Un paseo por la ruta de la seda. Restaurante Gaytan

GAYTAN

C/ Príncipe de Vergara, 205
MADRID
Teléfono 91 348 50 30

La ruta de la seda fue una red de rutas comerciales que, partiendo del negocio de la seda en el siglo I a. C., se fue extendiendo a través de Asía, India, Persia, pasando por África o Europa y  llegando, a lo largo de los siglos, hasta países mediterráneos como Italia o España, incluyendo en  sus mercancías  piedras preciosas, especias, perfumes y otros exóticos productos, que marcó un hito en el mundo, descubriendo con este intercambio, culturas y costumbres desconocidas.

Este es el hilo conductor del menú de Javier Aranda, chef ya reconocido con una muy merecida estrella Michelin en La Cabra. Con una interpretación de la cocina de los distintos países por donde viajas, sin levantarte de la mesa y adaptada al gusto español en algunos de sus productos.

Infinitos detalles se observan desde que entras al local, una sala enorme, un juego de luces y sombras perfecto, su decoración minimalista, con unas impresionantes columnas cubiertas de láminas de madera, unas originales mesas de raíz desnudas, suficientemente separadas y mirando a la estrella del local: su gran cocina ovalada, de un blanco luminoso, donde como si de un escenario se tratase los comensales ven paso a paso como se va elaborando el menú.

Comenzamos con un cóctel de bienvenida, que empieza con un raspado de hielo con zumo de piña y mango, albahaca y cilantro, jengibre y azúcar moscovado. Curiosa la maquina del siglo XIX, donde se elabora este granizado, originaria de Venezuela, una preciosidad. Después nos ofrecieron dos delicias más, un melocotón infusionado con  Palo Cortado y una copa de ron, curry y chocolate. No está mal para entrar en materia.

Completa la bienvenida un pequeño juego de trueque que se desvela durante la cena.

Y una vez sentados comienza el espectáculo. Partiendo de Xian y terminando en Madrid, nos embarcamos en un viaje a través de La ruta de la seda y las especias con una puesta en escena muy cuidada hasta el último detalle.

Curioso es, por ejemplo, que hasta los posacubiertos se cambian en alusión al país del que se está degustando el plato.

Partimos de China con una pequeña infusión de pollo con mirin, hoja de sisho y setas chinas.

Seguimos con una versión del sándwich más antiguo del mundo, el RouJia Mo, hecho con cordero en lugar de cerdo que es su versión original.

Uno de los que más me gustaron fue el Pato Pekin, un delicioso taco de hoisin crujiente conteniendo un confit de pato con pepino y puerro. Lo sirven sobre una reproducción de la Gran Muralla China, preciosa presentación para un plato exquisito.

Y saltamos a Mongolia.

Otra original puesta en escena. Una taleguilla de piel cuyo interior esconde un tartar de chicharro fermentado en miso y sake, que el comensal golpea suavemente sobre la mesa, en un recuerdo a lo que dice la tradición del origen del steak tartar. Cuentan algunas crónicas que las largas jornadas del guerrero pueblo tártaro no les dejaba apenas tiempo para comer, por eso llevaban la carne cruda bajo la silla de montar y se iba macerando en el camino.

Este plato se acompaña de chips de patata morada, ajo negro, yema de huevo y unos originales cubiertos para su preparación. Delicioso

De Nepal nos sirvieron un Momo de habitas verdes acompañado de una barbacoa mini de presa ibérica en un original hornillo sobre la mesa, en Nepal nos contaron que se hace con búfalo. Me encantaron las mezclas de sabores.

En Persia nos pusieron un Rodaballo con una mouse de berenjena y un crujiente de arroz.

Italia no podía estar representada sin hacer mención a su plato estrella, la pasta, aquí interpretada con un ravioli deconstruido de pollo de corral, muy interesante y acertado con un pesto delicioso y acompañado de una pequeña focaccia.

Y llegó la hora de los postres:

Francia y España son los protagonistas.

En Francia un milhojas de pasta brick rellena de ganache de chocolate y naranja confitada, la sirven sobre un precioso atril y con forma de libro. Riquísimo postre.

Y para terminar un castizo Chocolate con churros en su original versión, una imagen vale más que mil palabras.

Lo único que me pareció más flojito fue el maridaje. No suelo elegirlo en otras ocasiones que se han dado, pues me gusta más pedir un vino de mi gusto, que maride con todos los platos y normalmente el sumiller suele aconsejarme, pero en esta ocasión no estuvo en la recepción y al explicarnos el maître el menú, nos vimos un poco guiados hacía esta opción, que dado que era un viaje por distintos países, consideramos podría ser interesante. No fue así. No me pareció muy original mezclar China con un jerez, y el resto de vinos, aunque correctos, no destacaron en ningún momento. Imagino que lo intentan adaptar al gusto español, pero, podría ser un detalle ofrecer un vino italiano o un francés, muy del gusto mediterráneo, cuando llegamos a estos países.

Una atención correctísima, como no podría ser de otra forma y el espectáculo de estar viendo trabajar en la cocina, remata una experiencia muy interesante.

Un trato exquisito. Restaurante niMÚ Barquillo

niMÚ BARQUILLO

Barquillo, 40,
MADRID
Teléfono:914 26 32 25

Conocí niMÚ Bistró, el restaurante que se encontraba en el desaparecido Hotel Adler en pleno barrio Salamanca, y fue una grata sorpresa, paseando por la calle Barquillo, encontrarme con que habían abierto de nuevo en una de las zonas más modernas de Madrid, entre el barrio de Justicia y Chueca con una buena oferta de ocio y compras a su alrededor, en lo que se está dando en llamar el “Soho madrileño”.

La verdad es que entramos a tomar una cerveza y de paso echar un vistazo al local.

Y la acogida fue tan cálida, el detalle de un aperitivo de gazpacho de remolacha que acababan de hacer en ese momento, la simpatía de su personal, y el fantástico entorno del local, que nos invitó a quedarnos a comer.

El nuevo espacio es más grande y con un aire más polivalente, orientado al concepto de tomar algo rápido o el cada vez más popular afterwork. Y para ello lo primero con lo que te encuentras es su impresionante barra circular, con carta propia, ideal para picar algo.

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Una sala amplia en dos alturas con una gran luminosidad natural procedente de sus grandes ventanales, mobiliario moderno, lámparas y maceteros colgantes completan una decoración moderna y cosmopolita.

Me gustó el pequeño perchero que sitúan al lado de la mesa para poder colgar el bolso con una entrada para cargar el móvil, un detalle muy útil. Y el detalle del contenedor de la cuenta en forma de sacapuntas.

Su cocina tiene una base mediterránea, con toques imaginativos, y guiños caribeños.

El grupo al que pertenece el restaurante es oriundo  de León, GRUPO VAMUCA, con varios locales en este lugar. Así su carta conserva esos orígenes en algunos platos como la cecina, la merluza con pimientos del Bierzo o sus carnes de La Bañeza.

Es una oferta variada y que cambian en cada temporada adaptándose al producto del mercado.

Los niguiris son una de las estrellas de la carta.

Nosotros probamos los de gamba al ajillo. Es delicioso. Se trata de un carpaccio de gamba que envuelve el arroz y lleva encima una lámina de guindilla y ajo, el detalle final de terminarlo en la mesa vertiendo aceite caliente sobre él es fantástico.

NIGUIRIS DE GAMBAS

Continuamos con unas riquísimas Croquetas de chipirón de anzuelo, un clásico de la casa.

CROQUETAS

De segundos probamos un Rabo de toro con parmesano rallado, para repetir.

Y otro clásico sus Chipirones en su tinta, original también la forma de servirlos en dos cazuelitas, una con el arroz y otra con los chipirones, un guisito tradicional que no falla.

CHIPIRONES EN SU TINTA

Y ¿Qué es una comida sin postre?

Como ellos mismos cuentan es un cierre perfecto para una buena comida. Y yo pienso lo mismo. A veces un mal postre, incluso un mal café te deja un recuerdo amargo del sitio.

No es el caso de niMÚ Barquillo.

El postre elegido por sugerencia del personal fue un acierto total.

Tiramisú. Pero no un tiramisú cualquiera, no. La forma de presentarlo es la más original que yo he visto hasta ahora. Una maceta cuya tierra es el cacao y donde vas introduciendo la cuchara encontrando las diferentes capas del postre. Es fantástico, para compartir, un broche de comida muy original y encima está de muerte.

Original también su carta de postres

Y para rematar, «la atención«.

Como he dicho al principio nos quedamos a comer gracias a la amabilidad con que te reciben, pues es así en toda la comida. La simpatía y la profesionalidad del personal de sala contribuye con creces a la comodidad del cliente.

Ese saber hacer, con la broma siempre de buen gusto, a tiempo y adaptada al cliente, acompañando a la comida, sin agobios y pendiente del detalle. Está claro que es un aspecto que  cuidan y que es de agradecer en estos tiempos en que escasea. Siempre he pensado que es un fantástico valor añadido.

Otro detalle que me llamó la atención es el agua que ponen en las mesas. La embotellan en el propio restaurante y su recaudación se utiliza de forma solidaria.

Un lugar sin duda para tener en la Agenda.

Atrapando sueños. Restaurante La Bambula

LA BAMBULA

Paseo Amanecer,
JÁVEA, ALICANTE
Teléfono:  966 47 06 88

ROTULO

Desde que en 1985 Edgar Slama abriese por primera vez su local “Champagne” cambió el concepto del negocio de hostelería en la playa de Jávea y modernizó sus códigos.

Hoy son varios los negocios que posee en la zona. Una de las últimas apuestas del grupo Jávea Company, es el restaurante La Bambula abierto el pasado año.

Reúne lo mejor de las experiencias de este grupo hostelero y la versatilidad que caracteriza a sus locales.

Distintos ambientes con una decoración exquisita llena de detalles, esculturas, muebles de diseño diferentes, mezcla perfectamente colocada en un inmenso espacio.

Destacable es su preciosa escalera, una fantástica estructura metálica, en el centro, que coincide con el mismo motivo que las patas de alguna mesa y que da acceso a la terraza superior con vistas a la bahía.

Igual puedes tomar un aperitivo en la bonita terraza de la planta baja, con sus originales sombrillas, como una comida informal o tapeo tanto dentro como fuera.

O algo un poco más formal, cena con familia, amigos, en romántica velada….

Sus distintos rincones crean la atmósfera adecuada a cada ocasión siempre preservando ese aire moderno y fresco que es seña de identidad de todos sus restaurantes.

La comida también es una fusión de distintas cocinas y gustos.

Igual puedes tomar un pequeño variado de marisco como el que probamos la  última noche

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que optar por unas exquisitas tapas, pescados al horno de carbón, mariscos, una buena y variada carta de carnes, alguna especialidad madurada de Galicia, arroces y pastas con un toque más internacional. Es difícil que no acierten con tanta variedad.

Nosotros probamos también una Tempura de Langostinos y sus Salsitas,

TEMPURA DE LANGOSTINOS

Sashimi de Atún con Ensalada de Hierbas y Aguacate

SASHIMI

Aumonière» de Queso de Cabra, Sorpresa crujiente de Queso de Cabra, Calabacín y tapenade

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Mención especial también a los postres una delicia y muy cuidada su presentación. Esta vez nos decantamos por un Brownie Casero con Almendras Garrapiñadas, Helado de Pistacho

BROWNIE

Y un Mousse de Chocolate Blanco, Naranja y Crujiente de Praline, que no defraudaron

POSTRE 2

El personal de un trato exquisito, ágil, simpático y atento con Damien al frente, que ya mostró su saber hacer durante años en La Boheme del mismo grupo y que en su día tuvo cabida en este blog.

Incluye una pequeña tienda con ropa, accesorios y bisutería y un escenario donde algunas noches hay actuaciones en directo, flamenco, salsa, Dj’s…

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Hasta en el baño no se pierde un detalle, como estos originales lavabos o el pequeño patio anexo.

Ideal a la caída del sol también, para tomar un cóctel en un entorno con unas vistas privilegiadas.  Un local para todo y en todo momento.

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Mi favorito en Jávea. Restaurante Tosca

TOSCA

Avenida Mediterráneo, 238
JAVEA
ALICANTE
Teléfono: 965 79 31 45

No sé si será porque todos los años voy un par de veces y ya me siento como en casa o que de verdad después de probar tantos por la zona es el que prefiero en conjunto, calidad, producto, ambiente, y precio.

Fue una de mis primeras entradas en este blog, allá por 2015.

Podéis volver  a verlo en este enlace

Cuando la profesionalidad es el detalle. Restaurante Tosca

¡Cómo pasa el tiempo!.

Y no solo no ha cambiado mi impresión este año, sino que mejora.

El pasado verano probé un ceviche de raíces peruanas personalizado originalmente por el chef, que todavía saboreo en el recuerdo. Este año lo han variado dándole un toque oriental y cambiando la materia prima y ¡ohhhhh que delicia!!

Ceviche de gambas y atún estilo Nikkei, guacamole, Sésamo, y sorbete de Chili

CEVICHE

Sus pescados a la sal son magníficos ya lo conté en su día.

Esta vez optamos por otras versiones muy bien elaboradas también.

Un lomo de bacalao a baja temperatura, meloso de tapioca y tomate confitado

BACALAO

y una corvina al vapor de bambú, tartar de tomate encurtidos e hinojo, espuma de apio y cítricos

CORVINA

Para rematar los postres,

Panna cotta de café y Baileys, macarón de cacao y helado de mascarpone

PANA COTA

y una deliciosa tarta Tatín de manzana, crema de toffe, sablé de almendras y helado de vainilla .

TATIN

Y que decir del personal ? fantástico como siempre, amable, cálido y con una profesionalidad que se refuerza año a año. Ferran al frente siempre tiene un buen consejo para hacerte la velada más que agradable.

SIFON

Original también el detalle de los sifones repartidos en las mesas con la carta de cócteles.

Más que un furancho. Restaurante Miña Casiña

MIÑA CASIÑA

Serantes, 13
BAION – VILANOVA DE AROUSA (PONTEVEDRA)
Teléfono: 622 114 674

Galicia tiene rincones maravillosos. Escondidos en esos rincones han estado desde hace más de 300 años los llamados Furanchos.

Se trata de un lugar, donde los propietarios de una casa privada, hacen vino para consumo propio y los excedentes de esa producción se ponen en circulación vendiéndolo a particulares, acomodando un lugar de la vivienda y acompañándolo de algún manjar típico de la zona, principalmente queso, empanada, tortilla… todo casero  para tapear con el Albariño. También se denominan Loureiros  porque colocaban fuera, en un lugar visible, una hoja de laurel como señal de su actividad para anunciarse.

Estos locales han ido evolucionando y hoy se han transformado en lugares más acogedores y algunos decorados con muy buen gusto, tanto que algunos abren al público todo el año y no en la estacionalidad a la que están obligados por ley, y se han transformado en auténticos restaurantes, como es el caso de Miña Casiña, que mantiene el tradicional aspecto de furancho, se entra por la puerta que da acceso también al jardín de la vivienda privada, pero el resto es un local que no tiene que envidiar nada al restaurante más exquisito de la zona.

Situado en un entorno maravilloso en el corazón de las Rías Baixas, rodeado de plantaciones de Albariño, te conquista nada más entrar, su proliferación de detalles de buen gusto en una decoración rustica y elegante a la vez.

Desde que traspasas la puerta común al jardín, que comparte con la vivienda, con los detalles de la pequeña fuente, o el estanque, es un no parar de admirar la cantidad de objetos que conforman su acogedora decoración.

Redes de pescador a modo de cortinas o visillos, pequeños barriles hechos maceteros.

Y destacando una serie de muebles de madera hechos por un artesano de la zona, aprovechando las yuntas de los bueyes o las ruedas de los carros y otros utensilios agrícolas, con un gusto y una calidad soberbia.

El resto una mezcla de madera y piedra de la zona combinando mantelerías estampadas con otras de un rojo vivo, que da al ambiente un colorido acorde con el resto.

Y al frente de todo esto y en los fogones está Sonia Castro, una gallega encantadora sabedora del oficio y con una gastronomía de altura.

Su cocina basada en los productos frescos de la zona, marisco de la ría y verduras de su huerta, acompañados, como no, del Albariño de su bodega.

Para morirse sus arroces. Nosotros probamos el de bogavante, soberbio en sabor.

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Y el que llaman Paella de Mariscos, que es espectacular, apenas se ve el riquísimo arroz que hay en el fondo, cubierto por la cantidad y calidad de la mariscada que lleva encima.

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Como entrantes, deliciosa la Empanada de Choco, de maíz que le da una textura crujiente muy original y El Crep de Centolla cuya masa está hecha con el propio caldo de la centolla y ligeramente caramelizada, buenísima.

El postre una de sus especialidades,  La tarta de queso de tetilla, sublime.

TARTA DE QUESO

Y ya como colofón sus chupitos. No os perdáis «el mini café irlandés», una copita de orujo de café con nata, original detalle para terminar una comida fantástica.

Italo-Argentino con aires gallegos. Restaurante Mamá Chicó

MAMÁ CHICÓ
Recoletos, 10
MADRID

Si vas por la calle Recoletos, no te quedarás con hambre, seguro. Alberga un buen número de restaurantes, algunos emblemáticos que llevan ahí toda la vida, otros dejaron su huella, nombres como El Borbollón, El Mumbai Massala, La Cesta… han dado paso a otras ofertas gastronómicas.

 

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Aquí, para continuar con su éxito en tierras gallegas, ha emplazado su local Mamá Chicó. Lo primero que llama la atención es su coqueta  terraza en el porche del local.

 

 

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Es algo característico en todo el restaurante: las plantas, las de verdad y los estampados en las sillas o como detalle en el baño.

 

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La decoración interior es una mezcla de jardín invernadero con un toque afrancesado en el mobiliario.

Ese banco corrido típico de los bistró o la combinación de la forja con la madera y las plantas y flores que dan un toque fresco al ambiente. Estuve por la noche una vez y me pareció muy oscuro. Esta vez de día, la luz que le proporciona sus grandes ventanales, le da esa alegría y optimismo que desprende el local.

 

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Destaca en el centro de la sala un pequeño obrador acristalado. Chicó Bakery donde se pueden ver las tartas y panes caseros, que elaboran allí mismo.

 

CHICÓ BAKERY

 

Al igual que la decoración, la cocina también es una mezcla. Es sabido que la cocina argentina tiene muchas influencias italianas. Pues bien aquí tenemos que sumar sus influencias gallegas, como no, y además, esta última es la tierra en donde empezaron su andadura gastronómica con cinco locales en esa comunidad.

Raíces argentinas con las que homenajean a la madre de los dueños, de quien toman su nombre, Rafaela Susana Fasanella, apodada Mamá Chi. Cocina tradicional pues, proveniente de viejos artesanos panaderos que han desarrollado su saber hacer primero en Galicia y ahora en Madrid.

Así una de sus especialidades como no podía ser de otra manera son sus pizzas, pero  ojo no son nada corrientes. Para empezar son ovaladas o rectangulares y pueden ser también de masa negra elaborada con carbón vegetal, muy finas y deliciosas.

 

PIZZA

Probamos la de boletus, trufa con ricotta, lascas de parmesano y rúcula, buenísima.

De entrante un Tartar de atún marinado con aguacate, mango y mayonesa de ají amarillo, impresionante

.ATUN

Y el postre como no podía ser menos:

Apple crumble pie (tarta de manzana sobre base de masa sablée cubierto de crumble con almendra y un toque de canela, servida caliente con helado), superior.

 

TARTA

 

También son muy recomendables sus pastas, como las que probé en otra ocasión, los Fettuccinis salteados con boletus y zamburiñas o Pappardelle al ragu de jabali y queso parmesano.

Acompañado de un pan elaborado allí mismo con tomatitos cherry y aceitunas blanco o negro.

PAN

 

Una atención profesional y cálida hizo que se nos pasase el tiempo volando, disfrutando de una agradable comida.

Tienen un horario muy amplio que incluye el Brunch y la merienda.

Sin duda volveré a probar más platos que estoy convencida estarán a la altura y no me puedo perder. Un lugar para tener en la agenda.

Al borde del mar. Restaurante Neptuno

NEPTUNO

Paseo del Mediterráneo 62E
Playa del Descargador
MOCÁJAR ALMERÍA
Teléfono 616005387

A lo largo de la playa de Mojácar se suceden los chiringuitos y restaurantes con terraza.

Paseando un día me llamó la atención de este restaurante la barca que tienen fuera con los espetos de sardinas, doradas,… y el olor que invita a entrar, así que decidí probar a comer en su terraza. Fue una fantástica experiencia, a la mismísima orilla del mar degustamos unos mariscos y pescados exquisitos, tanto fue así, que repetimos el día siguiente.

El primer día destaco el pulpo al espeto, delicioso y un fantástico rape a la brasa y el segundo día optamos por una parrillada de marisco que disfrutamos lentamente viendo las olas, una maravilla.

Su oferta en pescados, carnes, arroces y mariscos es más que suficiente, para contentar a cualquier paladar.

El interior del restaurante está decorado en una mezcla marinera con un toque moderno, pero desde luego lo que es la joya del local es su terraza.

Tomamos antes un aperitivo escuchando música en una zona que tiene al aire libre con sofás al borde del mar, un marco perfecto, tanto para antes de comer, como para tomar una copa en el atardecer.

La atención del personal amabilísima y pendiente de todos los detalles. Y el precio más que razonable en relación a la calidad del producto.

Un lugar para tener en cuenta muy diferente de lo que se suele encontrar como chiringuitos de playa.

Pescando en la excelencia. Restaurante Las Redes

LAS REDES
Av. Los Soportales, 24,
SAN VICENTE DE LA BARQUERA, CANTABRIA

Una visita obligada si estás en Cantabria es visitar San Vicente de la Barquera, villa turística y gastronómica por excelencia, si lo que te gusta es el buen comer.

Hay muchos restaurantes para elegir y si vas en fiesta o en domingo, lo de aparcar y comer sin reserva, se hace difícil. Eso sí, cuando lo consigues empieza la fiesta.

Elegí este restaurante por una buena recomendación y  la experiencia estuvo a la altura de lo esperado.

El local es de tamaño medio y muy luminoso. Un comedor con las paredes de piedra y el mobiliario en blanco, con pequeños detalles marineros y una manzana roja como sencillo centro de mesa, dando color al inmaculado blanco del mantel.

Es un establecimiento de esos, en los que el producto es lo primero y se nota.

Me encantan las alcachofas y el maître, fuera de carta, me recomendó unas confitadas, riquísimas con un toque picante, muy originales.

Como segundos elegimos sus excelentes pescados salvajes

Merluza y Rodaballo. La guarnición de estos platos es un puré de patata emulsionado con pimentón de la vera y repollo por encima, delicioso.

Una cocina sin artificios, con los sabores de siempre y una calidad suprema.

Terminamos con unas fresas flambeadas, que pusieron el broche final a una comida de diez.

El personal muy atento y profesional,  remata una experiencia muy agradable y acogedora.

Da para más de una escapada. Hotel Costa Esmeralda Suites

COSTA ESMERALDA SUITES

C/ Julián Ceballos 53
SUANCES, CANTABRIA
Teléfono: 942 84 43 43

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Lo primero que impacta nada más entrar en el hotel, es el fantástico coche MG Midget del 54, expuesto en el lobby. Una maravilla, que te adentra en la pasión, que su dueño Ángel Cuevas, tiene por el automovilismo y que está impregnada en la decoración de las habitaciones y en los distintos detalles, que en referencia a ella, están repartidos  por el resto del hotel. Citas de pilotos escritas en las paredes, objetos diversos del mundo del motor, destacando en el parking interior la colección privada de coches que posee.

No en vano el hotel acoge cada dos años una concentración de Ferraris, época en la que la Suances se llena de dueños y amantes de este vehículo, llegados de distintos lugares. Este año ya está anunciada entre el 7 y el 10 de Junio.

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El Hotel Costa Esmeralda Suites está situado en un antiguo palacete cántabro con una impresionante fachada de piedra, sus blasones, la madera y el estilo rural, dan paso a una decoración interior, que combina las instalaciones más modernas de un establecimiento de cinco estrellas, con el encanto de un elegante estilo rustico.

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Un acogedor salón cerca de la entrada, con sus cómodos sillones frente a la chimenea y el detalle de una lámpara Tiffany, están en perfecta armonía con otras más modernas o las mesitas metálicas mezcladas con piezas más clásicas, como el escritorio de madera, fusión que enriquece un espacio perfecto para una lectura o compartir una copa después de cenar.

En cuanto a las habitaciones, elegimos una de las Junior Suites con jacuzzi.

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Es de grandes dimensiones con el jacuzzi frente a la cama y separada del salón, al que no le falta un detalle, por una puerta, lo que hace que la estancia en días en los que el clima no acompaña se haga infinitamente más cómoda.

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La decoración en tonos neutros muy suaves y cálidos, enmoquetada y con un juego de luces perfecto para crear distintos ambientes invita al descanso y el relax.

El hotel cuenta con otras instalaciones como piscina, solárium, terraza que no probamos por la climatología reinante, llovía sin parar.

Los desayunos increíbles, tanto los salados, como los dulces, la variedad y exquisitez así como la disposición y amabilidad del personal a cargo del comedor no tienen competencia.

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Disfrutamos también de la colorida y original cafetería Daytona en donde se puede degustar desde un coctel o una copa hasta un snack o picoteo informal. Cuenta además con salas de reuniones, restaurante y otras instalaciones acordes con la categoría del hotel.

Tiene una ubicación ideal no solo para disfrutar de las preciosas playas de Suances, a 400 metros de la de la Concha y a un kilometro de la de los Locos, sino también por su equidistancia a distintas zonas de la región, para poder disfrutar de distintas excursiones a los lugares tan mágicos que posee Cantabria.

Y no me puedo olvidar de la máxima atención de todo el personal sin excepción alguna, que están en todo momento pendientes de cada detalle, haciéndote sentir muy cómodo en tu estancia .

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Un lugar sin duda encantador al cual seguro volveré.

En un palacio cántabro dos estrellas Michelín. Restaurante Cenador de Amós

CENADOR DE AMÓS

Plaza del Sol, s/n
VILLAVERDE DE PONTONES, CANTABRIA
Teléfono: 942 50 82 43

En un pequeño pueblo de Cantabria, Villaverde de Pontones destaca un palacio del siglo XVIII, El Palacio Mazarrasa.

Este edificio es el que utilizaron Jesús Sánchez y su mujer Marián Martínez para ubicar su restaurante y en 1993 abrieron El Cenador de Amós.

Se me ocurrió llamar sobre la marcha, paseando por la zona y tuve suerte de que me diesen mesa el mismo día. Nada más llegar nos recibieron como si de los anfitriones de una casa particular se tratase, enseñándonos, en primer lugar el palacio. Rompiendo el hielo con un aperitivo de anchoas, como no podía ser de otra manera, pasamos a ver la fantástica bodega con unas 500 referencias, curioseando sin prisa sobre una colección, que el sumiller nos iba enseñando con la pasión de quien sin duda disfruta de su profesión.

A continuación subimos a ver la panadería, una instalación reciente, donde desde 2017 elaboran, con masa madre de harina de trigo ecológica, el pan, que luego vas a degustar con el menú.

En un pequeño salón con chimenea, antiguo comedor de la casa, con un precioso suelo de baldosas a juego con el friso de las paredes, pasamos a tomar otro aperitivo servido por un encantador murciano, que nos explicó el orden y la forma más adecuada de tomarlo. Exquisito comienzo para lo que venía después.

El comedor principal  está situado en lo que era el antiguo patio por donde entraban los coches de caballos. Reformado, conservando los arcos de piedra, la madera de castaño y roble, las puertas con cristal soplado, perfectamente combinado el espacio impolutamente blanco con detalles minimalistas más modernos, mezclado con algún mueble antiguo, hacen un conjunto luminoso y bellísimo.

Posee también otros comedores con una decoración diferente, aunque éste en el que estuvimos me pareció perfecto.

Y ¿qué decir de la cocina de un dos estrellas Michelín?, pues que aquí la calidad y esmero ya la esperas, y siempre nos sorprenden.

La cocina de Jesús se basa en el buen producto de mercado y temporada llevado al más alto nivel en la elaboración y presentación.

Tiene tres menús degustación.

Elegimos In-Esencia por recomendación especial del maître y desde luego fue un acierto. Además, tuvieron el detalle de cambiarme uno de los platos que componen el menú porque no me apetecía mucho, algo que en otros restaurantes no suelen hacerlo para un solo comensal, al ser menú cerrado.

Maridamos con un vino de la Ribera Sacra recomendación del sumiller que acompañó perfectamente todos los platos.

Empezamos con un crujiente de borraja y asado de verduras, riquísimo,

Una ensalada de bocado, lechuga de anero y vinagreta de mostaza, una fresca explosión de sabor.

Perfecto de foie sobre bizcocho de aceituna negra, increíblemente rico, los toques de la esfera de melocotón que acompañan, además de dar al plato una visión más preciosista, el sabor es inigualable.

La huerta de Navarra con licuado de guisante lágrima, la perfección hecha plato, deliciosas las verduras, el punto, el sabor en estado puro.

Cocido marino con anguila, verduras y bogavante,

De segundos  Un lenguado con vinagreta de tomate, el que me resultó más normal, estando rico también y  un más que excelente Ciervo a la parrilla con salsa de vino tinto,

De postre

Tallarines de mango y maracuyá con sopa cítrica, delicioso,

Y Chocolates de origen, praliné de avellanas y helado de café.

Como colofón el detalle final de los petit four, una presentación de diez, que me recordaba a una maqueta en miniatura  de una de esas habitaciones japonesas donde se realiza la ceremonia del té.

Mención especial al servicio de una profesionalidad, amabilidad y cercanía que nos hizo vivir una experiencia muy agradable.