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Pescando en la excelencia. Restaurante Las Redes

LAS REDES
Av. Los Soportales, 24,
SAN VICENTE DE LA BARQUERA, CANTABRIA

Una visita obligada si estás en Cantabria es visitar San Vicente de la Barquera, villa turística y gastronómica por excelencia, si lo que te gusta es el buen comer.

Hay muchos restaurantes para elegir y si vas en fiesta o en domingo, lo de aparcar y comer sin reserva, se hace difícil. Eso sí, cuando lo consigues empieza la fiesta.

Elegí este restaurante por una buena recomendación y  la experiencia estuvo a la altura de lo esperado.

El local es de tamaño medio y muy luminoso. Un comedor con las paredes de piedra y el mobiliario en blanco, con pequeños detalles marineros y una manzana roja como sencillo centro de mesa, dando color al inmaculado blanco del mantel.

Es un establecimiento de esos, en los que el producto es lo primero y se nota.

Me encantan las alcachofas y el maître, fuera de carta, me recomendó unas confitadas, riquísimas con un toque picante, muy originales.

Como segundos elegimos sus excelentes pescados salvajes

Merluza y Rodaballo. La guarnición de estos platos es un puré de patata emulsionado con pimentón de la vera y repollo por encima, delicioso.

Una cocina sin artificios, con los sabores de siempre y una calidad suprema.

Terminamos con unas fresas flambeadas, que pusieron el broche final a una comida de diez.

El personal muy atento y profesional,  remata una experiencia muy agradable y acogedora.

En un palacio cántabro dos estrellas Michelín. Restaurante Cenador de Amós

CENADOR DE AMÓS

Plaza del Sol, s/n
VILLAVERDE DE PONTONES, CANTABRIA
Teléfono: 942 50 82 43

En un pequeño pueblo de Cantabria, Villaverde de Pontones destaca un palacio del siglo XVIII, El Palacio Mazarrasa.

Este edificio es el que utilizaron Jesús Sánchez y su mujer Marián Martínez para ubicar su restaurante y en 1993 abrieron El Cenador de Amós.

Se me ocurrió llamar sobre la marcha, paseando por la zona y tuve suerte de que me diesen mesa el mismo día. Nada más llegar nos recibieron como si de los anfitriones de una casa particular se tratase, enseñándonos, en primer lugar el palacio. Rompiendo el hielo con un aperitivo de anchoas, como no podía ser de otra manera, pasamos a ver la fantástica bodega con unas 500 referencias, curioseando sin prisa sobre una colección, que el sumiller nos iba enseñando con la pasión de quien sin duda disfruta de su profesión.

A continuación subimos a ver la panadería, una instalación reciente, donde desde 2017 elaboran, con masa madre de harina de trigo ecológica, el pan, que luego vas a degustar con el menú.

En un pequeño salón con chimenea, antiguo comedor de la casa, con un precioso suelo de baldosas a juego con el friso de las paredes, pasamos a tomar otro aperitivo servido por un encantador murciano, que nos explicó el orden y la forma más adecuada de tomarlo. Exquisito comienzo para lo que venía después.

El comedor principal  está situado en lo que era el antiguo patio por donde entraban los coches de caballos. Reformado, conservando los arcos de piedra, la madera de castaño y roble, las puertas con cristal soplado, perfectamente combinado el espacio impolutamente blanco con detalles minimalistas más modernos, mezclado con algún mueble antiguo, hacen un conjunto luminoso y bellísimo.

Posee también otros comedores con una decoración diferente, aunque éste en el que estuvimos me pareció perfecto.

Y ¿qué decir de la cocina de un dos estrellas Michelín?, pues que aquí la calidad y esmero ya la esperas, y siempre nos sorprenden.

La cocina de Jesús se basa en el buen producto de mercado y temporada llevado al más alto nivel en la elaboración y presentación.

Tiene tres menús degustación.

Elegimos In-Esencia por recomendación especial del maître y desde luego fue un acierto. Además, tuvieron el detalle de cambiarme uno de los platos que componen el menú porque no me apetecía mucho, algo que en otros restaurantes no suelen hacerlo para un solo comensal, al ser menú cerrado.

Maridamos con un vino de la Ribera Sacra recomendación del sumiller que acompañó perfectamente todos los platos.

Empezamos con un crujiente de borraja y asado de verduras, riquísimo,

Una ensalada de bocado, lechuga de anero y vinagreta de mostaza, una fresca explosión de sabor.

Perfecto de foie sobre bizcocho de aceituna negra, increíblemente rico, los toques de la esfera de melocotón que acompañan, además de dar al plato una visión más preciosista, el sabor es inigualable.

La huerta de Navarra con licuado de guisante lágrima, la perfección hecha plato, deliciosas las verduras, el punto, el sabor en estado puro.

Cocido marino con anguila, verduras y bogavante,

De segundos  Un lenguado con vinagreta de tomate, el que me resultó más normal, estando rico también y  un más que excelente Ciervo a la parrilla con salsa de vino tinto,

De postre

Tallarines de mango y maracuyá con sopa cítrica, delicioso,

Y Chocolates de origen, praliné de avellanas y helado de café.

Como colofón el detalle final de los petit four, una presentación de diez, que me recordaba a una maqueta en miniatura  de una de esas habitaciones japonesas donde se realiza la ceremonia del té.

Mención especial al servicio de una profesionalidad, amabilidad y cercanía que nos hizo vivir una experiencia muy agradable.

Mirando a Alquezar. Restaurante Casa pardina

CASA PARDINA

Medio s/n
ALQUÉZAR, HUESCA
Teléfono 974318425

 

Alquezar es uno de los pueblos más bonitos de España, así está catalogado y cierto que lo es. Después de una mañana en las pasarelas del rio Vero no hay nada mejor que rematar con una fantástica comida en este restaurante.

Fiel al entorno Casa Pardina ubicada en una típica casa aragonesa de piedra, restaurada hasta el mínimo detalle, tiene una decoración elegante y cuidada, con espacios distribuidos a distintas alturas creando acogedores rincones, cómodas mesas con grandes faldones y sillas de piel y una fantástica luz que entra por sus grandes ventanales, con unas maravillosas vistas.

Las hermanas Blasco,  Mari en la cocina y Ana en la sala  son las que hicieron de su casa familiar este lugar tan encantador.

 

Mientras que eliges en carta el menú, te reciben con una cata de aceites de la zona, acompañados de longaniza de Graus presentada en una lata y pan. La verdad es que es algo que me sorprendió gratamente, no conocía la calidad extraordinaria y variedad de los aceites del Somontano.

Probamos el Verdeña, el Negral y el Alquezrana, afrutados con un toque picante y distintas intensidades, deliciosos todos. Es un detalle fantástico que promociona uno de los productos más exclusivos de la zona y que por supuesto, invita como fue en mi caso, a comprar una buena muestra para disfrutar luego en casa.

 

Su cocina es tradicional con algún detalle más creativo. Tienen dos menús a elegir, uno con una degustación de entrantes a compartir y el otro más económico en el que se elige un entrante, un segundo y postre de una variedad de platos más que suficiente, con vino del Somontano incluido. Elegimos este último y no me defraudó.

 

 

Fuera de carta Ana nos aconsejó un entrante compuesto por unos Champiñones rellenos de calabacín y unos calabacines rellenos de champiñón, sencillamente deliciosos, sin desmerecer el otro de Caracoles al ajoaceite espectaculares.

Los segundos abundantes para estómagos complacientes. Una paletilla a baja temperatura y un Bacalao con su muselina, riquísimo, del que me dio mucha pena dejar la mitad, tenía que dejar hueco para los postres, que según los veía pasar hacia otras mesas, no podía perdonar no probarlos.

La sopa de chocolate blanco con helado de mango y el Helado de mascarpone con chocolate caliente, remataron una comida realmente digna de repetir y a un precio más que razonable con la calidad del producto servido.

La atención esmeradísima de todo el personal y la calidez del lugar es el colofón a un día fantástico paseando por las calles medievales de una villa preciosa.

Magia en el sótano. Restaurante Bodega del Vero

BODEGA DEL VERO

Calle Romero, 13
BARBASTRO, HUESCA
Telefóno974 31 11 83

 

Después de una excursión por la zona, entrar en este restaurante es relajarse y disfrutar. Debajo de una tienda de ultramarinos se esconde una joya gourmet, una bodega sin wifi, sin apenas cobertura, sin carta, donde en un ambiente romántico, rodeados de un batiburrillo de antigüedades al calor de una chimenea y a la luz de las velas, nos introdujimos en una cena especial.

 

Para empezar la tienda, no es una tienda cualquiera. Se trata de un colmado con los productos más exclusivos de la zona, de una calidad extraordinaria. Tomando un vinito en la pequeña barra, que tienen en un rincón, nos decidimos a probar la cocina, viendo toda aquella variedad de manjares aragoneses.

 

Bajar al restaurante es toda una experiencia. Situado en una antigua chocolatería este sótano de piedra es hoy un comedor íntimo repleto de objetos diversos y mesas con la mantelería a juego con la vajilla rosa de la Cartuja a las que no les falta un detalle.

 

La gestión del restaurante es familiar y el trato también, me llamó la atención que el padre de los que hoy regentan el lugar, un señor octogenario ya jubilado, permanece sentado en la tienda pendiente de todo lo que pasa, saludando a los clientes y disfrutando de la charla que ofrece el visitante, muy lúcido y jovial.

 

Quién estuvo en todo momento pendiente de nosotros fue Vero, el alma de la sala y quien te elige y guía por la experiencia de la noche. No tienen carta. Su oferta se compone de los productos de la zona y es ella la que sugiere según observa al cliente. Es fantástico verla trabajar.

Como no teníamos mucho apetito nos ofreció una variedad de entrantes para picar un poco.

Tomamos un exquisito tomate rosa de Barbastro, unos embutidos deliciosos y unos patés con una original mermelada de violetas, altamente recomendable, no la había probado nunca y fue un descubrimiento. El pan con tomate con que lo acompañan junto con la degustación de aceite de la zona remataron una cena que me gustó tanto que volvimos la siguiente noche a probar otras tantas delicatesen, como la increíble tabla de quesos combinada con nueces orejones, uvas pasas, manzana y membrillo  o la ensalada de ventresca y espárragos de Navarra entre otros.

Las raciones son tan abundantes que no pudimos probar otras cosas que me apetecían, su oferta es tentadora, así es que me obligaré a volver por la zona y repetir experiencia.

 

El vino por supuesto del Somontano también lo eligió Vero y no nos defraudó. Y el precio al final más que razonable para la calidad ofrecida.

Y lo mejor el mimo, simpatía y atención del personal que nos hizo sentir muy confortables en todo momento. De esas veces en las que la sobremesa pasa sin prisas hasta bien entrada la noche.

Alrededor de la trufa. Restaurante Taberna de Lillas Pastia

TABERNA DE LILLAS PASTIA

Plaza Navarra, 4
HUESCA
Teléfono: 974 211 691

Original manera de rendir homenaje al ciento cincuenta aniversario de la ópera “Carmen” poniendo nombre al restaurante como la famosa taberna donde la protagonista espera a su amor en medio de un sórdido ambiente de contrabandistas y gente de mala reputación.

Situado en un precioso edificio modernista que era la antigua biblioteca del Circulo Oscense, una vez que atraviesas la magnífica puerta y el vestíbulo con sus grandes lámparas de araña, de su sencilla decoración lo que más me llamó la atención fue el tronco en la gran mesa central de servicio, o el detalle de los pequeños roperos cerca de las mesas.

Con una merecida estrella Michelin, Carmelo Bosque, su cocinero, amante de la trufa negra ofrece, a parte de la carta, dos menús, uno más largo y especializado en este hongo y otro que mantiene durante todo el año “Carmen”. Elegimos como no podía ser de otra manera el menú Carmen.

Empezamos con un aperitivo, un vermut invertido con esferificaciones de aceitunas y macarons de trufa, original y delicioso.

Dos entrantes comunes para ambos comensales, Sopa de cebolla con huevo poche y crujiente de boletus y Arroz de trufa con royal de foie, este último espectacular. Se nota el protagonismo de la trufa negra, especialidad de la casa en plena temporada.

Como segundos elegimos Cocochas de bacalao al pilpil y Perdiz en guiso con setas, nuevamente exquisita para mi gusto la combinación de las trompetillas negras y las rosiñol en este guiso.

Y para terminar un delicioso Cremoso de vainilla Bourbon y granizado de whisky y el postre denominado Chocolates una riquísima mezcla de texturas.

El servicio correcto, y un detalle que me encantó es que nos diesen la prueba del vino a los dos comensales, algo que no suele ser habitual y que denota una sensibilidad hacia los diferentes gustos, opiniones y paladares de las distintas personas que conforman una mesa.

Un placer de comida, altamente recomendable.

Unas tapas muy tramposas. Restaurante Niña de Papá

NIÑA DE PAPÁ

Calle del Alcalde Sáinz de Baranda, 63
MADRID
Teléfono:  912 99 09 79

 

Sorprendente el descubrimiento en una noche de Agosto. Quizás en otro momento hubiese sido más difícil reservar mesa en este pequeño restaurante, que cobra fama  merecida día a día. Se trata de un local decorado sencillamente, con una amplia barra para tapear y un salón de ambiente tranquilo.

SALA MEJORADA

Su fuerte es una cocina de calidad con una presentación muy cuidada. Muy originales sobre todo las tapas, trampantojos dignos de alta cocina con una base tradicional.

 

 

Increíble la tapa Ordago que llega a la mesa como un puro encendido con el detalle de su vitola y su ceniza comestible y que esconde una rica carrillera estofada o La Vela una ensaladilla envuelta en pasta filo coronada con una suave crema de ajo, la Patata brava invertida, el espeto de boquerones, muy original, y otras que deje para probar en otra ocasión.

 

ESPETO DE BOQUERONES

 

De los platos principales por los que optamos, de una calidad excelente también, se pueden destacar las Albóndigas de pato con chutney de mango, exquisitas o un más que acertado Steak tartare

 

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un delicioso bacalao mezcla de sabores con cilantro y un pil pil muy original, plato de 10

 

BACALAO

 

Para los amantes del chocolate impresionante otro trampantojo, el Chocofuet, un postre de chocolate, frutos secos y crema de orujo con la apariencia del típico embutido, simplemente genial.

 

CHOCOFUET

 

O el soufle de chocolate blanco «superrico rico»

 

SOUFLE DE CHOCOLATE BLANCO

 

Los artífices de este lugar son los hermanos Roldan, Ana una joven cocinera muy formada, que después de pasar por cocinas tan famosas como  Arzak, Akelarre, y El Bodegón entre otros, se lanza a abrir su propio negocio y Sergio que la acompaña en la Sala con un trato excelente.

En definitiva una experiencia muy agradable a un precio muy competitivo. Sin duda volveré a probar las muchas exquisiteces que me quedaron pendientes.

 

 

Con olor a jazmín. Restaurante Casa Pepa

CASA PEPA

Partida Pamis 7-30
ONDARA, ALICANTE
Teléfono: 965766606

En medio del campo, en la pedanía de Pamis, rodeada de naranjos y olivos se encuentra este restaurante en lo que era una casa de campo hace más de un siglo. Difícil de encontrar, no estaría de más un indicador en la carretera.

La artífice de su cocina fue Pepa Romans fallecida el pasado Diciembre. Una mujer que abrió sus puertas en 1986, una vez criados sus hijos, y que de manera autodidacta comenzó con una cocina tradicional propia de la zona de la Marina Alta, que fue innovando y transformando, hasta conseguir de esta forma en el año 2000 su Estrella Michelin.

 

Hoy son sus hijas Sole y Tona Ballester, que ya regentaban hace años el restaurante, quienes continúan su legado.

Su decoración es de una elegante sencillez, de ambiente relajado. No pude disfrutar de su precioso jardín, porque no estaba montada la terraza y eso que hacía  una noche estupenda. Una gran pérdida, porque solo el olor a jazmín y azahar ya invita a una velada al aire libre.

Además de carta, tienen dos menús degustación. Optamos por el más largo, para probar más cosas y la verdad es que fue una experiencia fantástica. Quizás es un poco más sencillo que otros restaurantes con Estrella Michelin, le falta un poco de Glamur  y calidez en el servicio y tiene detalles que podría mejorar, como por ejemplo que el sumiller solo se dirija a los caballeros, tanto para entregar la carta de vinos, como para preguntar la elección, recomendar o dar a probar. Hoy día las mujeres estamos ya a la altura de poder elegir un vino sin que nos supervise nadie, excepto el profesional que está haciendo su trabajo. Queda ya un .poco anticuada esta actitud.

Comenzamos con una pizarra con tres delicias, Pan de aceitunas, crema de higos anchoa y piñones y un gazpacho de albahaca.

Enseguida entramos en materia con una exquisita Ostra Guillardeau, granizado de manzana y haba tonka, que me dejó gratamente impresionada.

El segundo entrante Turrón de foie y maíz con maracuyá y gelatina de moscatel quizás menos original, muy rico también.

A continuación el Frio de magret, brotes y frambuesa un plato redondo con un montón de matices.

De segundos empezamos con un Rape asado con salicornia y vinagreta de melocotón plato que a mi concretamente, no me dijo nada especial,

para continuar con un exquisito Cabrito amontillado de jerez y tomillo, que me compensó de la decepción anterior con creces

 

Y para rematar la faena una Sopa de fresas con helado de yogurt correcta sin más.

En definitiva una cocina excelente, muy bien resuelta como no podría esperarse menos, pero quizás un poco justa para un Estrella Michelin.

Algo más que un Steak House. Restaurante Canbroch

 

CANBROCH

Placa Drassanes, 4
DENIA, ALICANTE
Teléfono: 96 642 17 84

 

Hace  casi veinte años que todos los veranos ceno en este restaurante al menos una vez durante las vacaciones.

Aunque casi siempre es la terraza la que suele estar llena y es donde más veces he reservado, en los últimos años prefiero el interior cuya decoración es espectacular, cálida, sofisticada y elegante. Un fantástico edificio de estilo modernista con infinidad de detalles en sus diferentes pisos.

 

Se define como un Steak House y  de hecho su plato estrella es el Chateaubriand, exquisito  y altamente recomendable, que amplia y enriquece con una cocina mediterránea, creativa, en la que no faltan los pescados y mariscos de muy alta calidad.

 

A lo largo de los años ha sido un referente en mi disfrute de la buena cocina de las vacaciones, aunque últimamente me entristezcan algunos de los detalles que he observado en el servicio.

En el pasado tenían una plantilla de camareros más o menos estables, se repetían verano a verano con una gran profesionalidad.

 

En los últimos años he observado como en tantos otros locales de la zona, personal no tan entrenado para este tipo de restaurantes. En concreto en esta última ocasión la camarera que nos atendió se  llevaba el premio gordo; muy atropellada en el servicio, una cosa es la eficacia y rapidez y otra muy distinta servir dos mesas a la vez. O cuando retira los platos, que se los lleva unos encima de otros, como si de un concurso se tratase.¡ A  ver quién apila más platos!. No es propio del lugar ni del ambiente.

¿Para qué poner una lámpara, un centro de flores, un ambiente cálido, si luego corro por el restaurante sirviendo dos mesas a un tiempo o salto por encima de un cliente para coger las copas de un aparador?

 

¿Cuándo se van a enterar los propietarios de los establecimientos que la persona que da la cara es la imagen que percibe el cliente de la empresa y puede no volver por ello?

 

Pero en fin no hay día y año que no haya visto el local lleno a rebosar así es que quizás a la mayoría esto no le importe tanto.

A mí si me importa, porque no todo es la cocina en un lugar así. Y entiendo que el esfuerzo que hacen los profesionales a diario por conseguir un determinado prestigio, el magnífico Chef por ejemplo, se puede ir al traste por la mala gestión de la camarera al servir la excelente cocina, como si te tirase los platos, más propio de un bar de tapas.

 

Seguro que volveré, una mala noche no ensombrece años de buenos momentos, pero me gustaría se cuidasen más estos detalles que se están perdiendo día a día sobre todo en establecimientos cercanos a los sitios turísticos.

 

 

 

La falta de presión en la tradición. Restaurante El Barómetro

EL BARÓMETRO

Paseo del Muelle, 5
LUARCA, ASTURIAS
Teléfono: 985 47 06 62

 

De aires marineros como tantos de la zona, con el detalle de un antiguo barómetro en la pared que da nombre al local y múltiples objetos curiosos como el tener un noray a modo de separación para salvar el escalón entre la sala y la barra. Según entras, invita a comer el olor que llega de la cocina, y eso, que no suelen gustarme los sitios en los que la mezcla de olores invade la sala de un restaurante, pero en esta ocasión el aroma a casero es inconfundible y muy atrayente.

 

Después no decepciona, sus productos son frescos y exquisitos, por eso es, quizás, que está lleno. Es difícil comer si no has reservado antes. Se nota que es un lugar donde prima el boca a boca, porque al pasar su fachada pasa casi desapercibida. Recogido y coqueto, en el interior su dueño te recibe un poco seco asesorándote de las especialidades de la casa. No estuvimos mal atendidos en ningún momento pero se echa de menos un poco más de calidez.

A destacar unos fantásticos Espárragos rellenos de erizos. Insuperable su abundante fabada y unos pimientos rellenos buenísimos también.

 

Un pequeño detalle feo es que ves desde la mesa como en la barra quitan el film a los postres tapados con él y queda mal. No cuesta nada hacerlo sin que lo vea el cliente, se perdona porque están buenísimos, pero ese pequeño detalle que es innecesario denota una falta de cuidado, como de ir de sobrados.

El precio fabuloso para un restaurante y un producto de esta categoría. Así es que en resumen un sitio recomendable si se pasa por la zona.

Fama bien merecida. Restaurante Sidrería El gato negro

 

SIDRERÍA EL GATO NEGRO

Plaza Trascorrales 17. Barrio Antiguo
OVIEDO
Teléfono  984087511

 

Este restaurante se encuentra en pleno centro de Oviedo en una de las plazas más populares, La Plaza de Trascorrales, donde antiguamente se encontraba el mercado de pescado, y hoy está ocupada por bares y restaurantes.

Su asturiana decoración a base de madera y piedra, en una nave diáfana con unos originales tubos en el techo, de donde cuelgan las lámparas, le dan ese aire típico de antigua sidrería, eso sí, muy cuidada, con manteles, un detalle que abunda poco últimamente  y que yo personalmente valoro mucho, y un banco corrido, pero con la suficiente separación entre las amplias mesas para tener una sobremesa más relajada, aislada de la conversación de los otros comensales. Si acaso para mi gusto sobra la televisión que, aunque sin volumen, le resta encanto al conjunto.

Su cocina, impresionante. Decir esto en Asturias es ya habitual, en cuanto a calidad y cantidad, así es que hacen honor a la fama y desde luego están a la altura de los mejores. Con una cocina tradicional, sus típicos platos están exquisitos. Tanto los que tomamos, como los que pudimos ver en las mesas adyacentes, invitaban a probarlo todo. Es famoso su cachopo, aunque en esta ocasión no lo probamos, nos apetecían más los pescados, para la próxima no lo descarto.

 

Nos dejamos aconsejar por el maître. Compartimos unas Almejas a la marinera ¡superiores!, con una salsa digna de embotellarla y llevártela a casa. Cuidadito con el pan porque no hay quien se resista.

 

Los pescados, recomendaciones del día, deliciosos y como no, rematamos con un Arroz con leche, como no podía ser menos, sublime.

 

 

En cuanto a la atención del personal, no podía estar mejor, amable y muy profesional. Me llamó la atención que en la acogida, cuando llegamos, nos preguntaron qué tal el viaje, lo que denota que en la reserva habían apuntado que veníamos de Madrid, este detalle aparentemente sin importancia es destacable, puesto que inmediatamente da al cliente una buenísima imagen y un trato desde el minuto uno, diferenciador.

 

 

Foto de la web del restaurante