CASA ORMAZA
Infanta María Teresa , 15
MADRID
Teléfono: 913 19 88 48
Solo por probar la tarta Queña merece la pena la visita a Casa Ormaza. Es algo espectacular, ¡qué rica!, al parecer es una receta que tiene más de 200 años y se transmite de generación en generación.
Hace ya muchos años que fui en un par de ocasiones a su antigua ubicación en la calle Zurbano.
Este nuevo local es más pequeño y aunque por fuera no esperas lo que vas a encontrar, ya que las verjas del local y la calle un poco oscura no le favorecen mucho, cuando entras, encuentras un coqueto restaurante con cinco o seis mesas, acogedor a más no poder y tras el cálido recibimiento de la dueña y cocinera Paloma, te olvidas de todo lo demás. Innumerables detalles como las lámparas, distinta en cada mesa, los libros de cocina, los cuadros, alguno pintado por ella también, dan a la cena un aire muy romántico.
Casa Ormaza tiene una tradición ya muy larga. Paloma García-Lomas tiene más de veinte años de experiencia en los fogones y ha ido cambiando de local pero no ha abandonado las raíces asturianas de su cocina.
De entrada el original aperitivo, mondas de patata crujientitas, una delicia sorprendente.
Después, lo mejor es dejarse llevar por el buen consejo de Paloma que te atiende con una calidez y familiaridad extraordinaria. Por su criterio elegimos dos medias raciones de primeros, sus famosas croquetas de cabrales y gamonedo (típico queso azul de Cangas de Onís) con manzana reineta, y la no menos popular Ensaladilla Ormaza, elaborada con piparras, anchoas, huevo duro y una muy suave crema de patata con mahonesa. De segundos nos inclinamos por los pescados del día, en su punto, y ya he mencionado el broche final, la imprescindible Tarta Queña.
Como último detalle invitación de la casa a los chupitos y un precio más que razonable por una velada tranquila y acogedora, sin duda un sitio para seguir teniendo en la agenda

El restaurante Taberna Moderna, pertenece al Grupo Oter, que con una larga experiencia en restauración, más de 40 años, posee varios establecimientos en Madrid, El Barril de las letras, el de Goya, el de Recoletos…Pedralbes, La Leñera, El Telégrafo…y un largo etc.

Es el sitio para ir con amigos o en familia, pues el exceso de ruido hace que no sea tan apropiado para una conversación tranquila, por lo que yo, para una cena en pareja, prefiero algún otro, incluso del mismo grupo empresarial.
El Restaurante Estrella Central está alejado de las zonas de moda, o más céntricas, pero siempre que voy está lleno y tiene motivo.

Tiene un videoclub en activo, de los pocos que quedan ya, con una amplia selección de títulos y comida para llevar en horario de mediodía.
Por la noche se transforma en un restaurante con una luz más suave y cálida.
a en la entrada del restaurante junto a la puerta de entrada y frente a la barra. Pues bien este detalle fue el que nos molestó durante toda la cena, porque no sólo es que estés junto a la barra, sino que, además ofrecen servicio de bebidas en ella, con lo cual a escasos 20 centímetros y a la altura de tu cabeza, puedes tener, como era nuestro caso, a una pareja sentada en taburetes altos viéndoles literalmente la ropa interior o que el zapato te quede a la altura de la cara, eso sin contar que en el caso de la mesa que estaba en nuestro mismo plano al otro lado de la puerta del local con otra pareja sentada, lo que les acompañaba en la barra era un grupo de amigas, que estuvieron prácticamente toda la cena tomando unas bebidas y hablando a gritos, lo cual no creo que crease el mejor ambiente para un local decorado a modo de bistró francés, muy bonito, romántico y lleno de detalles, que probablemente, si hubiésemos estado en una mesa del interior, la cena hubiese sido diferente, porque la comida realmente está muy bien.

lato de merluza casi entero, cuando ya había pedido el postre y mi marido había terminado, se ofrecieron a ponerme alguna media ración de otra cosa, sin preguntar qué había pasado, si me había gustado, lo que era obvio que no. Decliné la invitación. Eso sí, nos invitaron a un café.









