Viaje a Al-Andalus. Restaurante Noor

TARJETA 1

 

NOOR

Pablo Ruiz Picasso 6
CÓRDOBA
Teléfono: 957 964 055

 

 

No deja indiferente la experiencia en este restaurante.

Cuando entramos en un Michelin es verdad que siempre esperas que te sorprendan, sobre todo si ya has visitado alguno. Es cierto que la cocina es muy importante pero la puesta en escena completa la experiencia.

En esta ocasión lo primero que sorprende es su localización, en un barrio apartado de la zona turística de Córdoba y del centro mismo. En un barrio obrero, en una casa sin ventanas ni ninguna seña destacable que indique lo que esconde en su interior, tan solo el revestimiento de la fachada puede dar una pista.

 

RITUAL LAVAMANOS

Tras tocar el timbre como si de un club secreto se tratase el personal, que te recibe con un pintoresco uniforme, te acompaña por un pasillo en penumbra al primer rito extraordinario con el que empieza la experiencia, el lavado de manos con agua de azahar reviviendo una ancestral costumbre árabe. ¡Empieza el espectáculo!

SALA

Es muy curioso que en cuanto entras en la sala cambie tanto el ambiente. De la penumbra pasamos a una luminosidad excesiva, quizás se deba a que Noor en árabe significa luz. Un espacio minimalista con mesas redondas, blancas, sin mantel; blanco también en las paredes desnudas; la cocina vista al fondo y todos los comensales mirando hacia ella. Destacando así el suelo, un original mosaico y su techo, una enorme estructura de madera a modo de cúpula, impactante, dando a la sala un singular juego de luces, que atenúa el exceso de luz.

CÚPULA

Así con esta decoración destacan mucho más los detalles cómo la  preciosa vajilla o los cubiertos y posacubiertos.

En cuanto a la cocina, su artífice es el reconocido Chef Paco Morales quien te recibe y asesora junto a un equipo perfectamente coordinado.

Su proyecto se basa en la cocina andalusí de la época musulmana, empezando por el siglo X y que cada temporada va evolucionando siglo a siglo. En esta ocasión nos tocó el periodo que va del XII al XIII, los imperios  Almorávide y Almohade. Una reinterpretación con toques de modernidad y con las técnicas más avanzadas. Cómo curiosidad el detalle de que no incluya en sus materias primas ningún ingrediente posterior al descubrimiento de América, por lo tanto nada de patatas, chocolate o tomates, por ejemplo.

Otro detalle en la presentación de la mesa es que el pan se sitúe a la derecha como es tradicional en la cultura árabe.

PAN

Tienen tres menús degustación. Elegí el bereber

Aunque ofrecen maridaje, ya he comentado en alguna ocasión que prefiero elegir un vino que acompañe todo el menú y suelo dejarme aconsejar en este sentido por el sumiller, llegamos a un consenso sobre un tinto de la Ribeira Sacra que no defraudó.

Empezamos con un Pan de Limón Quemado, bonito semicurado y Albaqdunis; Aliño de Pepino y menta de naranja y Botarga de Garum andalusí. Un buen comienzo como aperitivo.

APERITIVO

Comenzamos los primeros con Karim de Almendra tostada, erizo del Sáhara y manzana verde con Zumaque. Con una presentación preciosa en su simetría diminuta, aunque te expliquen el plato, te pasas un rato adivinando su composición a partir de los novedosos sabores.

KARIM

Sigue una Menestra de verduras, untuoso de abadejo y café. No dejan de sorprenderme el partido que los “Estrella Michelin” sacan a las verduras. Ya me ha ocurrido en otras ocasiones, cocciones perfectas y sabores intensos que nunca encuentro en otro tipo de restaurantes.

MENESTRA

El tercer entrante Setas salteadas, yema de huevo de campo y caracoles a la menta, me costó un poco más, ya que los caracoles no son mi fuerte y la yema de huevo con esa textura tampoco.

SETAS Y CARACOLES

Como segundos empezamos por una Lubina del estero del rio Guadalquivir con su tartar y emulsión de sus cabezas.

LUBINA

Y Paletilla glaseada de Cordero y su lomo con anchoa y cous-cous vegetal. En esta ocasión la mezcla de la anchoa con el cordero no me terminó de enamorar aunque el plato en conjunto estuvo correcto.

PALETILLA

Y los postres,

Una refrescante Naranja del barrio con su sopa de Azahar, pesto dulce y albahaca

NARANJA

Y el broche de la noche ¿Chocolate? ¿No había mencionado que entre sus materias primas no incluyen el chocolate?

ALGARROBA

No, Algarroba Almorávide 2018, un auténtico plato de chocolate sin chocolate que si no te lo cuentan, no te lo crees. Es un sabor parecidísimo aunque menos amargo.

AZUCARERO

Un viaje al pasado en el siglo XXI.

DETALLE BAÑO

Sobre una Domus romana. Hotel Palacio del Bailío

 

 

HOTEL PALACIO DEL BAILÍO

Ramirez de las Casas Deza, 10-12
CORDOBA
Teléfono: 957 49 89 93

 

Entrada patio

 

Visitar Córdoba es siempre una gozada. He estado varias veces, algunas de paso, solo comer y dar un paseo, en un alto en el camino a otro destino, y alguna vez pasando alguna noche. Pero nunca tan satisfactoria como esta ultima y el mayor responsable de esta experiencia, ha sido el alojarme en este hotel.

 

DETALLE PASILLO

 

Para empezar, impone el solo hecho de dormir en un edificio con tantísima historia y declarado Bien de interés Cultural en 1982.

Magníficamente situado, en la parte alta de la cuesta del Bailío, centro histórico de la Córdoba Califal  está cercano a todo, en un barrio muy tranquilo.

El origen del Palacio se remonta al reparto que hizo Fernando III de algunas propiedades tras la expulsión de los musulmanes. Muchas de ellas destinadas a la familia de los Fernández de Córdoba, dueños de parte de la ciudad. En esta ocasión a D. Pedro Núñez de Herrera, bailío (oficial administrador de justicia en nombre del rey) de Lora del Río, como premio a sus méritos de guerra junto a su tío el Gran Capitán.

 

Ruinas (3)

Ruinas (2)

 

Pero sus orígenes son mucho más antiguos como demuestra el descubrimiento por parte de D. Rafael Castejón, que adquirió la casa en 1929, de unas ruinas de lo que fue una antigua Domus romana datada en el siglo I d.c., y  que hoy se pueden contemplar desde una entrada al fondo de una piscina en el sótano destinado al spa.

 

Spa

Spa (2)

 

Todo el hotel es de una belleza extraordinaria. Y combinar la conservación de un monumento histórico con el trasiego de un hotel de 5 estrellas requiere de una gran profesionalidad y un esfuerzo adicional. Admirable el trabajo de restauración que tuvieron que hacer arquitectos y decoradores para conseguir un resultado tan armonioso.

 

 

La entrada por el antiguo paso de carruajes da paso a un patio, terraza rodeada de limoneros, limas y buganvillas donde se puede comer informalmente o tomar una copa en una de esas agradables noches que tiene esta ciudad.

 

 

El patio central donde se sitúa parte del Restaurante se pueden ver los vestigios romanos a través de su suelo de cristal.

 

PATIO RESTAURANTE

 

Destacable en su decoración las pinturas que incluyen el trampantojos simulando postigos de ventanas entreabiertas.

 

TRAMPANTOJO

 

Impresionante es también el salón Mudéjar. Los detalles de su techo no dejan indiferente, y el gusto con el que está perfectamente integrado el moderno mobiliario para comodidad del cliente.

 

SALÓN MÚDEJAR

 

 

Enfrente se puede ver un bonito patio El Patio de la Fuente acceso a una de sus habitaciones especiales que contiene el fresco más antiguo de toda la casa.

 

 

Cómo no podía ser de otra manera la piscina también es original en este espacio.

 

PISCINA 1

 

Situada en un patio que da acceso a algunas de las habitaciones está rodeada de un precioso jardín con árboles frutales donde no podían faltar los naranjos y limoneros y multitud de plantas aromáticas. Cómodas hamacas dan al conjunto una invitación al relax en un soleado día.

 

 

Las habitaciones modernas de colores neutros, elegantes tienen el confort que requiere un hotel de esta categoría y el detalle de un plato de fruta fresca y una botella de cava como recibimiento, suma puntos a la primera impresión según tomas contacto con la estancia. Detalle que se incrementa con unas almendras al siguiente día, o con el recibimiento con un refresco según llegas a hacer el check in.

 

 

También quise probar su restaurante Arbequina. Y por supuesto estuvo a la altura del resto del establecimiento.

 

ARBEQUINA

 

Tiene un par de ambientes, por una parte el patio romano que ya he mencionado anteriormente y por otra una sala más íntima y elegante por la que optamos.

Su carta como no podía ser de otra manera contiene platos tradicionales cordobeses versionados originalmente por su chef.

 

ESTOFADO DE RABO

 

Muestra de ello fue un delicioso Estofado cordobés de rabo de toro fideos de cristal polvo de setas y huevo un plato para no perdérselo

 

CEVICHE VIEIRA

 

O  el original Ceviche de vieiras, leche de tigre de remolacha, zanahoria y naranjas

ENSALADA

 

Más sencilla aunque no menos rica su Burrata con texturas de tomate y albahaca, un plato muy fresco.

Difícil es expresar la esmeradísima atención del personal  de todas las dependencias del hotel, pendiente en cada momento de la necesidad del cliente.

Sin duda volveré a Córdoba y sin duda este será mi Hotel.

 

Las fotos de la entrada, las ruinas y del Spa son gentileza del hotel 

El encanto está en el sótano. Restaurante Las Carboneras de Lu

 

LAS CARBONERAS DE LU

Calle Villalar 7
MADRID
Teléfono: 91 057  70 03

 

La calle Villalar se va a convertir en mi refugio favorito. Si Arrayán es ya una apuesta segura, ahora el descubrimiento de este nuevo restaurante ha sido una grata sorpresa.

 

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Según entras te recibe un precioso salón hecho vinoteca con una original mesa de cristal y sillas altas, destinado a disfrutar de una cata que suelen hacer a pequeños grupos, un espacio donde degustar de más de 200 referencias en las que destacan vinos que se salen de lo habitual y una buena representación de los de denominación de origen de Madrid.

 

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El restaurante está en el sótano, una sala preciosa, la transformación de lo que fueron unas antiguas carboneras del siglo XIX. Un espacio elegante, abovedado, con ladrillo visto, una cálida iluminación, y una decoración sencilla a la que no le falta detalle.

 

Todo está elegido con mimo, mantelería, vajilla, cristalería, hasta el pequeño detalle que ponen para posar el tapón del vino da un toque original y muestra la importancia que dan sus dueños, Lourdes y Carlos, a su bodega con una interesante selección.

 

 

Destaca también sobremanera el cuidado en el servicio de sala, algo que yo valoro especialmente. Una profesionalidad y amabilidad que suma y mucho al confort del comensal.

En cuanto a la cocina, su chef Lourdes Poveda, formada en Le Cordon Bleu, da su impronta personal y un toque afrancesado a una materia prima de calidad con productos de mercado.

Imprescindibles en las entradas, la Flor de calabacín en tempura rellena de brandada de bacalao, una delicia tanto en su presentación, como en su exquisitez.

 

FLOR DE CALABACIN

 

En los segundos destacó  una Codorniz deshuesada y rellena con salsa de Pedro Ximenez, castañas y chantarelas, deliciosa. Aunque no desmerecía el también bien elaborado  steak tartar acompañado de su pan brioche.

 

CODORNIZ 2

 

Un postre de diez es su particular versión de las torrijas.

Torrijas de panettone sobre sopa de mandarina. Indescriptible. Hay que probarlas una maravilla.

 

TORRIJAS

 

Todo ello aderezado con un buen vino de Madrid, recomendación del Sumiller y en un entorno muy agradable.

Unos petit four remataron la velada y nos dejaron unas ganas de repetir la experiencia y probar otras opciones muy apetecibles de su carta.

 

PETIT FOUR 2

Una joya cacereña. El Parador de Guadalupe

 

 

PARADOR DE GUADALUPE

Calle Marqués de la Romana, 12
GUADALUPE, CÁCERES
Teléfono: 927 36 70 75

 

Guadalupe es un precioso pueblo de Extremadura, todo él es un conjunto histórico. Ideal un paseo por sus calles empedradas con sus balcones y soportales, llenas de rincones con encanto, sus aceras llenitas de macetas y con su majestuoso Monasterio, Patrimonio de la Humanidad, visita imprescindible, testigo de importantes acontecimientos históricos como la entrega de la carta de Los Reyes Católicos a Cristóbal Colón para descubrir una nueva ruta comercial entre otros.

 

 

Uno de sus edificios emblemáticos es el Parador, fusión del antiguo Palacio del Marqués de la Romana, anteriormente Colegio Infantes y El Hospital San Juan Bautista del siglo XV, uno de los hospitales más importantes de la época, ya que en él se realizó la primera disección humana autorizada por Roma.

 

 

Naranjos y limoneros en un precioso patio, antiguo claustro mudéjar de arcadas encaladas, es paso obligado para ir a las habitaciones y es el primer contacto con el Parador. Con su pequeño estanque en medio y sus veladores alrededor, ideal para tomar un aperitivo, copa o sencillamente disfrutar del entorno.

El recibimiento más que cordial por parte de su recepcionista  y la amabilidad del resto del personal hicieron mi estancia sumamente agradable.

 

 

El interior del edificio es de una gran belleza. Sus espaciosos salones con antiguos muebles de madera, amplios y acogedores sillones y su gran chimenea. Los largos pasillos donde destacan las celosías de las ventanas, con pequeños detalles en cada mueble.

 

 

La habitación en el piso superior con una sencilla decoración,  que podría parecer austera, en cambio se torna en encantadora en cuanto sales a su terraza con unas impresionantes vistas.

 

 

Tiene detalles como un pequeño altarcito con la imagen de la Virgen, recuerdo de un uso distinto de la misma estancia en el pasado.

 

DETALLE ALTAR

 

Entre sus servicios también dispone de piscina rodeada de preciosos jardines, aunque al no ser temporada no la utilizamos.

 

 

Y como no, también probé su cocina. Platos tradicionales extremeños en un amplio u sencillo comedor. Nos dejamos aconsejar por su maître cuya atención fue exquisita y no nos defraudó. Imprescindible el postre, un helado de queso y miel que no se puede uno perder.

 

 

En definitiva una estancia muy agradable que sin duda se debe repetir. Un destino para pasar unos días en paz y tranquilidad, rodeados de historia, en un bello entorno natural, La Comarca de las Villuercas declarado Geoparque por la UNESCO en 2011. Un punto de partida para conocer la zona.

 

JARDINES 2

Ecología y sostenibilidad. Restaurante Mama Campo

MAMA CAMPO

Trafalgar 22, Plaza de Olavide 15
MADRID,
Teléfono: 914 47 41 38

 

La madera de sus paredes y techos, las cañas de bambú, sus distintas lámparas, las flores, el mimbre, el yute y los colores naturales, conforman una decoración singular en este restaurante que te invita a relajarte desde que entras.

 

 

A pesar de ser un sitio no muy grande con las mesas no muy separadas, conserva esta calidez e intimidad que es difícil encontrar en otros sitios similares. No se mezclan las conversaciones, quizás por esa profusión de elementos decorativos que aíslan naturalmente el ruido ambiental.

 

 

Todo se hace cómodo y muy coqueto. El local está lleno de detalles, hasta en el baño destaca su original grifería. Se nota que nada está dejado al azar. Buenos diseñadores y artistas detrás de cada pieza que forman un estilo muy personal.

 

 

Es un proyecto basado en el respeto al medio ambiente, los materiales sostenibles y los productos ecológicos

 

 

Así su cocina se basa en el producto de temporada, de ganadería y agricultura de pequeños productores. Todo sano y saludable. Y eso se nota en los sabores.

Aun así sus platos caseros y tradicionales tienen un toque moderno y una presentación muy cuidada, como todo el local.

Y todo ello a un precio razonable para borrar así la idea de que este tipo de alimentación es menos accesible y acercarla a todo tipo de público.

Nosotros probamos sus Higos, sardina ahumada y crema de idiazábal, una mezcla de color y sabor imprescindible.

 

HIGOS

 

El Pica pica de berenjena; berenjena ahumada, caponata, babaganoush, berenjena encurtida. La Berenjena en distintas presentaciones, ideal para picar entre varios.

 

BERENJENAS

 

Su original y ya clásica Tortilla a medias con ajetes y lascas de cecina

 

TORTILLA

 

o el exitoso  Poke de atún marinado, arroz de algas, verduras y ají amarillo

 

POKE

 

Me encantaron los Raviolis de txangurro con salsa de vermut y cítricos, aunque es difícil elegir, cuando pruebas de los demás platos como sus estupendas Carrilleras de cerdo guisadas con puré de piel de limón, otro clásico de la casa.

 

 

Y a la altura del menú están por supuesto los postres.

La Tarta de queso a la antigua, una mezcla de tres quesos, membrillo y miel exquisita

 

TARATA DE QUESO

 

O el Crumble de manzana (sin lácteo, sin gluten, sin huevo, con azúcar de coco y pasta de dátiles) para repetir.

 

CRUMBLE DE MANZANA

 

Completan su oferta con un colmado a la vuelta de la esquina en el que empezaron con su filosofía ecológica y el último proyecto una cantina que tendré que probar.

Sin duda una cena saludable, fresca y con un ambiente muy agradable gracias a la simpática y profesional atención de su personal, pendiente en todo momento del cliente, de la broma justa y el trato familiar.

En definitiva un sitio muy recomendable para tener en la agenda.

Un paseo por la ruta de la seda. Restaurante Gaytan

GAYTAN

C/ Príncipe de Vergara, 205
MADRID
Teléfono 91 348 50 30

 

 

La ruta de la seda fue una red de rutas comerciales que, partiendo del negocio de la seda en el siglo I a. C., se fue extendiendo a través de Asía, India, Persia, pasando por África o Europa y  llegando, a lo largo de los siglos, hasta países mediterráneos como Italia o España, incluyendo en  sus mercancías  piedras preciosas, especias, perfumes y otros exóticos productos, que marcó un hito en el mundo, descubriendo con este intercambio, culturas y costumbres desconocidas.

Este es el hilo conductor del menú de Javier Aranda, chef ya reconocido con una muy merecida estrella Michelin en La Cabra. Con una interpretación de la cocina de los distintos países por donde viajas, sin levantarte de la mesa y adaptada al gusto español en algunos de sus productos.

 

 

Infinitos detalles se observan desde que entras al local, una sala enorme, un juego de luces y sombras perfecto, su decoración minimalista, con unas impresionantes columnas cubiertas de láminas de madera, unas originales mesas de raíz desnudas, suficientemente separadas y mirando a la estrella del local: su gran cocina ovalada, de un blanco luminoso, donde como si de un escenario se tratase los comensales ven paso a paso como se va elaborando el menú.

 

 

Comenzamos con un cóctel de bienvenida, que empieza con un raspado de hielo con zumo de piña y mango, albahaca y cilantro, jengibre y azúcar moscovado. Curiosa la maquina del siglo XIX, donde se elabora este granizado, originaria de Venezuela, una preciosidad. Después nos ofrecieron dos delicias más, un melocotón infusionado con  Palo Cortado y una copa de ron, curry y chocolate. No está mal para entrar en materia.

 

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Completa la bienvenida un pequeño juego de trueque que se desvela durante la cena.

Y una vez sentados comienza el espectáculo. Partiendo de Xian y terminando en Madrid, nos embarcamos en un viaje a través de La ruta de la seda y las especias con una puesta en escena muy cuidada hasta el último detalle.

Curioso es, por ejemplo, que hasta los posacubiertos se cambian en alusión al país del que se está degustando el plato.

 

 

Partimos de China con una pequeña infusión de pollo con mirin, hoja de sisho y setas chinas.

 

Infusión de Pollo Amarillo

 

Seguimos con una versión del sándwich más antiguo del mundo, el RouJia Mo, hecho con cordero en lugar de cerdo que es su versión original.

 

ROUJIA MO

 

Uno de los que más me gustaron fue el Pato Pekin, un delicioso taco de hoisin crujiente conteniendo un confit de pato con pepino y puerro. Lo sirven sobre una reproducción de la Gran Muralla China, preciosa presentación para un plato exquisito.

 

TACO DE PATO

 

Y saltamos a Mongolia.

 

PRESENTACION TARTARE

 

Otra original puesta en escena. Una taleguilla de piel cuyo interior esconde un tartar de chicharro fermentado en miso y sake, que el comensal golpea suavemente sobre la mesa, en un recuerdo a lo que dice la tradición del origen del steak tartar. Cuentan algunas crónicas que las largas jornadas del guerrero pueblo tártaro no les dejaba apenas tiempo para comer, por eso llevaban la carne cruda bajo la silla de montar y se iba macerando en el camino.

Este plato se acompaña de chips de patata morada, ajo negro, yema de huevo y unos originales cubiertos para su preparación. Delicioso

De Nepal nos sirvieron un Momo de habitas verdes acompañado de una barbacoa mini de presa ibérica en un original hornillo sobre la mesa, en Nepal nos contaron que se hace con búfalo. Me encantaron las mezclas de sabores.

 

 

En Persia nos pusieron un Rodaballo con una mouse de berenjena y un crujiente de arroz.

 

RODABALLO

 

Italia no podía estar representada sin hacer mención a su plato estrella, la pasta, aquí interpretada con un ravioli deconstruido de pollo de corral, muy interesante y acertado con un pesto delicioso y acompañado de una pequeña focaccia.

 

 

Y llegó la hora de los postres:

Francia y España son los protagonistas.

En Francia un milhojas de pasta brick rellena de ganache de chocolate y naranja confitada, la sirven sobre un precioso atril y con forma de libro. Riquísimo postre.

 

LIBRO DE MILHOJAS

 

Y para terminar un castizo Chocolate con churros en su original versión, una imagen vale más que mil palabras.

 

CHOCOLATE CON CHURROS

 

Lo único que me pareció más flojito fue el maridaje. No suelo elegirlo en otras ocasiones que se han dado, pues me gusta más pedir un vino de mi gusto, que maride con todos los platos y normalmente el sumiller suele aconsejarme, pero en esta ocasión no estuvo en la recepción y al explicarnos el maître el menú, nos vimos un poco guiados hacía esta opción, que dado que era un viaje por distintos países, consideramos podría ser interesante. No fue así. No me pareció muy original mezclar China con un jerez, y el resto de vinos, aunque correctos, no destacaron en ningún momento. Imagino que lo intentan adaptar al gusto español, pero, podría ser un detalle ofrecer un vino italiano o un francés, muy del gusto mediterráneo, cuando llegamos a estos países.

 

 

Una atención correctísima, como no podría ser de otra forma y el espectáculo de estar viendo trabajar en la cocina, remata una experiencia muy interesante.

 

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El toque oriental de un gaditano. Restaurante Bache

BACHE

Calle Rodríguez San Pedro 2
MADRID
Teléfono:  91 828 95 88

 

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Los Baches, tradicionalmente en Cádiz, eran pequeños locales de categoría inferior al bar ubicados normalmente en barrios humildes donde se servían vinos y alguna tapa modesta o incluso la tapa la ponía el cliente procedente de algún mercado de la zona.

 

Este es el nombre, que el chef televisivo Ale Alcántara, ha puesto a su restaurante probablemente en homenaje a su ciudad natal.

 

Había oído hablar de él y tenía ganas de probarlo y la verdad es que ha sido una experiencia satisfactoria.

 

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En su decoración, ese guiño a las tabernas de Cádiz se nota en ciertos detalles como los cubiertos con el mango de plástico, puestos adrede junto a los platos de duralex en combinación perfecta con una vajilla más moderna y cubertería dorada en los postres.

Así también es su cocina, mezcla de tradición gaditana con toques de fusión orientales. Las técnicas más actuales aprendidas por el chef en su dilatada carrera en famosos fogones, como los de Kabuki o Berasategui entre otros, combinadas con el puchero de la abuela.

Por eso en su oferta gastronómica puedes encontrar desde un bao, una gyosa, hasta una croqueta.

Su carta está pensada para poder compartir o bien porque vas con amigos o para poder probar más platos.

Como muestra de esta fusión, gaditana-coreana  su famoso Saam de Ortiguillas, alga wakame cebolleta, aceituna de Kalamata, original y muy rica.

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Delicioso el Sandwich japo-cubano ”botella, ron, tabaco habano”. Un pan bao que cada vez me gusta más con cerdo asado desmigado, cilantro, alga wakame y una rica salsa.

 

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Con los segundos no baja la emoción:

Un Lomo de Caballa braseado con piriñaca, quinoa y salsa ponzu, fuera de carta de sabor espectacular.

 

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Y un Curry Thai de Raya, leche de coco, lemon grass, chiles, y majao de cacahuetes, exquisito

 

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Para terminar, los postres de 10

 

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Un Tres chocolates tres texturas, no se puede decir más

 

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Y su increíble Payoyo cake, hecho con un queso mezcla de cabra payoya y oveja merina  típico de Villaluenga del Rosario y la Sierra de Grazalema, con frutos rojos y una base de galleta. Sublime.

 

 

Todo esto en un ambiente relajado en su comedor de la planta superior, cuya decoración como la del resto del local es luminosa, sencilla, moderna, mesas de madera blanca desnudas, con el detalle del medio mantel individual para posar los cubiertos y el pan, algo que agradezco personalmente en este tipo de restaurantes sin mantel.

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Las sillas de dos colores aportando ese toque informal sin pretensiones y el detalle de una estantería, según subes la escalera, con un batiburrillo, mezcla librería botellero, y exposición de recuerdos fotográficos y aficiones le dan un aire casero y desenfadado que sigue también la atención de sus camareros, sin por ello perder un ápice de profesionalidad.

En definitiva ese cuidado descuido que le da un encanto especial.

Sin duda un lugar para repetir.