguila ahumada

y el más impactante un Crujiente de tapioca, emulsión de salmón y cochifrito en forma de una preciosa mariposa, espectacular, da pena comérsela… y está riquísima.

Con el Jamón, mahonesa y tomate comienza un refrescante paso a la

Merienda del cochinito en la Dehesa…

Tres pequeños manjares comienzan esta tanda. Delicados aperitivos de embutidos.

Salchichón, emulsión de pimiento y crujiente de trigo en una bonita presentación.

Paté, encurtidos y plátano macho

Lomo doblao, una pequeña tostada con tartar de lomo doblado, ese lomo que se hace con ibérico de bellota, limpio de grasa antes de adobarlo y que se llama así porque la pieza se dobla por la mitad antes de embucharla, un sabor extraordinario, lo coronan con unos berros picantes. Imposible describir el sabor de esta delicatesen.

Seguimos con el cochinito y su merienda con la

Empanadilla de taro, manteca y comino, un cásico guiso de Extremadura envuelto en taro, un tubérculo parecido a la patata originario de Asia.

A estas alturas ya el disfrute es máximo y miras al equipo con complicidad y te anuncia que aquello no va a bajar de nivel sino todo lo contrario.

Uno de mis platos favoritos de la cocina italiana es el Vitelo Tonnato. Aquí hacen una versión increíble, el Porco Tonato, con alcaparras fritas y pimienta negra

Un atractivo homenaje al bocata de calamares, Bollo de tinta, con calamar y guiso de oreja, una mezcla mar y montaña que se repite a lo largo del menú, por ejemplo, con el siguiente Torreznos, vieiras con cítricos y suero de cebolletas

El primero para chuparte literalmente los dedos, ya que no se utiliza ningún cubierto como en muchas de las elaboraciones. Y el segundo una mezcla delicada, una exquisitez

¿Puede mezclarse un producto tan modesto como la papada de cerdo con algo tan sofisticado como el caviar?

Pues Toño se atreve y consigue un regalo para el paladar con su

Flan de papada y caviar

Y pasamos al Cochinito tradicional…

En una cuchara, un sutil

Lagarto ibérico en esferas con garam masala y espuma de coco, toque indio también en esta carta.

Seguimos con Carbonara con raíz de apio, lomo ahumado y yema de huevo

Espectacular la Careta de cerdo, cigala y jugo cremoso de ave, volviendo a la mezcla mar y montaña, un clásico en la casa y no me extraña que lo sigan manteniendo porque es imprescindible.

Más reconocible y contundente, no por ello menos rico la

 Presa con costra de semillas y puré de patatas, que remató la parte salada del festín.

Y cómo no!! Teníamos que llegar al Cochinito goloso…

¡Ay! Que gozada,

Empezamos con Jamón y queso, bizcocho de té matcha y membrillo, en una ya habitual imaginativa presentación con jamón y queso en forma de cerdito. El plato combina a la perfección otro producto estrella de la tierra, la torta del casar, sabor intenso en unas delicadas esferas y en helado, con el dulce de membrillo, bizcochos de té matcha y para refrescar unos cubitos de manzana. Es indescriptible.

No podía faltar el chocolate

Chocolate ibérico, con café y jamón rancio.

Sabores que se funden, el dulce del ganaché de chocolate, el amargo del helado de café, el toque que le da el pequeño bizcocho de aceite de oliva, el detalle del papel de oro… y os preguntareis ¿Dónde está aquí el cerdito? Pues en la sustitución de la manteca de cacao por la de jamón que le da ese punto rancio diferente. Magistral.

Otro detalle precioso es La cereza que no es cereza, un trampantojo de gelatina de cereza, el rabito de chocolate y los huesitos también de chocolate, un primor.

Y para terminar,

Si ya se acaba… que pena,

Golosinas y que viene el coco

Un despliegue en mesa de eso golosinas, bocaditos, trufas, pequeños bizcochos, delicados macarons y unas galletas de coco presentadas en un bonito árbol. Todo absolutamente perfecto.

Además, como estábamos de celebración con una perfectamente orquestada discreción tuvieron un detalle de felicitación.

Una comida inolvidable.